En el día de ayer, el asfalto de la calle 43 (entre 10 y 11) se transformó en un escenario de resistencia y memoria. Las organizaciones ambientales Foro en Defensa del Árbol y Proyecto Arbórea llevaron adelante una intervención pública para visibilizar lo que la desidia política y la voracidad privada intentan naturalizar: la tala ilegal y planificada de árboles añosos que sostenían la vida en nuestro territorio urbano.
La acción consistió en abrazar con lazos negros a los sobrevivientes, aquellos árboles que aún quedan en pie, decretando un duelo colectivo por la pérdida de ejemplares que no solo daban sombra, sino que constituían un órgano vital de nuestro bosque urbano.
Desde nuestra mirada ecofeminista, entendemos que la violencia hacia la naturaleza y la privatización del espacio público no son hechos aislados.
Son la manifestación de un sistema patriarcal y extractivista que opera bajo la lógica del desecho, donde la vida vegetal —esencial para el cuidado de los cuerpos y la mitigación de las crisis climáticas en las ciudades— es sacrificada por el interés particular de un frentista y la complicidad de una empresa podadora reincidente.

La impunidad a plena luz del día
La denuncia de las organizaciones enciende las alarmas sobre el entramado de complicidades en nuestra ciudad:
- Una empresa con antecedentes: La firma encargada de la tala es la misma sobre la cual ya recayó una resolución judicial en 2022 por mala praxis y daño irreversible al patrimonio forestal.
- Zona de liberación municipal: La actual gestión municipal brilló por su ausencia, permitiendo que la empresa cortara la calle de forma ilegal durante nueve horas, actuando con total impunidad en pleno centro y a plena luz del día.
- El reclamo vecinal ignorado: Mientras las sierras avanzaban, las y los vecinos del barrio intentaron frenar la destrucción con insistentes reclamos en el momento. La respuesta fue el silencio estatal.
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La defensa de los árboles es la defensa de la vida, de la salud comunitaria y de un urbanismo que ponga el cuidado en el centro, y no los negocios o la comodidad individual. Exigimos respuestas urgentes de las autoridades, el cese de las contrataciones a empresas infractoras y la reparación inmediata del daño causado a nuestro patrimonio común. El bosque urbano no se toca.







