Por primera vez estas tres escritoras fueron las oradoras en la Inauguraicónn de la Feria del Libro. Se trata de Gabriela Cabezón Camara, Selva Almada y Leila Guerriero, que contaron con la coordinación de la periodista Maria O’Donnell
No fue un detalle menor esta decisión. Ya que desde que Ernesto Sábato en 1964 había inaugurado esta práctica de poner la literatura en el centro, la palabra estuvo a cargo de figuras claves, de las cuales, la mayoría fueron varones.
Que hayan sucedido esto habla de un cambio de quienes tienen la palabra y cómo se han ido reconocido sus voces en la literatura
Con trayectorias increíbles son tres mujeres que pusieron temas en agenda con una valentía increíble como lo hizo Leila con todos los temas que abordó y con su último libro La Llamada, una larga entrevista, un perfil completísimo de Silvia Labayru, ex detenida en la última dictadura militar, luego liberada.
Gabriela Cabezón Cámara ya ha sido multipremiada y en sus historias con un fuerte posicionamiento político y escribe sobre temas absolutamente atravesados por los feminismos y las disidencias.
Selva Almada con libros como Chicas Muertas recuperó voces de mujeres violentadas y muestra los territorios de nuestro interior y sus diversidades raciales de una forma única.
Que sean cuatro exponentes de las tantas escritoras, de nuestro país en el centro de escena muestra no sólo a ellas, sino a todas las que las antecedieron, escribiendo desde los márgenes de la historia, sin visibilidad y sin reconocimiento

Durante la inauguración de la 50° Feria Internacional del Libro hubo sorpresas tan agradables como preocupantes. Las más 1500 personas que asistieron a la carpa montada en la pista central del predio de La Rural disfrutaron de un recital de Fito Páez al piano (cantó siete canciones, entre las que no podía faltar el himno “Yo vengo a ofrecer mi corazón”) y del diálogo entre Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero, tres escritoras fundamentales de la literatura argentina. Pero las tensiones que suscita el gobierno libertario en un contexto económico tan complejo para la industria editorial y para los ciudadanos en general estallaron cuando habló el Secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli. Un grupo de hijas e hijos que iniciaron los escraches y que ahora integran el grupo #sonsincuenta levantaron carteles en los que se leía: “¿Hasta cuándo nuestros libros junto con Martínez de Hoz y la Sociedad Rural?”. Y le gritaban al funcionario libertario: “¡50 años de complicidad con la dictadura, que digan dónde están!”.

Finalmente, llegó el momento de escuchar a las escritoras.
Gabriela Cabezón Cámara mostró una remera en señal de protesta por la modificación de Ley de Glaciares que impulsó el gobierno nacional. “El agua vale más que todo”, decía y leyó un manifiesto poético sobre el tema para luego convocar a todos a la segunda marcha de antorchas, que se realizará este sábado a las 18.30 desde Callao y Corrientes hasta el Obelisco.
La charla versó sobre la idea de “literatura femenina”, categoría que las tres autoras desecharon enseguida. “No me gusta, es algo de gueto”, dijo Guerriero, sin embargo celebró cómo las mujeres están en “primera plana” en la industria. “Parece rarísimos tener que aclararlo: las mujeres somos seres humanos y los seres humanos escribimos”, comentó Cabezón Cámara y habló de grupos sociales que están subrepresentados.
“La lectura es un derecho”, dijo Selva Almada. “Lo aprendí en la escuela, me lo enseñaron mis maestras. Antes en mi casa, porque estaba el estímulo de la lectura, pero me lo reforzaron en la escuela. Pero en estos días, donde la educación pública está cada vez más desmantelada y los sueldos de los docentes son miserables y tienen que tener un montón de trabajos, eso vulnera el derecho a la lectura de niñas y niños”.
“A mí la lectura me salvó la vida”, sostuvo Cabezón Cámara. “Te abre la cabeza, te ayuda a pensar que siempre hay alternativa, a ver que hay muchos mundos y que se pueden construir. Eso es del orden de lo elemental: todo ser humano tiene que poder articular su propio discurso, a poder crear otros mundos. Y hoy está todo muy oscuro. Se nos vende que lo único que hay es el apocalipsis. Y por ahí… no”, agregó.
“La lectura es un derecho y me parece que mucho de ese derecho lo aprendí en las bibliotecas populares de mi ciudad: Junín”, contó Leila Guerriero. “Es como tener una vida paralela. Te hace saber cosas que no sabías que sabías”, agregó.
La autora de La virgen Cabeza criticó la situación económica que atraviesa el país. “¿Cómo podríamos defender las librerías más que comprando libros o encontrándonos en las librerías? Es precioso, pero si los salarios promedio de los argentinos son de 800 mil pesos, entonces los libros resultan caros. Elevar los salarios sería una buena idea”, señaló Cabezón Cámara.

“La sociedad está intoxicada por la degradación y el peligro”, alertó Guerriero. “Veamos lo que sucede en los colegios, pero no es algo que venga desde dentro de los colegios; no sucede en Saturno ni en una atmósfera controlada. Eso viene de una sociedad que está intoxicada con arrebato, la hostilidad, el griterío y el desprecio. Ese discurso de agresividad es un hongo venenoso, y promover esos discursos desde el poder me parece una irresponsabilidad gigantesca”, advirtió la autora de La llamada.
Cabezón Cámara dejó en claro por qué rechaza al presidente Javier Milei. “Lo que sucede en nuestro país es necrogrotesco. ¿Qué les vas a contestar a alguien que habla de niños violados y de mandriles? No se puede ir por ese carril. El uso de la palabra en el ámbito público debería ser más delicado y preciso”, reflexionó.
Almada cuestionó la situación que atraviesa la educación en el país. “Estamos en un tiempo en que la escuela pública está desmantelada, los sueldos de los docentes son miserables y todo eso vulnera el derecho a la lectura de niñas y niños”, señaló la autora de Una casa sola, novela que presentará en mayo en el predio de La Rural. Almada cerró el diálogo con una reflexión sobre la narrativa oficialista:
“Cuando desde el poder se es tan descuido con el lenguaje, eso hace que el resto de la sociedad se sienta habilitada a poder hablar con ese descuido, con ese desprecio, con esa liviandad y oscuridad. Quizás quienes escribimos podamos hacer un esfuerzo por ser amorosos. Eso tiene que ver con la lectura: leer nos acerca a otros maneras de ver el mundo y no solo esta tan mezquina y tan burda”, concluyó Almada, entre aplausos.

Editores de todos los colores estuvieron presentes. También escritores: Ana Ojeda, Sonia Budassi, Carlos Gamerro, María Rosa Lojo, Enzo Maquieira y Pablo Alabarces, entre otros. También la ilustradora Maitena, la directora del CCEBA Paula Palicio, el abogado ambientalista Enrique Viale, el director de la feria Ezequiel Martínez, y la ministra de Cultura porteña Gabriela Ricardes
La Feria del libro durará hasta el 11 de mayo con una entrada que cuesta 8 mil pesos de lunes a jueves y 12 mil los fines de semana y feriados.
Cada entrada incluye un “chequelibro” de 12 mil pesos, utilizable como crédito para la compra de ejemplares en librerías adheridas, lo que busca convertir el ingreso en una inversión directa en libros.
Además, las editoriales ofrecen descuentos y promociones.
La organización decidió mantener el precio de las entradas por debajo de la inflación y evalúa la gratuidad en el acceso a partir de las 20 horas durante algunos días.
Las jornadas contarán con reflexiones y debates acerca de tópicos actuales como el bienestar, las plataformas digitales y propuestas para participar activamente. También habrá conferencias, talleres abiertos a todo el público y hasta un diálogo de inauguración entre protagonistas del mundo literario argentino.
Los horarios para entrar serán de lunes a viernes de 14 a 22, mientras que los fines de semana y feriados funcionará desde las 13 hasta las 22.










