El Centro de Estudios para la Gobernanza (CEG) presentó públicamente el “Manifiesto por una IA Soberana y Humanista”.
Se trata de una publicación que busca reformular el debate actual sobre la Inteligencia Artificial (IA), proponiendo un abordaje basado en la democracia, la soberanía tecnológica y el bienestar comunitario.
El documento plantea una postura política clara: la IA no es una herramienta neutral ni un proceso inevitable.
Por el contrario, es un desarrollo moldeado por corporaciones, Estados e intereses específicos.
Bajo esta premisa, el texto advierte que la discusión no debe limitarse a las capacidades técnicas de la tecnología, sino a definir quién ejerce su control, qué datos utiliza y cómo afecta a la sociedad.
Principios para una tecnología emancipadora
«La Inteligencia Artificial será herramienta de emancipación, o no será», sentencia el manifiesto.
Los autores sostienen que el avance tecnológico no puede quedar bajo las reglas exclusivas del libre mercado ni de decisiones tecnocráticas que dejen de lado a los ciudadanos.
El objetivo central debe ser subordinar el desarrollo técnico a la dignidad humana y la justicia social.
Para estructurar esta transición, la publicación reúne 21 principios fundamentales orientados a guiar el debate público, la acción política y la creación de futuras normativas frente a los desafíos que impone la Cuarta Revolución Industrial.
*1. Transparencia*
Toda persona debe poder comprender cómo funciona un sistema algorítmico que afecta su vida.
*2. No discriminación*
La IA no puede reproducir desigualdades históricas ni convertir prejuicios en decisiones automáticas.
*3. Soberanía de los datos*
Los datos personales y comunitarios no son una mercancía: son parte de la dignidad y la identidad de las personas.
*4. Supervisión humana*
Las decisiones que afectan derechos no pueden quedar delegadas exclusivamente a una máquina.
*5. Protección de las infancias*
Niñas, niños y adolescentes requieren una protección reforzada frente a plataformas, algoritmos y sistemas de manipulación digital.
*6. Autodeterminación informativa*
Cada persona debe poder conocer, corregir, limitar y disputar el uso de su información personal.
*7. No regresividad*
Los derechos digitales conquistados no pueden retroceder por presión corporativa, urgencia política o falsas promesas de innovación.
*8. Código abierto como bien común*
La tecnología financiada con recursos públicos debe poder ser auditada, revisada y controlada por la sociedad.
*9. Salud*
La IA aplicada a la salud debe ampliar derechos y acceso universal, no crear privilegios biotecnológicos para pocos.
*10. Soberanía lingüística y diversidad cultural*
Los sistemas de IA deben comprender nuestras lenguas, nuestras culturas y nuestras formas de pensar.
*11. Derechos laborales en la era algorítmica*
No hay IA ética si se construye sobre precarización, reemplazo irresponsable o trabajo invisible sin derechos.
*12. Responsabilidad ambiental*
La IA tiene impacto ecológico: consume energía, agua, minerales e infraestructura. Esa huella debe ser medida, transparentada y regulada.
*13. Gobernanza democrática*
Las comunidades afectadas por sistemas de IA deben participar en las decisiones sobre su diseño, uso y control.
*14. Derecho a la opacidad*
Las personas tienen derecho a no ser permanentemente medidas, perfiladas, vigiladas o predichas.
*15. Acceso universal*
La IA debe ser accesible para todos y todas, con conectividad, dispositivos, alfabetización digital y políticas públicas activas.
*16. Responsabilidad algorítmica*
Quien diseña, compra, implementa o despliega un sistema de IA debe responder por sus consecuencias.
*17. Participación ciudadana*
La regulación tecnológica no puede escribirse solo entre expertos, empresas y gobiernos: debe incluir a la ciudadanía.
*18. Derecho a la explicación*
Toda persona afectada por una decisión automatizada debe poder entenderla, cuestionarla e impugnarla.
*19. Autonomía científica*
La investigación en IA debe tener independencia, financiamiento público y producción abierta de conocimiento.
*20. Solidaridad regional*
América Latina necesita coordinar capacidades, regulaciones e infraestructura para construir soberanía tecnológica.
*21. Comunidad*
La IA debe fortalecer vínculos, instituciones y vida común. No alcanza con conectividad: hace falta comunidad.
El manifiesto no se limita a describir riesgos. Propone pasar de los principios a la norma, impulsando herramientas municipales, provinciales y nacionales para construir una regulación democrática de la inteligencia artificial. Estas normas se irán presentando en las próximas semanas.
En tiempos en que la tecnología redefine el trabajo, la educación, la salud, la política, la cultura y la vida cotidiana, esta publicación convoca a discutir qué tipo de inteligencia artificial queremos y al servicio de qué proyecto de sociedad.
La inteligencia artificial será herramienta de emancipación, o no será.
Disponible para su descarga en: https://bit.ly/4vz9uV2










