La bioquímica del CONICET fue distinguida en París por sus desarrollos biotecnológicos contra la sequía. Su logro enciende los proyectores sobre el rol crucial de las científicas y la persistente brecha de género en los laboratorios del mundo.
En un contexto global donde el cambio climático acelera las emergencias hídricas y pone en jaque la producción de alimentos, la ciencia argentina acaba de marcar un hito histórico. La doctora Raquel Lía Chan, investigadora superior del CONICET y directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL), fue galardonada con el prestigioso Premio Internacional L’Oréal-UNESCO «Por las Mujeres en la Ciencia» 2026.
El reconocimiento, que celebra su 28ª edición, posiciona a Chan como la única representante de América Latina y el Caribe en un podio de cinco investigadoras excepcionales a nivel mundial.
El anuncio no solo premia cuatro décadas de trayectoria, sino que rompe un molde: es la primera vez en la historia del galardón que la biotecnología agrícola ingresa al podio.
El gen de la resistencia: plantas que no se rinden
El trabajo de Raquel Chan responde a un desafío crítico: ¿cómo hacer que los cultivos sobrevivan cuando el agua escasea? Junto a su equipo, la bioquímica identificó los mecanismos biológicos y genes específicos que permiten a ciertas plantas tolerar entornos hostiles.
Luego, tradujo ese conocimiento básico en innovación agrícola aplicada. Introdujo esos genes protectores en cultivos estratégicos como el trigo, el maíz, el arroz y la soja, logrando variedades resistentes a la sequía, inundaciones y temperaturas extremas.
«Estas plantas mejoradas son capaces de producir más biomasa y más semillas, utilizar menos agua y ofrecer mayores rendimientos. En definitiva, mi sueño es que ningún niño se quede sin un plato de comida», sintetizó
Chan, cuyo desarrollo ya abre una nueva era para la seguridad alimentaria mundial.El camino no fue sencillo. La científica recordó que el proceso de patentamiento junto a la empresa Bioceres requirió superar múltiples trabas, «básicamente por la falta de recursos» locales.
A pesar de los obstáculos, su rol como mentora y líder visionaria hoy la posiciona como un faro para las próximas generaciones de científicos vegetales.
Un mapa global de excelencia femenina
La edición 2026 de los premios L’Oréal-UNESCO reconoció a cinco científicas pioneras entre un récord de 504 candidaturas provenientes de 89 países.
Junto a la argentina Raquel Chan, las laureadas de este año reflejan la excelencia en diversas áreas de las ciencias de la vida y ambientales:
África y Estados Árabes: Liesl Zühlke (Sudáfrica), premiada por sus avances en cardiopatías infantiles vinculadas a la pobreza.
Asia y el Pacífico: Felice Jacka (Australia), pionera en demostrar la relación entre la alimentación y la salud mental
Europa: Sarah A. Teichmann (Reino Unido), por sus aportes a la medicina de precisión mediante la biología de célula única.
América del Norte: Gordana Vunjak-Novakovic (Estados Unidos), reconocida por sus revolucionarios avances en ingeniería de tejidos para la medicina regenerativa.
La brecha de género: el techo de cristal en los laboratorios
El logro de estas cinco investigadoras brilla con luz propia, pero también expone una realidad incómoda: la persistente subrepresentación y desigualdad que sufren las mujeres en el ámbito científico global.
Como señaló Jaled Al Anani, director general de la UNESCO, «en un mundo en el que la ciencia nunca fue tan esencial, no podemos permitirnos descuidar la mitad de los talentos de la humanidad».
El panorama mundial: la paradoja de las tijeras
A nivel global, las mujeres representan cerca del 33% del total de los investigadores, según datos de la UNESCO. Aunque la paridad avanza en las aulas universitarias, se produce el fenómeno de la «gráfica de tijeras»: a medida que se escala en la pirámide jerárquica (direcciones de institutos, decanatos, academias nacionales y premios de alto prestigio), el porcentaje de mujeres se desploma drásticamente. Menos del 4% de los Premios Nobel de ciencias han sido otorgados a mujeres a lo largo de la historia.
La situación en Argentina: paridad en la base, deuda en la cima
Argentina presenta una situación particular y destacada en la región. En el CONICET existe una paridad de género real en el total del organismo (un 53% de los integrantes son mujeres). Sin embargo, la brecha de género se hace visible en el acceso a las categorías más altas. En la categoría de «Investigador Superior» —la máxima jerarquía a la que pertenece Raquel Chan— el porcentaje femenino históricamente cae por debajo del 40%, evidenciando que el techo de cristal sigue firme.
Además, las científicas locales enfrentan una doble barrera: la disparidad de género en la distribución de tareas de cuidado en el hogar y las profundas dificultades presupuestarias que atraviesa el sistema de ciencia y técnica nacional.
Una trinchera de inspiración
Con la entrega del premio pautada para junio en la sede de la UNESCO en París, el reconocimiento a Raquel Chan inyecta un impulso vital al orgullo científico argentino.
En tiempos de transformaciones y crisis, su galardón demuestra que la soberanía científica y la equidad de género no son debates abstractos, sino herramientas urgentes para transformar la realidad y garantizar el futuro del planeta.







