Federico Sturzenegger eliminó cerca de 1000 servicios y controles técnicos del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), enfocados en alimentos, bebidas y materiales de construcción, argumentando que eran subsidios a empresas y de bajo uso. Trabajadores y subgerentes del INTI rechazan la medida por poner en riesgo la seguridad, la salud y la exportación.
La eliminación afecta a un gran volumen de servicios de fiscalización y control de calidad que el INTI prestaba a la industria nacional.
Sturzenegger sostuvo que estos servicios eran financiados por el contribuyente y, en muchos casos, poco utilizados.
Trabajadores del INTI advierten que la eliminación pone en riesgo el desarrollo productivo, la seguridad de productos y el acceso a mercados internacionales, mencionando ya problemas en exportaciones de carne a China y girasol a Europa.
La medida es descrita por sectores gremiales como un «desguace» o «vaciamiento» del instituto.







