¿Qué significa habitar el mundo en cuerpos de mujeres? La respuesta nunca es lineal; es una construcción subjetiva, colectiva y en permanente disputa. El arte, históricamente hegemonizado por miradas patriarcales, se convierte una vez más en la herramienta política para desmontar mandatos. Bajo esta premisa nace «Caos & Orden», una propuesta expositiva conjunta de las artistas plásticas Gabriela Strucchi y Paula Socolovsky, quienes ponen sus obras en diálogo para narrar los hilos que tejen lo íntimo y lo colectivo, lo personal y lo público.
La muestra se articula como un relato visual sobre los ejes del feminismo y la construcción del ser mujer. Lejos de buscar una mirada homogeneizadora, el proyecto explora el universo femenino como un territorio de tensiones, búsquedas de sentido y contrastes que se retroalimentan. A través de dos lenguajes plásticos bien diferenciados, las artistas revelan la naturaleza cíclica del mundo que habitamos: el orden y el caos como pulsaciones vitales de nuestra propia historia.
Gabriela Strucchi: El gesto político de romper para reconstruir la memoria
Para Gabriela Strucchi (Buenos Aires, 1969), el arte es un puente orgánico entre el pensamiento visual y una profunda sensibilidad social. Graduada como Diseñadora Gráfica por la Universidad de Buenos Aires (UBA), su compromiso con las agendas feministas y de derechos humanos tiene una larga historia: ya en 2004 publicó el libro de cuentos «Filosofía y realidad», donde utilizaba la literatura para denunciar las múltiples formas de violencia ejercidas sobre los cuerpos feminizados.
Tras su paso por la clínica de obra de Claudio Gallina en el Centro Cultural Recoleta, donde exploró el mosaiquismo, Strucchi inició en 2016 una transición estética definitiva hacia el collage en papel. En esta técnica, el viaje estético y conceptual va del caos al orden.
La ruptura de las imágenes comerciales de los discursos visuales dominantes deviene en su gesto fundacional. Para ella, romper el papel no es destruir, sino desarmar estereotipos. A través de la suma de infinitos fragmentos que se arremolinan y se condensan, Strucchi da forma a retratos realistas de mujeres que han sostenido las luchas feministas a lo largo de la historia. Son rostros texturados que emergen para exigir lo que históricamente se nos ha negado: el derecho a ser recordadas, miradas, comprendidas y pensadas. Su proceso de fragmentación y recomposición es una metáfora viva de la experiencia femenina: la artista, al igual que las mujeres que representa, se deconstruye, se rompe y se vuelve a armar.

Este trabajo situado la llevó a realizar exposiciones individuales y colectivas desde 2017 en espacios de alta resonancia política e institucional, como el Honorable Senado de la Nación, la Legislatura de CABA, el Senado de la Provincia de Buenos Aires, la Casa de la Mujer de San Isidro y el Espacio ATE Vicente López, entre muchos otros. Su obra ha sido declarada de interés cultural por diversos municipios y por la Provincia de Buenos Aires, consolidando su rol en conversatorios y debates críticos sobre los derechos de las mujeres.
Paula Socolovsky: El lenguaje pop y las pesadillas ocultas tras el mandato
En la vereda de enfrente, pero habitando el mismo territorio conceptual, Paula Socolovsky (Buenos Aires, 1967) propone el trayecto inverso: del orden al caos. Socolovsky es una artista de formación híbrida, académica y autodidacta, que consolidó su lenguaje plástico bajo la guía de grandes maestros del arte argentino, estudiando pintura con Carlos Gorriarena y dibujo con Roberto Páez.
Desde 1989, despliega una militancia activa a través de la docencia y la creación multidisciplinar como pintora, dibujante, escultora e ilustradora. Sus influencias directas vibran en la cultura visual urbana y de masas: la historieta, la ilustración, los juguetes, los stickers, los dibujos animados y la estética de los videojuegos. Utilizando este arsenal contemporáneo, la artista construye atmósferas oníricas y mundos surrealistas donde las mujeres y sus circunstancias complejas son las protagonistas absolutas.

A primera vista, sus superficies planas y sus colores vibrantes sugieren un estado de equilibrio y serenidad. Sin embargo, la propuesta de Socolovsky invita a una segunda lectura profundamente feminista: al agudizar la mirada, el color revela el dolor que se oculta tras la superficie, la tensión entre lo ingenuo y lo perturbador. Allí, en la aparente pulcritud del orden impuesto, estalla la fragilidad de lo cotidiano, los deberes impuestos sobre nuestros cuerpos y las fantasías que devienen en pesadillas. Su obra desmonta el mito de la «mujer perfecta» para visibilizar el malestar oculto en los mandatos sociales.
Su trayectoria cuenta con un enorme reconocimiento institucional; ha expuesto en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), el Museo de Arte Moderno (MAMBA) y el Palais de Glace, y fue galardonada con la Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes (2021). Además, ha disputado el sentido de las imágenes en medios gráficos históricos de resistencia cultural como las revistas Fierro y El Porteño, y en 2022 recibió el Premio Nacional de Ilustración “Hormiguita Viajera”. Actualmente, devuelve este bagaje a la comunidad dictando talleres en espacios públicos como el Centro Cultural Recoleta y el Palacio Libertad (ex CCK).
Construir desde la diferencia: Un territorio común
«Caos & Orden» es, fundamentalmente, una apuesta política por el encuentro y la escucha afectiva. En tiempos de individualismo y fragmentación social, este proyecto colectiviza la mirada del otro, uniendo dos universos visuales para transformarlos en un territorio común de exploración.
Es una invitación abierta a encontrarnos a nosotras mismas a través de la diversidad y a demostrar que, desde la diferencia, es posible tejer redes y construir un nuevo lugar en el mundo.







