El fin del turismo social: el Gobierno vacía Chapadmalal y Embalse, echa a los trabajadores y avanza con la privatización

     

    Los históricos complejos creados por el primer peronismo fueron declarados «innecesarios» por la gestión de Daniel Scioli. Tras el cese de actividades, la AABE intimó a los empleados permanentes y despidió a los contratados. Denuncian un millonario negocio inmobiliario con infraestructura recientemente remodelada.

    Las Unidades Turísticas de Chapadmalal (Buenos Aires) y Embalse (Córdoba), faros históricos del turismo social argentino que permitieron conocer el mar y las sierras a millones de familias vulnerables, jubilados y niños, están recibiendo su golpe final. El gobierno nacional, bajo la órbita de la Secretaría de Turismo y Ambiente conducida por Daniel Scioli, avanzó con el vaciamiento total de los predios, el despido de casi un centenar de trabajadores y la intimación de desalojo para el personal de planta, con el objetivo de transferir los complejos al sector privado.
    La medida se enmarca en la Resolución 2026-129 de la Jefatura de Gabinete, amparada en el Decreto 269 del 22 de abril de 2026. Mediante esta normativa, el Ejecutivo dispuso la supresión de las unidades organizativas y pasó a «disponibilidad» a cerca de 60 empleados estatales de planta permanente por un plazo máximo de 12 meses. Si en ese período no son reubicados, serán despedidos de forma definitiva. En paralelo, la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) otorgó un plazo de diez días para que los trabajadores que residen profesionalmente en los predios abandonen el lugar bajo la amenaza de ser desalojados por la fuerza pública.
    Infraestructura a nuevo para el negocio privado
    La decisión oficial de declarar «innecesarios» los complejos contrasta con la realidad de su infraestructura. Durante la gestión anterior, el Estado nacional realizó una inversión de 7.000 millones de pesos en un plan integral de modernización que puso en valor y reinauguró 9 hoteles y decenas de bungalows. Los trabajadores denuncian que las instalaciones están operativas y mantenidas a pulmón con una caja chica estatal de apenas $504.000 para insumos básicos como combustible.
    «Abrís una puerta y todo funciona, lo hemos mantenido», describió Florencia Ruiz, trabajadora de una de las unidades. Por su parte, Candela Victorica, con 33 años de antigüedad en el complejo, lamentó: “Buscan terminar con una propuesta para favorecer un gran negocio. La mayoría de los edificios está en condiciones”.
    Detrás de la declaración de «innecesariedad» se esconde un enorme atractivo comercial. Chapadmalal cuenta con 75 hectáreas de bosques de pinos, acantilados y playas codiciadas en una zona en pleno auge del surf, rodeada de nuevos barrios cerrados y emprendimientos privados. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, confirmó que la intención oficial es concesionar los predios por 30 años, continuando un proceso que ya tuvo su primer antecedente en septiembre de 2024 con el llamado a licitación pública para privatizar las unidades 2 y 7 de Chapadmalal.
    La polémica justificación y el rechazo empresario
    Para justificar el traspaso a la AABE, la cartera de Scioli utilizó informes de los propios directores de las unidades —designados por el actual Ejecutivo que decidió suspender los viajes— y supuestos planteos de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA). Sin embargo, desde la propia federación empresarial aclararon que dichos reclamos nunca fueron formalizados institucionalmente y manifestaron dudas internas sobre si la medida solo responde a los intereses particulares de algunos socios específicos.
    Desde los sectores de la oposición y el sindicalismo remarcan el contrasentido del argumento oficial. «El propio Gobierno desfinanció y cerró de hecho los complejos. Es ilógico que después digan que son innecesarios porque dejaron de recibir visitantes, cuando fue una decisión del propio Ejecutivo», señalan. Además, recuerdan que estos hoteles no competían con el sector privado comercial, ya que su única función era garantizar el derecho a las vacaciones de los sectores que no tenían acceso a la hotelería tradicional.
    El desmantelamiento de un símbolo histórico
    Inaugurados a mediados de la década de 1940 bajo la órbita de la Fundación Eva Perón, ambos complejos representaron el paso histórico hacia el turismo de masas y la justicia social en la Argentina. Entre las dos unidades suman una capacidad de más de 7.000 plazas:
    • Chapadmalal: 9 hoteles de tres plantas y 19 bungalows sobre la Ruta Provincial 11.
    • Embalse: 7 hoteles, 50 casas, polideportivo y paradores frente al lago cordobés.
    Toda la estructura fue declarada Monumento Histórico Nacional en 2013, y en Embalse se constituyó la Reserva Natural Educativa «Cerro Pistarini». Por este motivo, legalmente cualquier intervención privada debería ajustarse a normativas de protección patrimonial y ambiental. De todo el complejo bonaerense, lo único que quedó expresamente excluido de la venta y las concesiones es la Residencia Presidencial de veraneo. En tanto, la Nación ya inició gestiones con la Provincia de Buenos Aires para transferirle los bienes y el patrimonio del Museo Eva Perón emplazado en el predio.
    Las últimas actividades sociales con huéspedes de sectores vulnerables concluyeron definitivamente en el verano de 2025. «Es como si hubieran tirado una bomba atómica y de un saque arrasaron con todo», graficó con dolor Remi Cáceres, coordinadora de viajes de la CTA, resumiendo el sentir de una comunidad que ve desaparecer una política pública de casi 80 años de historia.
    El impacto social: Las vacaciones imposibles para jubilados y sectores vulnerables
    El cierre definitivo de Chapadmalal y Embalse clausura la principal vía de acceso al descanso y la recreación para los sectores más desprotegidos de la sociedad argentina. Las unidades turísticas no funcionaban como hoteles convencionales, sino como un dispositivo de equidad social que garantizaba el derecho al ocio a quienes se encuentran completamente excluidos del mercado turístico privado.
    • Población afectada: El fin del programa impacta de forma directa en jubilados con haberes mínimos, familias de bajos ingresos, personas con discapacidad y delegaciones escolares de zonas vulnerables de todo el país.
    • El fin del primer viaje: Para miles de niños de provincias del interior, estos complejos representaban la única oportunidad de conocer el mar o las sierras. Las estadísticas de la última gestión indicaban que más de 120.000 personas por año utilizaban las plazas de turismo social.
    • La barrera económica: Con tarifas hoteleras comerciales inaccesibles para la clase baja y media-baja, el vacío que dejan estas unidades condena a miles de familias a la imposibilidad total de vacacionar.
    • Impacto en la salud y bienestar: El turismo social nació concebido como una política de salud pública y bienestar psicofísico. Los coordinadores sindicales y sociales denuncian que su eliminación es vista por las comunidades afectadas como un «retroceso aberrante» en sus conquistas históricas.
    Cronología histórica: De la justicia social de 1945 a la privatización de 2026
    1945 – El origen del derecho: Justo antes de la primera presidencia de Juan Domingo Perón, se firma el decreto que impulsa la construcción de una ciudad balnearia en Chapadmalal. El objetivo inicial es otorgar vacaciones a precios módicos para empleados públicos y obreros, y de forma gratuita para niños, ancianos y discapacitados.
    1947-1950 – Construcción y esplendor: Bajo la gestión de la Fundación Eva Perón, se construyen los complejos monumentales en la costa bonaerense y en las sierras de Córdoba. Ambas unidades suman más de 7.000 plazas, marcando el paso del turismo exclusivo de la aristocracia del siglo XIX al turismo de masas y la justicia social del siglo XX.
    1955-1983 – Período de abandono y usos políticos: Tras el golpe de Estado de 1955, las administraciones subsiguientes relegan el mantenimiento de los hoteles. Durante las dictaduras y los gobiernos civiles intermitentes, el complejo de Chapadmalal sufre un progresivo deterioro. La Quinta Presidencial dentro del predio bonaerense comienza a ser utilizada como residencia de descanso de los mandatarios.
    2013 – Declaración como Patrimonio Nacional: Bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, los complejos turísticos son declarados Monumentos Históricos Nacionales, otorgándoles una protección legal especial debido a su valor arquitectónico, cultural y emocional.
    2020-2023 – Revalorización e inversión histórica: Tras años de abandono que dejaron a varios hoteles en ruinas, el Ministerio de Turismo y Deportes a cargo de Matías Lammens ejecuta un plan de obras por 7.000 millones de pesos. Se reinauguran 9 hoteles y decenas de bungalows completamente modernizados, alcanzando picos de ocupación de 120.000 huéspedes anuales.
    Septiembre de 2024 – El inicio del plan de privatización: Ya bajo la gestión de Daniel Scioli en la Secretaría de Turismo, se lanza la primera licitación pública para otorgar la concesión privada de las unidades 2 y 7 del complejo Chapadmalal.
    Enero-Febrero de 2025 – Últimos huéspedes: Se registra la última actividad oficial con contingentes a través de un operador privado con régimen de media pensión y pensión completa. A pesar de una alta demanda, las actividades se suspenden de forma definitiva tras la temporada de verano.
    Abril-Mayo de 2026 – Desalojo y desmantelamiento: El Gobierno declara formalmente «innecesarios» los predios mediante el Decreto 269 y la Resolución 2026-129. Se despiden a casi 100 trabajadores, se pasa a disponibilidad al personal de planta y la AABE íntima al desalojo de las familias residentes, preparando el terreno para la concesión privada de las tierras por 30 años

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