Por Gabriela Chamorro
En los tiempos que corren en nuestro país, donde el discurso de quienes nos gobiernan parece habilitar el odio hacia los feminismos y dar voz a discursos misóginos que resucitan mitos que creíamos ya derribados, la literatura se convierte en una trinchera indispensable.
Uno de esos mitos ranciamente machistas asegura que las mujeres no pueden ser amigas o que siempre están compitiendo entre sí. Leer Pequeño tratado sobre la amistad, de Joana D’Alessio (editado por Vinilo Editora), es una respuesta contundente a esa falacia. Es un libro que te devuelve, de un plumazo, la maravillosa realidad de lo que significa la hermandad entre mujeres.
La premisa del libro es de una simpleza revolucionaria. En el otoño de 2021, en plena incertidumbre de la postpandemia, la autora sale a caminar por las calles de Buenos Aires con sus amigas. Cada capítulo funciona como un hermoso herbario botánico y sentimental: lleva el nombre de una de ellas y se asocia a una planta nativa de la ciudad. El libro nos recuerda algo vital para las mujeres: lo fundamental que es CHARLAR. Salir a caminar y conversar con una amiga no es perder el tiempo; es el mejor plan del mundo, un verdadero salvavidas en medio del temporal.
D’Alessio retrata a sus amigas con sus detalles únicos, demostrando que acudimos a ellas para cosas distintas y que las necesitamos justamente porque no siempre están de acuerdo con nosotras. La verdadera amistad no es condescendiente: la amiga es la que te frena, la que te hace ver cuándo estás siendo tóxica en tus relaciones o de qué manera te estás autoboicoteando. Te puede llamar la atención o pegarte un «buen reto», pero jamás te va a juzgar.
Ese es el gran valor de este tratado. Habla del espacio seguro que se genera cuando nos desnudamos emocionalmente ante una amiga y nos sentimos a salvo. Es la que está ahí, te escucha y te deja desahogarte porque entiende tus propios tiempos.
Pequeño tratado sobre la amistad es un libro sutil pero profundamente político en su ternura. Reivindica el lazo afectivo entre mujeres como un núcleo de resistencia, un lugar donde el odio no entra y donde, pase lo que pase, sabemos que nunca vamos a estar solas. Una lectura obligatoria para los tiempos que corren.







