Noemí Mabel Matamala lucha por su vida en el Hospital Castro Rendón de Neuquén Capital luego de sobrevivir a un brutal intento de femicidio.
Su expareja, Lucas Daniel Serrano, la atacó con un hacha provocándole heridas gravísimas en la cabeza.
El hecho no es un caso aislado ni un «crimen pasional»: es el resultado directo de un sistema judicial ciego que ignora las alertas y deja libres a los violentos.
El agresor ya tenía tres pedidos de captura vigentes por delitos de violencia sexual en otra provincia, pero caminaba libremente por las calles de Aluminé.
El ataque y el blindaje comunitario
El horror se desencadenó el pasado viernes por la noche en una vivienda de Aluminé.
Tras el ataque, el femicida escapó, pero gracias a la inmediata movilización vecinal y policial fue capturado pocas horas después. Actualmente cumple cuatro meses de prisión preventiva dictados por la justicia de Zapala bajo el cargo de tentativa de femicidio agravado por el vínculo y violencia de género.
Ante la inacción histórica de la justicia, la comunidad de la localidad cordillerana reaccionó con furia legítima: cansados de la desidia, allegados a la víctima incendiaron la vivienda del agresor en señal de repudio.
El propio municipio suspendió todas sus actividades del fin de semana en solidaridad con «Mimi», quien es una querida vecina, madre de cuatro hijos y comerciante local.
No es un monstruo, es el sistema
Desde este espacio volvemos a encender las alarmas y a desarmar las complicidades mediáticas y judiciales:
- Basta de llamarlos locos: Los medios tradicionales suelen hablar de «ataques de locura» o «brotes violentos». Exigimos que se nombre la realidad: Serrano actuó bajo la lógica machista que cree que los cuerpos y las vidas de las mujeres nos pertenecen.
- La trampa de la «sorpresa»: El agresor no apareció de la nada. Tenía antecedentes gravísimos por delitos sexuales emitidos por la justicia de Chaco. La falta de un registro unificado y de un control real de los violentos con pedidos de captura vigentes vuelve a demostrar que el Estado llega tarde.
- La violencia territorial: En las localidades más chicas o alejadas de los grandes centros urbanos, las mujeres enfrentan un aislamiento doble. La falta de recursos inmediatos de asistencia y la distancia con los hospitales de alta complejidad (Noemí tuvo que ser derivada de urgencia a Zapala y luego a Neuquén) ponen en riesgo directo la supervivencia de las víctimas.
Acompañamos a la familia de Noemí en su pedido de justicia y nos sumamos a las cadenas de afecto por su pronta recuperación. No nos queremos conformar con la prisión preventiva del culpable: exigimos políticas públicas reales, presupuesto para los refugios y una reforma judicial transfeminista que deje de amparar a los violentos
Si vos o alguien que conocés está atravesando una situación de violencia de género, no te quedes sola. Podés comunicarte de manera gratuita y confidencial las 24 horas del día a la Línea 144 (Nacional) o a la Línea 148 (Provincia de Neuquén).









