Dos décadas disputando el sentido: Red PAR cumple 20 años hackeando el periodismo machista

Mucho antes de que el grito de Ni Una Menos obligara a los canales de televisión a cambiar sus zócalos, y bastante antes de que la marea verde llenara las mochilas de las pibas con pañuelos, un grupo de comunicadoras intuyó que la violencia contra las mujeres se alimentaba, día a día, en las salas de redacción. Corría noviembre de 2006 cuando, en un encuentro federal y horizontal, nacía la Red PAR (Periodistas de Argentina en Red Por una Comunicación No Sexista)

Hoy, a las puertas de cumplir 20 años de historia, este colectivo de profesionales de la comunicación se erige como una trinchera indispensable.

Para Las Brujas que Salem, reconstruir la crónica de Red PAR no es solo un ejercicio de memoria periodística; es un acto de justicia y agradecimiento a quienes nos enseñaron a mirar el mundo —y las noticias— con anteojos violetas.

 

El origen: nombrar el horror cuando no había palabras

A mediados de la década del 2000, los medios de comunicación hegemónicos trataban las violencias de género bajo el nefasto rótulo de «crímenes pasionales». Las coberturas policiales se regocijaban en los detalles morbosos, hurgaban en la vida privada de las víctimas para buscar justificaciones («¿cómo estaba vestida?», «¿por qué volvió tan tarde?») y borraban sistemáticamente al agresor del foco de la noticia.

Ante este panorama desolador, comunicadoras de distintos puntos del país decidieron tejer una red. PAR nació con un carácter profundamente federal, entendiendo que las realidades de una periodista en Jujuy, en Tierra del Fuego o en la Ciudad de Buenos Aires compartían una misma raíz patriarcal, pero necesitaban respuestas situadas.

El gran hito que marcó un antes y un después en las redacciones argentinas llegó en 2008, con el lanzamiento del Decálogo para el tratamiento periodístico de la violencia contra las mujeres

Ese manual, que se distribuyó de mano en mano en un formato casi artesanal, fue la primera guía teórica y práctica que tuvieron las y los periodistas del país para entender que el femicidio no era un drama privado, sino un problema político y de salud pública.

Veinte años de pedagogía feminista y trinchera

A lo largo de estas dos décadas, Red PAR no se limitó a criticar las coberturas existentes; hizo pedagogía. Dictaron talleres en universidades, redactaron guías para abordar la trata de personas, el abuso sexual en las infancias y el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

Fueron las compañeras de PAR quienes disputaron el lenguaje. Explicaron pacientemente que el uso exclusivo del masculino genérico invisibilizaba a más de la mitad de la población y que la falta de firmas femeninas en las secciones de política y economía no era falta de capacidad, sino un techo de cristal impuesto por lógicas empresariales.

Con la llegada del debate por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la red se plantó para exigir que la comunicación fuera reconocida como un derecho humano y no como una simple mercancía. Gracias a esa militancia, conceptos como «violencia mediática» y «violencia simbólica» ganaron terreno en los códigos legales y en el sentido común de las audiencias.

El escenario de 2026: resistir al desmantelamiento y la violencia digital

Celebrar 20 años de Red PAR en este 2026 no nos encuentra en un momento de calma, sino en plena batalla. Las trabajadoras de prensa enfrentamos un contexto de profunda precarización laboral, cierre de medios públicos, desmantelamiento de las políticas de equidad de género en los medios y una ola de violencia digital que busca disciplinar y silenciar, especialmente, a las periodistas feministas.

Los trolls y los discursos de odio intentan devolvernos a la era del silencio. Por eso, la existencia de Red PAR es hoy más urgente que nunca. La red ya no solo funciona como un espacio de formación técnica, sino como un escudo colectivo de autocuidado frente a los ataques sistemáticos en redes sociales.

Desde Las Brujas que Salem abrazamos la historia de Red PAR. Nos reconocemos hijas de sus debates, de sus decálogos y de su insistencia. Dos décadas después, la consigna sigue siendo la misma que las unió en 2006: no hay democracia real sin una comunicación democrática, plural y decididamente no sexista.

 

Las 5 reglas de oro del histórico Decálogo de Red PAR

El Decálogo para el tratamiento periodístico de la violencia contra las mujeres (2008) cambió para siempre las rutinas en las redacciones argentinas

Estas son cinco de sus directrices fundamentales que hoy, 20 años después, mantienen total vigencia:

Eliminar el «crimen pasional»: El decálogo prohibió esta expresión que justificaba al agresor por supuestos desbordes de amor o celos. Determinó que la violencia de género es un delito y el resultado de una relación de dominación.

Respetar la intimidad de la víctima: Estableció que no se debe indagar en la vida privada, la vestimenta, las costumbres ni el pasado de la mujer agredida. Esas preguntas solo buscan desviar la culpa y revictimizar.

Visibilizar al agresor: Instó a dejar de usar la voz pasiva («una mujer fue asesinada») que oculta al responsable. El foco de la noticia debe estar en el sujeto que ejerce la violencia y en su responsabilidad penal.

Evitar los detalles escabrosos o el morbo: Preservar la dignidad de la víctima implica no recrear de forma minuciosa los métodos de la agresión o el desespero de la muerte. El morbo espectaculariza el dolor y no educa.

Difundir siempre los canales de ayuda: Convertir la noticia en un servicio público. El decálogo marcó la obligatoriedad de acompañar cada nota de violencia con información útil, como las líneas telefónicas gratuitas de asistencia y denuncia (Línea 144).

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