Activistas de flotilla humanitaria que se dirigía a Gaza denuncian violencia sexual y abusos por parte de fuerzas israelíes

 

Los integrantes de la Flotilla Global Sumud denunciaron haber sufrido golpizas, torturas y violaciones tras ser interceptados en aguas internacionales.

Las Fuerzas de Defensa de Israel y el Servicio Penitenciario rechazaron las acusaciones, mientras que el caso ya desató una ola de repudio de líderes mundiales y una inusual interna en el gobierno de Benjamin Netanyahu.

Activistas internacionales que formaban parte de una misión de ayuda humanitaria hacia la Franja de Gaza denunciaron haber sido víctimas de graves violaciones a los derechos humanos, torturas y violencia sexual por parte de las fuerzas de seguridad israelíes durante su detención.

La Flotilla Global Sumud, que zarpó desde Turquía con 428 pasajeros a bordo, transportaba alimentos, medicamentos y suministros esenciales para la población civil de Gaza.

Tras una serie de operativos, las fuerzas israelíes interceptaron las embarcaciones, detuvieron a sus tripulantes y posteriormente los deportaron.

Las denuncias sobre el trato recibido ya provocaron una fuerte e inmediata reacción en la comunidad internacional.

Crudos testimonios de tortura y agresión sexual

La organización israelí de derechos humanos Adalah, que asumió la representación legal de los activistas, informó a la cadena CNN que su equipo de abogados recopiló testimonios que reflejan la violencia más grave registrada contra una flotilla en la última década. Miriam Azem, coordinadora de la ONG, aclaró que muchos sobrevivientes prefieren no dar detalles por trauma o por temor a represalias contra compañeros que aún siguen retenidos en Israel.

Quienes ya fueron liberados brindaron relatos estremecedores ante la prensa mundial:Juliet Lamont (Cineasta australiana): Denunció haber sido golpeada y agredida sexualmente por cinco hombres dentro de un contenedor de carga en lo que denominó un «barco prisión» israelí.

Aseguró que los activistas fueron objeto de una campaña de violencia «implacable y planeada» para evitar que regresen. «Nos han roto los bones, pero no nos han roto el alma», declaró.Zack Schofield (Ciudadano australiano): Describió un «bombardeo constante de violencia». Relató que lo mantuvieron atado con bridas en posición de tortura hasta casi vomitar del dolor, le azotaron la cabeza contra una mesa en migraciones, recibió rodillazos constantes y usaron alicates para tirarle de las orejas hacia atrás.

Otros ataques reportados: El uso de pistolas táser, disparos con balas de goma a corta distancia y estrangulamientos contra el suelo. Además, el comunicado de la flotilla advierte sobre múltiples denuncias de violación, incluida la penetración forzada con armas de fuego.Israel niega los cargos y Netanyahu reprende a un ministro

Ante la gravedad de las acusaciones, los organismos oficiales de Israel salieron a despegarse de las denuncias:

El Servicio Penitenciario de Israel (IPS): Rechazó las acusaciones generalizadas de una conducta ilegal sistemática y aseguró que todos los detenidos son retenidos bajo la ley y supervisados por personal profesional. Afirmaron que las denuncias «carecen por completo de base fáctica».

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI): Rechazaron el abuso por parte de sus soldados, afirmando que existen órdenes claras de dar un «trato respetuoso y apropiado».

No obstante, indicaron que «cualquier queja concreta que se presente será examinada minuciosamente».

La polémica escaló a nivel político luego de que el ministro de Seguridad Nacional de extrema derecha, Itamar Ben-Gvir, publicara en su cuenta de X imágenes burlándose de los activistas arrodillados y atados, llamándolos «partidarios del terrorismo».

La publicación generó tal indignación internacional que el primer ministro Benjamin Netanyahu emitió una inusual reprimenda pública contra su propio ministro, calificando la acción de Ben-Gvir como «no acorde con los valores de Israel».

De todas formas, Netanyahu ratificó su apoyo político a la decisión militar de interceptar la flotilla.

Ola de condenas y acciones legales internacionales

Los gobiernos de los países de origen de los activistas reaccionaron con dureza ante las pruebas y relatos de sus ciudadanos:

Canadá: La ministra de Asuntos Exteriores, Anita Anand, condenó inequívocamente el «atroz abuso y grave maltrato de canadienses en Israel» y exigió que los responsables rindan cuentas.

Italia: La primera ministra Giorgia Meloni calificó los videos de los detenidos como una violación «inaceptable» de la dignidad humana. En paralelo, fuentes legales confirmaron que la fiscalía italiana ya investiga posibles delitos de secuestro y agresión sexual.

Alemania: Confirmó que varios de sus ciudadanos resultaron heridos y catalogó las acusaciones de «graves».El objetivo de la Flotilla Global Sumud era romper el bloqueo para entregar asistencia humanitaria en la Franja de Gaza.

A pesar del alto el fuego mediado por Estados Unidos en octubre de 2025 entre Israel y Hamas, las condiciones de acceso a alimentos, agua y medicinas siguen siendo críticas para la población civil del enclave.

 

 

 

 

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