Martina y Katja pasaron de grabar audios de WhatsApp en la pandemia a consolidar un proyecto de pop alternativo impulsado por la autogestión, la herencia artística familiar y una fidelidad inquebrantable a su propia identidad.
En tiempos donde los algoritmos y la inmediatez parecen dictar las reglas de la industria musical, el dúo argentino Ángeles emerge como un oasis de intimidad y autenticidad. Integrado por las hermanas Martina (25) y Katja (21), el proyecto viene construyendo a paso firme un universo sonoro donde la fragilidad y la conexión cotidiana se transforman en canciones. Con seis sencillos en plataformas y un EP conceptual en camino bajo la producción de Franco «Polo» Rossi, las hermanas conversaron sobre sus raíces, el quiebre profesional que las llevó a «ponerle el pecho» a la música y el rol de las mujeres en los escenarios.

El click de la crisis interna al estudio de grabación
Como muchas historias contemporáneas, el germen de Ángeles nació en el aislamiento del año 2020. Animadas por un entorno familiar donde el arte siempre estuvo flotando (con abuelas pintoras y una madre ceramista), las hermanas empezaron a grabarse de forma casera en su casa. Sin embargo, no fue hasta 2022 que el juego se transformó en necesidad. Martina, quien en ese momento estudiaba Veterinaria, decidió patear el tablero en medio de un proceso de incertidumbre personal. «Dejé la carrera cuando no sabés para dónde ir, para dónde encarar. Tenés algo adentro y no sabés qué es lo que sigue», confiesa.
Inspirada por la frescura de Clara Cava, Martina se animó a escribir sus primeras líneas en una guitarra que, según ella misma define, maneja con herramientas justas pero efectivas para componer. El verdadero punto de quiebre llegó cuando esos borradores íntimos salieron del living familiar. A través de una compañera de facultad, conectaron con el músico y productor Franco Rossi, a quien le enviaron tres audios de WhatsApp grabados con el micrófono del celular. Entre esos archivos estaba «806», una letra profundamente personal.
La reacción del productor fue inmediata: la honestidad de la canción lo conmovió y les propuso trabajar formalmente. «Que alguien ajeno a la familia quisiera trabajar con nosotras fue el click para decir: ‘Okey, esto podemos hacerlo en serio'», recuerdan. La intuición del productor no falló: el tema era tan magnético que, antes de ser grabado, la madre de las hermanas ya lo tarareaba por la casa convencida de haberlo escuchado en la radio.
«Nuestras letras son bastante explícitas, pero medio que no tienen mucho trasfondo. Nos gusta que la gente se las apropie y les dé otro sentido, que cada uno se genere un mundo de lo que escucha».
— Ángeles.
Roles cruzados y el arte de ser socias
La dinámica de Ángeles se nutre directamente de los mundos académicos de cada una: mientras una estudia Artes Visuales —clave para la cuidada estética y la dirección artística de sus tres videoclips oficiales—, la otra estudia Jardinería, aportando una sensibilidad orgánica al proyecto.

A la hora de componer, el proceso está mutando de la catarsis individual al laboratorio colectivo. Tradicionalmente, Martina escribe las letras y las melodías antes de pasarlas por el filtro de Katja y los arreglos de su productor. Sin embargo, recientemente abrieron el juego: Katja rescató textos que escribía en su adolescencia y lograron dar a luz a su primera composición conjunta a tres bandas.
Llevar adelante un proyecto profesional entre hermanas que se llevan tan poca edad tiene sus propios códigos. Aunque admiten que la convivencia laboral trajo algunos roces, aseguran que su lazo es inquebrantable. «Siempre fuimos muy cercanas. Obviamente nos agarramos de los pelos, pero a los dos segundos ya está; nuestro enojo no pasa de los cinco minutos», comentan entre risas.
Referentes y la bandera de la honestidad
Al momento de hablar de sus brújulas musicales, hay un nombre que las dos comparten con devoción: el cantautor español Guitarricadelafuente, a quien descubrieron en Spotify en 2018 cuando solo tenía dos temas acústicos. «Es un referente en todo sentido por su proceso. Es fiel a él mismo, va haciendo lo que siente y no se deja condicionar por lo que vende o lo que pide una discográfica. Nosotras queremos ser fieles a nosotras mismas desde el minuto cero», sostienen con firmeza.

Esa misma búsqueda de profundidad las llevó últimamente a reflejarse en la mexicana Silvana Estrada, una artista que las interpeló no solo desde lo musical, sino desde el mensaje social en un circuito en vivo donde el cupo femenino sigue siendo una cuenta pendiente. «En el mundo del vivo tocamos un par de veces, pero ves ciclos que son solo hombres. Es importante que las mujeres estén comunicando vivencias propias o colectivas. Escuchar algo así te da un poquito más de esperanza como sociedad para buscar nuestro lugar y ser escuchadas. Vamos lentos, pero vamos avanzando», reflexionan.
Lo que viene: un invierno nostálgico
Con más de siete shows en vivo en sus espaldas —incluyendo paradas en espacios clave de la escena emergente como Club Lucille, Niceto Bar y el Centro Cultural Musicleta (donde debutaron formalmente en junio de 2024)—, Ángeles ya se encuentra diseñando su próximo gran hito.

Tras el lanzamiento de su último sencillo, «Flecha», el dúo está sumergido en el estudio puliendo su primer EP conceptual. Se tratará de una obra de tres canciones entrelazadas que abandonará el ritmo más movido de sus últimas entregas para regresar a la atmósfera íntima, introspectiva y nostálgica de sus inicios. El objetivo es claro: crear un universo sonoro unificado en lugar de temas aislados.
El material, que promete ser el refugio perfecto para los meses más fríos del año, planea ver la luz en julio. La presentación oficial será el desafío más importante del año para las hermanas, quienes se subirán al escenario por primera vez acompañadas por una banda completa. Habrá que seguirles el rastro de cerca en sus redes (@angeles.musica); el invierno promete traer canciones que se sienten como un abrazo.







