De componer con un celular de juguete a lanzar su primer álbum: Abril Oxalde presentó «Puñal» en Las Brujas que Salem

La cantante, pianista y compositora de Berisso pasó por los estudios de la radio para estrenar su último single, «Puñal (Ángel de la debilidad)», un adelanto de su disco conceptual autogestivo. En una charla visceral, habló sobre su infancia con cassettes, su paso por la Universidad Pública y las dificultades de crear arte en un contexto marcado por el individualismo y el ajuste cultural.

La escena del rock alternativo de la región tiene una voz que pisa fuerte y no teme adentrarse en las profundidades de la lírica contemporánea. Abril Oxalde, nacida en Berisso en 1996, visitó el nido de Las Brujas que Salem para presentar en sociedad «Puñal (Ángel de la debilidad)», el primer single y videoclip que adelanta su esperado álbum de estudio.

Este lanzamiento llega para profundizar el camino que inició con su EP debut Mariposa Libadora de Sombras (2021), su primer disco de larga duración Esto (2023) y su sencillo Tengo lo tuyo (2025).

A lo largo de una entrevista íntima en la que incluso regaló una versión en vivo del clásico Bésame mucho, la artista —quien además es Licenciada en Música Popular egresada de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de La Plata— desarmó su historia, su método compositivo y las trincheras afectivas y políticas desde las cuales decide sostener su arte en la actualidad.

 

Una infancia entre el Walkman de CD y los cassettes de salsa

La música fue, desde el día uno, el paisaje natural de su crianza. Hija de un reconocido profesor de lenguaje musical de la Escuela de Arte de Berisso —quien actualmente divide sus horas entre un trío de jazz y una banda de salsa—, Abril creció bajo el influjo directo del cancionero popular argentino. «Nací con eso, con mucho rock nacional… me viene a la cabeza siempre de esos años escuchar todas las mañanas a Fito Páez», recordó risueña, repasando también sus primeros consumos culturales: «Cuando era muy chiquita, me ponían el Walkman, el de los CDs, los de María Elena Walsh que venían con el diario Página/12, y me iba a dormir con eso».

Sin embargo, su primer contacto real con la creación melódica llegó de la manera más inesperada y precaria: a través de un teléfono celular de juguete durante un bache de tres años en los que le tocó mudarse a la localidad de Dolores.»Como no tenía instrumentos, nada para hacer música, lo que hacía era con el celular ese chiquitito, tipo cucarachita, el Motorola. Hacía canciones con sonidos monofónicos. Cada número o cada letra era una nota. Para elegir una nota temías que ir apretando y de repente hacías una melodía entera», rememoró sobre aquellos años de experimentación técnica intuitiva, previos a su regreso a Berisso, donde formalizó sus estudios de piano y lenguaje musical.

 

La Facultad de Artes: herramientas técnicas y el pánico a romper las reglas

A los 17 años, recién egresada de la escuela secundaria, Abril ingresó a la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), un hito institucional que transformó por completo su mapa creativo y que defendió con firmeza frente al micrófono: «La facultad me dio un montonazo de herramientas y estoy recontra agradecida a la universidad pública, hay que defenderla».

Ese paso por las aulas académicas generó una interesante tensión entre el rigor analítico y su pulsión visceral para componer. «Al principio era como medio pánico», confesó sobre el proceso de fusionar la teoría con la intimidad de las letras. «Pensaba cosas como: ‘¡Pero esto para las músicas que estén escuchando, es una tercera que está duplicada!’. Sentía que eran cosas que estaban separadas. Pero ahora que no estoy más en la facultad, me siento libre. Ya sé las cosas que puedo usar y los límites… ahora es al revés», analizó sobre su maduración artística.

 

El laberinto de un disco conceptual y autogestivo

Aunque «Puñal» ya corre libre en las plataformas digitales, el álbum completo se encuentra en pleno proceso de mezcla. La cantidad exacta de canciones es todavía un misterio que la propia autora prefiere mantener abierto: «A veces pienso que son 8, a veces pienso que son 9, a veces pienso que son 10. Pierdo la cuenta porque quiero armarlos de una manera que no sea descolgada, todo lo contrario».

La producción se erige como una obra de carácter interdisciplinario que trasciende las fronteras de lo puramente sonoro. La canción, que cuenta con la participación especial en formato featuring de Santina Avendaño, busca responder a la incógnita: ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar por aquello que amamos crear?

 

«El disco está atravesado por la pregunta de hasta dónde llegamos, a qué límites. Está atravesado por algo como una entidad aparte que para mí es el arte, que te llama a entregarte a una obra en lo cotidiano, en el inconsciente, en un montón de aspectos que a veces pueden llegar a ser hasta autodestructivos», detalló la compositora.

 

El trabajo aborda la fascinación y el peligro de entregarse por completo al arte, convirtiendo el deseo creativo en una experiencia poéticamente autodestructiva que profundiza en las contradicciones de la vida afectiva, recorriendo obsesiones, pérdidas, dependencias y deseos.

Llevar a cabo una pieza de semejante ambición estética requiere de un esfuerzo a pulmón: «Voy de a poquito, paso a paso, porque hay un montón de cosas que vienen con hacer un disco: es un montón de laburo, un montón de tiempo y también está la cuestión económica. Hacerlo autogestivo es difícil, y en este contexto más. Lo voy haciendo de a poco y de a mucho, como puedo», señaló.

Crear en tiempos de individualismo: el arte como refugio

Consultada sobre el clima social de época, marcado por discursos de odio, el desfinanciamiento estatal de la cultura y la persecución a artistas que sientan posturas políticas, Abril no ocultó el impacto emocional que le genera el día a día.

 

«Siento mucho enojo, mucha frustración y también, por momentos, un poco de resignación. Dentro de todo yo me siento cómoda porque tengo un laburo y hago música, que es lo que me gusta, pero me pasa de ver después otras realidades y me mata, me pongo mal al toque», expresó conmovida.

 

Frente a la hostilidad de los tiempos de ajuste, la cantante rescató los lazos comunitarios que la industria cultural independiente intenta resguardar a pesar del aislamiento generalizado: «Me acuerdo de otros años donde era más fácil la ayuda, ayudarnos entre todos era más fácil porque teníamos más tiempo. Ahora gana más el individualismo, pero es porque nos atacan de todos lados, entonces no podés ni parar a dar una mano».

Hacia el cierre del bloque, Abril Oxalde invitó a la audiencia de Las Brujas que Salem a buscar el videoclip oficial de «Puñal» en sus plataformas y a seguir de cerca sus novedades bajo su usuario oficial de Instagram, destacando especialmente al equipo técnico, visual y humano que la acompaña detrás de escena: «Es un laburo increíble que ya no tiene que ver conmigo, sino con estas personas hermosas que me acompañan. Si me siguen, van a poder ver y escuchar más cosas y música nueva que va a ir saliendo».

Ficha Técnica de “Puñal (Ángel de la debilidad)

”Letra y música: Abril Oxalde.

Piano, sintes y voz: Abril Oxalde.

Featuring: Santina Avendaño.

Mezcla y mastering: Sebastián Perkal.

Producido por: Meien Williams.

Guitarras y bajo: Meien Williams

El mapa sonoro de Abril Oxalde: de las sombras a la consolidación visceral

Para comprender la densidad conceptual de «Puñal», es necesario rastrear la evolución de una discografía que siempre se negó a transitar caminos lineales, prefiriendo trabajar con imágenes simbólicas y climas emocionales densos:

«Mariposa Libadora de Sombras» (EP – 2021): Su carta de presentación fue una obra profundamente introspectiva. Marcada por texturas sonoras oscuras y pianos sutiles, este EP exploró las imágenes de transformación, el dolor como crisol y la necesidad de buscar luz en los rincones más complejos de los vínculos afectivos. Fue el primer indicio de una compositora dispuesta a hurgar en lo oculto.

«Esto» (Álbum – 2023): Su primer disco de larga duración consolidó definitivamente su identidad dentro del rock alternativo de la región. “Esto” funcionó como un diálogo honesto entre la sensibilidad emocional más íntima y la intensidad sonora de las guitarras y sintetizadores. A través de sus canciones, Oxalde plasmó una mirada sumamente personal sobre el deseo, los quiebres cotidianos y la experiencia visceral de habitar los cuerpos y las ausencias.

Ambos trabajos pavimentaron el camino para lo que la artista define como su nueva etapa conceptual: un tránsito que comenzó con el sencillo «Tengo lo tuyo» (2025) y que hoy encuentra en «Puñal» su punto de tensión más alto.

Escuchá la entrevista completa en Radio Trinchera

 

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