El show del absurdo judicial: Denuncian a Malena Pichot por un chiste cinéfilo mientras la justicia ignora el vaciamiento constitucional

 

 

En una muestra feroz de doble vara, el fiscal Guillermo Marijuan denunció penalmente a la humorista por un tuit irónico sobre la película «Bastardos sin gloria». Comodoro Py activa su velocidad burocrática para disciplinar la sátira, pero archiva las causas por represión ilegal, el desguace de leyes y la violencia verbal que los funcionarios ejercen todos los días desde el poder.

 

El Poder Judicial de la Nación ha vuelto a dar una función de gala en el teatro de lo absurdo. En las últimas horas, el fiscal federal Guillermo Marijuan presentó una denuncia penal contra la comediante y guionista Malena Pichot, acusándola del delito de «instigación a la violencia colectiva». ¿El motivo de semejante despliegue de recursos públicos? Un chiste cinéfilo en la red social X.

La causa cayó en el Juzgado Federal N° 4 y expone de manera obscena las prioridades de un sector de la justicia criminal. Mientras el país asiste al vaciamiento sistemático de leyes fundamentales y a represiones brutales en las calles, los tribunales de Comodoro Py prefieren perseguir remates de comedia.

 

Una analogía de ficción en los tribunales federales

El hecho que motivó la veloz reacción de la fiscalía fue una publicación donde Pichot ironizó sobre una cumbre político-empresarial. Al evento asistieron ministros del actual gobierno nacional como Luis Caputo y Federico Sturzenegger, junto a polémicos magnates tecnológicos extranjeros.

Ante esa postal del poder económico, la humorista escribió: “¿Alguien vio Bastardos sin gloria? Porque parece el evento indicado”. La frase hace una referencia directa a la famosa película de ficción de Quentin Tarantino, donde un grupo de soldados sabotea una gala repleta de jerarcas nazi dentro de un cine.

Para el fiscal Marijuan, esta línea de humor negro representa una «amenaza real» y una «incitación criminal» que merece ser investigada con el rigor de la ley penal. La celeridad para tipificar el chiste contrasta de forma violenta con la parálisis judicial frente a las verdaderas violaciones institucionales que ocurren a diario.

 

La doble vara: Violencia oficial protegida y humor perseguido

Lo que verdaderamente alarma de este movimiento judicial es el grosero desfasaje en la vara con la que se mide la «violencia» en la Argentina.

La justicia de excepción persigue con lupa la ironía de una ciudadana de a pie, pero naturaliza, blinda y archiva la violencia verbal sistemática que ejercen el presidente de la Nación y sus funcionarios principales.

Insultos públicos a opositores, discursos de odio transmitidos por cadena nacional, amenazas explícitas de «fundir» a las provincias y metáforas armamentistas explícitas forman parte del vocabulario cotidiano del poder político actual. Sin embargo, para los fiscales federales, el peligro real para la paz pública radica en una analogía cinematográfica publicada por una comediante.

 

Prioridades selectivas frente al desguace del Estado

Esta denuncia penal no es un hecho aislado; es una estrategia de distracción y amedrentamiento. Comodoro Py destina tiempo, personal y presupuesto a tramitar estas causas triviales mientras mira para otro lado ante hechos de gravedad institucional extrema:

Vaciamiento de leyes: La derogación por decreto de normativas de tierras, de protección ambiental y de derechos laborales fundamentales no encuentra frenos en los despachos judiciales.

Represión y persecución: Las imágenes de las fuerzas de seguridad de civil infiltradas en las manifestaciones populares y la violencia institucional directa contra jubilados y estudiantes son ignoradas de manera sistemática.

Falta de control constitucional: La justicia abdica de su rol de contralor del Poder Ejecutivo, permitiendo el avance de medidas que rozan la ilegalidad constitucional.

 

La propia Malena Pichot expuso esta contradicción en sus plataformas digitales al compartir imágenes de las recientes represiones y comentar con ironía: “Parece que los tuits con chistes cinéfilos son infinitamente más peligrosos que estos tipos. Tiene sentido que la que reciba denuncias sea yo”.

 

Cuando la justicia se ocupa de perseguir los remates del humor y archiva las denuncias contra el saqueo y la violencia del Estado, deja de ser justicia para convertirse en el brazo ejecutor del disciplinamiento social.

 

 

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