El poder de los lazos colectivos volvió a dar una lección histórica en la ciudad de La Plata.
Lo que comenzó el viernes por la mañana como una sorpresiva e inconsulta orden de desalojo y clausura por parte del municipio para avanzar con las obras de remodelación del Parque Saavedra, terminó transformándose en un masivo abrazo de resistencia vecinal.
Nadie estaba dispuesto a permitir que se vulnerara uno de los rincones culturales más mágicos y queridos de la región.
Ante la contundente respuesta comunitaria, la Comuna tuvo que recalcular su estrategia y emitió un documento formal donde garantiza el funcionamiento de la biblioteca instalando una pasarela de acceso especial para resguardar las actividades.
Comunicado Oficial: «Parque Saavedra: Se construirá un acceso especial para la biblioteca»
A los efectos de continuar con la obra de reconstrucción del Parque Saavedra, la Municipalidad de La Plata comunica:
Que en dicho espacio verde no se interrumpirá el acceso al lugar donde funciona una biblioteca.
Para ello, se construirá un acceso especial hacia ese lugar y se limitará el ingreso al resto del sector afectado por la obra.
De esta manera, se mantendrá el funcionamiento de la biblioteca.
Debido al funcionamiento permanente durante la obra de maquinarias pesadas y livianas, herramientas y diversos implementos y materiales necesarios para la reconstrucción del espacio verde, así como a la realización de movimientos de suelo, se limitará el acceso al resto del Parque hasta la finalización de los trabajos, estimada para marzo del próximo año.
Esta medida se adopta de conformidad con las exigencias normativas establecidas por los códigos de seguridad aplicables a las obras públicas y privadas y con los requerimientos de las aseguradoras de riesgos del trabajo, a fin de prevenir accidentes que puedan afectar tanto a las personas que ingresen al lugar como a los trabajadores que se desempeñen en la obra.
La resistencia de Paula y el escudo de las familias
Detrás de esta victoria no hay una concesión de los despachos municipales, sino el compromiso inquebrantable de Paula Kriscautzky, su directora y fundadora. Hace 15 años, Paula transformó un inmenso dolor personal en el homenaje permanente a las infancias más luminoso de La Plata, defendiendo a capa y espada el derecho de los chicos a jugar, leer, encontrarse y soñar de manera libre.
Frente a la amenaza de ser avasallados por las topadoras de la desidia estatal, Paula y su equipo volvieron a poner el cuerpo. Acompañados por cientos de pibes, pibas, docentes, artistas y vecinos que respondieron al alerta inmediata, demostraron que «Del otro lado del árbol» no es solo un edificio; es un escudo social consolidado en el corazón de la comunidad.
Una vez más queda demostrado que cuando se intenta pisotear la cultura infantil, el tejido comunitario se vuelve indestructible. ¡La biblio no se toca!










