El dolor por la partida de María Josefina Pace: la jueza que cuidó a las que cuidan y cambió la historia

 

La comunidad judicial de Entre Ríos y el país entero atraviesa horas de profunda tristeza. A los 43 años, tras dar una batalla inmensa y con una entereza admirable contra una enfermedad oncológica, se despidió María Josefina Pace. Quienes tuvieron la fortuna de compartir pasillos, audiencias o una charla con ella, saben que no solo se fue una magistrada brillante, sino una mujer de una calidez humana excepcional, cuya partida física deja un vacío enorme, pero un legado que ya es eterno.

Josefina no concebía la Justicia de manera fría ni corporativa; la entendía desde la empatía. Por eso, su mayor victoria no quedó guardada en un expediente engorroso, sino en la vida cotidiana de cientos de compañeras de profesión. Ella fue quien alzó la voz contra un sistema que obligaba a las mujeres a elegir entre la carrera profesional y la vida familiar. Con una valentía admirable, dio una pelea histórica para que las tareas de cuidado y las responsabilidades familiares fueran reconocidas y valoradas en los concursos para ser magistrados.

Ella sabía perfectamente lo que costaba sostener un hogar, criar y, al mismo tiempo, estudiar horas madrugadas para rendir un concurso. Logró que los tribunales entendieran que el tiempo dedicado a cuidar de los seres queridos no es un «bache» en el currículum, sino un acto de amor y responsabilidad que la Justicia debía, por fin, dignificar y ponderar. Con ese logro, Josefina no buscó un beneficio propio: les abrió la puerta y les alivió el camino a todas las abogadas, secretarias y funcionarias que vendrán después.

Sus colegas, amigos y seres queridos hoy la lloran, pero también la celebran. La recuerdan por su sonrisa inquebrantable, su generosidad para enseñar y esa fuerza arrolladora que mantuvo hasta el último día. María Josefina Pace se fue demasiado pronto, a una edad en la que todavía quedaba mucho por hacer. Sin embargo, transformó el derecho desde adentro y demostró que la verdadera justicia se construye con perspectiva de género, pero sobre todo, con un profundo sentido de humanidad.

Que su descanso sea en paz, y que su lucha siga siendo bandera.

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