Cazar para disciplinar: La Policía de la Ciudad detiene ilegalmente a Georgina Orellano y activistas de AMMAR en Constitución

 

 

En un despliegue de violencia institucional exacerbada, la policía porteña detuvo de forma violenta a la secretaria general del sindicato de trabajadoras sexuales y a dos militantes. Estaban exigiendo justicia por la muerte dudosa de una compañera trans y migrante.

Una radiografía de una fuerza de seguridad denunciada por organismos de derechos humanos por sus sistemáticas prácticas represivas y de odio hacia las identidades vulneradas.

La violencia heterocispatriarcal del Estado volvió a ensañarse anoche contra quienes ponen el cuerpo en la primera línea de la resistencia. Georgina Orellano, secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR Sindicato), junto a las militantes Estrella Sangama y Victoria Arriondo, fueron brutalmente detenidas por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires en el barrio de Constitución.

Las activistas se encontraban en el Hotel Río de la Plata, rindiendo homenaje y exigiendo justicia mediante una vigilia con velas tras la muerte dudosa de Rachell, una trabajadora sexual trans y migrante de la zona.

La respuesta del gobierno porteño no fue el resguardo ni la investigación: fue la cacería.

 

El operativo del odio: Violencia sin orden judicial

Desde el sindicato y su espacio comunitario Casa Roja denunciaron de forma inmediata las graves irregularidades del operativo.

Un despliegue totalmente desmedido de seis móviles policiales interceptó a las militantes en la puerta de la vivienda de Orellano. Sin mediar orden judicial, los agentes ejercieron violencia física, golpearon a las trabajadoras y les confiscaron sus teléfonos celulares, dejándolas incomunicadas.

Actualmente, las tres activistas permanecen secuestradas por el aparato judicial del Estado, bajo privación de la libertad preventiva en la sede del Ministerio Público Fiscal, ubicada en Suipacha 150.La Policía de la Ciudad y una deuda insostenible con los Derechos Humanos

Este episodio no es un hecho aislado, sino el reflejo de una política de seguridad porteña profundamente cuestionada, selectiva y alejada de los estándares internacionales de derechos humanos. Informes del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) advierten de forma constante cómo el hostigamiento y la arbitrariedad policial en los barrios del sur de la Ciudad se ensañan principalmente con las comunidades marginadas, las identidades travestis, trans y las trabajadoras de la economía popular.

Según registros históricos de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), la Policía de la Ciudad utiliza las razzias y el uso abusivo de códigos contravencionales como herramientas de disciplinamiento social contra el colectivo LGBT+ y las trabajadoras sexuales.

El uso letal y desproporcionado de la fuerza (frecuentemente mediante disparos a quemarropa en zonas vulneradas) y las detenciones arbitrarias desnudan a una fuerza civil que opera bajo las lógicas del «derecho penal de autor»: se detiene por quién se es, por la identidad que se porta o por el espacio geográfico que se habita, violando el derecho básico a la defensa.

Para el activismo transfeminista, la detención de Georgina Orellano representa un doble mensaje mafioso: castigar la organización gremial y amedrentar a quienes denuncian que la desidia policial y judicial es la principal responsable de la desprotección de las vidas trans y migrantes en los barrios populares.

 

Redes de resistencia: Furia travesti y sindical frente a la alcaidía

La respuesta del arco transfeminista, social y sindical no se hizo esperar. Redes nacionales e internacionales como la Federación Argentina de LGBTI (FALGBT), ATE Capital, la CTA y la agrupación Pan y Rosas manifestaron su absoluto repudio a esta «detención ilegal y persecución política».

Desde las primeras horas de la madrugada, una masiva concentración y vigilia se mantiene activa frente a la alcaidía en Suipacha 150. L

os cantos y las banderas exigen un límite claro a la impunidad de las fuerzas represivas del jefe de gobierno porteño.

La consigna en las calles es unánime y resuena con fuerza: ¡Basta de criminalizar el trabajo sexual y las identidades diversas! ¡Libertad inmediata a Georgina, Estrella y Victoria ya!

 

Georgina Orellano es una destacada activista, militante feminista y defensora de los derechos humanos en Argentina, reconocida principalmente por su rol como Secretaria General de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), sindicato que nuclea a las trabajadoras sexuales del país.

Liderazgo sindical: Desde 2014 lidera AMMAR a nivel nacional. Su gestión se caracteriza por buscar la regularización del trabajo sexual de manera autónoma y el reconocimiento de sus plenos derechos laborales.

Afiliación gremial: Es parte de la Mesa Nacional de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), logrando visibilizar el debate del trabajo sexual dentro de las estructuras tradicionales del sindicalismo argentino.

Identidad y militancia: Se define abiertamente como trabajadora sexual, feminista, peronista y activista por los derechos de la comunidad de mujeres, travestis, trans y migrantes.

Ejes principales de su lucha

Despenalización y regulación: Defiende que el trabajo sexual autónomo y consentido debe diferenciarse tajantemente de la trata de personas. Exige leyes que reconozcan la actividad para garantizar acceso a obra social, jubilación y aportes.

Combate a la violencia institucional: Es una de las voces más críticas contra el hostigamiento, las detenciones arbitrarias y la extorsión de las fuerzas de seguridad (especialmente la Policía de la Ciudad) hacia las trabajadoras en las zonas rojas de los barrios populares como Constitución.Territorialidad y salud: Impulsa espacios comunitarios clave como Casa Roja en el barrio de Constitución, un centro de contención que brinda testeo de salud, asesoramiento legal, terminalidad educativa y talleres de oficios para personas en situación de vulnerabilidad extrema.

Proyección internacional y debate feminista

Orellano es una figura central en el debate del feminismo latinoamericano, representando la postura del regulacionismo/pro-derechos frente a las corrientes abolicionistas.

Ha participado en numerosos Encuentros Plurinacionales de Mujeres y Disidencias, universidades nacionales y foros internacionales, argumentando que la clandestinidad estatal solo profundiza la violencia y la precarización sobre los cuerpos de las trabajadoras.

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