La actriz y dramaturga pasó por nuestro programa de radio para desmenuzar su potente unipersonal, una obra nacida en La Plata que fusiona los mitos rurales, los mandatos de las ancestras y la resistencia del teatro independiente. «Nuestra postura es seguir haciendo por más que quieran destruir todo de forma sistemática», afirmó.
En el aire de Las Brujas que Salem nos propusimos desandar los misterios de nuestra tierra, la memoria histórica de las mujeres que la habitaron y la incansable búsqueda de libertad. Para eso, conversamos en exclusiva con Andrea Gianotta, la creadora y protagonista de «Cholita», una de las propuestas más viscerales y magnéticas de la cartelera teatral independiente.
Acompañada en la dirección por el maestro Miguel Dao, Andrea le pone el cuerpo a un mito campero que, en un tiempo circular, expone las ataduras cotidianas de las mujeres.
Un bucle temporal en los años 30: El encierro de Cholita
La obra sumerge al espectador en una geografía campera donde la protagonista intenta, día tras día, develar un enigma para lograr escapar hacia la gran ciudad. Andrea nos explicó cómo funciona ese tiempo circular y el espacio rural en la puesta.
«En Cholita, la protagonista —esta mujer que es una mujer que todos conocemos, una mujer que cambió la historia de nuestro país, aunque nunca se nombra directamente en la obra— busca en infinitas jornadas, cada día, cada vez que despierta, salir de un lugar al que está atada por un misterio que quiere develar y no sabe cuál es».
«Intenta, resiste, insiste y vuelve siempre al punto de partida (…) Está situada más o menos en los años 30, pero bueno, no hay un tiempo: va y viene en el tiempo, en su tiempo. El espacio tampoco siempre es el mismo, ella a veces no sabe bien a dónde está».
De una foto familiar al «teatro más puro»
Aunque Andrea Gianotta sostiene sola la tensión en el escenario, el proceso de escritura y ensayo fue un trabajo colectivo de «dramaturgia integral» que nació en los talleres de la ciudad de La Plata.
«Está mi cuerpo en escena, pero Cholita está acompañada de otros personajes, fantasmas si se quiere o no, eso se va viendo luego, para no sentirme tan sola. Pero sí, la propuesta nació en La Plata, en un taller de dramaturgia que tomé con Miguel Dao en Zona de Artes Escénicas Entreacto».
«Empezamos a trabajar la escritura de esta obra a partir de una foto que yo tenía hace mucho, familiar (…) Estuvimos un año entre la escritura y los ensayos. La propuesta es ir al teatro más puro, si se quiere: la actriz con su cuerpo, y la gente ahí con una especie de ceremonia ritual, un aforo muy reducido alrededor mío».
Al ser consultada sobre cuánto de su propia historia se filtra en el texto, la actriz se conmovió al recordar a sus antecesoras.
«Están ahí todas las mujeres que me precedieron, y todas nosotras también estamos ahí, porque Cholita podría ser cualquiera. Yo creo que la historia llega por algún u otro punto a cualquier mujer».
La figura de la bruja y la crítica al patriarcado rural
En el universo de la obra aparece un personaje clave que resuena con el espíritu de nuestro programa: la bruja. En este contexto, la figura mística se entrelaza con las violencias reales que sufren las mujeres en los entornos rurales.
«La bruja forma parte del misterio, es la que sospechamos que tiene la culpa de ese amarre por el cual Cholita no puede irse de ese lugar, de ese campo, a la ciudad. Ella quiere ir a la ciudad y ser actriz, conocer el baile, el cine, el amor. La bruja no la deja, la amarra».
«Hay una mirada, obviamente, hacia el lugar que ocupa la mujer y donde la ubican los hombres. Si bien Cholita está situada en esas décadas, yo creo que hay mujeres que aún viven en esas condiciones, en condiciones de mucha desprotección, sometidas a violencia de todo tipo».
«Cholita vive en el campo, en un lugar muy precario (…) y está sometida primero por su madre, es una hija no reconocida. Lo que tiene Cholita es que ella vive eso con cierta naturalidad en algún momento porque no conoce otra cultura (…) pero ella sigue corriendo, siempre de pie, insiste, no se da por vencida jamás».
«Hacer teatro independiente hoy es un acto político»
Andrea no esquivó el bulto al analizar la dura coyuntura nacional y el desprecio oficial hacia las manifestaciones culturales. Para la comunidad artística, el teatro es la trinchera desde la cual plantarse frente a la realidad.
«Llevar adelante una obra en el teatro independiente es toda una odisea porque todo se hace a pulmón. Y es un acto político, sin duda; no hablo de política partidaria, sino de cómo uno se planta ante la vida y los hechos. Es una decisión que tomamos».
«En este contexto en el cual quieren acabar con todo deliberadamente, destruir todo sistemáticamente con un plan bien organizado, nosotros nos paramos de este lado. Por más inconvenientes que tengamos o la situación desfavorable que podamos tener, vamos a seguir haciéndolo. No van a poder con eso, porque siempre vamos a estar actuando, dirigiendo, haciendo».
Coordenadas para sumarse al ritual
La obra, que ya lleva un año recorriendo escenarios independientes, patios y bibliotecas populares en Zárate, Campana y Capital Federal, cerró esta exitosa etapa con el apoyo de grandes referentes.
«Estuvimos haciendo un ciclo de funciones en El Excéntrico de la 18, el teatro de Cristina Banegas. Ella nos invitó, nos fue a ver el año pasado, le gustó y por eso programamos funciones. El teatro cumple este año 40 años, es un emblema del teatro independiente en Villa Crespo».
Para despedirse, Andrea Gianotta nos regaló una frase que condensa la fuerza de su personaje y el espíritu de lucha colectiva: «Cholita siempre vuelve, y serán millones».
Reviví la entrevista completa en Radio Trinchera










