Por Gaby Chamorro y Candela Cavenaghi.
Las mujeres usamos el término escalar refiriéndonos a situaciones de la vida cotidiana- en las cuales vencemos grandes dificultades- para llegar a una meta soñada, allá arriba, a un lugar que no nos estaba permitido ocupar.
Zoe García Molina, con 18 años escala a diario muros que, a la mayoría de los mortales nos resultan imposibles. Estudia por dónde, hace cálculos mentales de tiempo, uso de fuerzas y probabilidades y con una pasión y una energía- que sin duda muchas de nuestras ancestras escaladoras le pasan- elige superarse, ir siempre hacia arriba, al cielo, bien alto.
Los deportes a veces te eligen y a veces, los elegís vos. Éste fue sin duda el caso de Zoe que con cuatro años ya sabía que quería gatear por muros cual araña y quedar pendida en sitios inesperados. Terrible sorpresa se llevó su mamá Amorina cuando con su vocecita la llamaba desde un lugar escondida y ella no la encontraba. “Mirá, acá arriba”, le dijo ante la infructuosa búsqueda. Y ahí estaba Zoe, que “mano mano, pie pie” había trepado por las paredes del pasillo hasta quedar pegada al techo.
La elección estaba hecha y el padre de la familia, que amaba los deportes la llevó al Rocódromo. Siete meses tuvo que esperar la nena que todavía no llegaba a los cinco años y era ésa la edad mínima para empezar a ejercitarse. Desde ese día la escalada fue su elección y este tiempo de comienzo precoz la ventaja con la que contó “cuando empezás de chica tenés el triple de energía, el triple de fuerza para tu cuerpo, no es como si yo hubiese empezado ayer. Mi cuerpo fue creciendo en eso y se fue adaptando a esa situación”-asegura Zoe

“No es un deporte individual”
De las tres modalidades que tiene el deporte: velocidad, con vías y bulder, éste último es la especialidad de Zoe. Consiste en visualizar cuatro recorridos- durante cuatro minutos para resolverlos- que siempre son diferentes, no muy altos de no más de cuatro metros y llegar al final de forma exitosa. Para eso hay que medir tiempo, fuerza y utilizar fundamentalmente la estrategia. En el medio del recorrido hay una piedra, que se llama “zona “que también suma para diferenciar puntos a la hora de hacer podio.
Los riesgos de caerse, la fuerza que debe hacer, la elección de dónde tomarse y subir, todo a simple vista parece una elección absolutamente personal sin embargo Zoe nos explica que “no es un deporte individual para nada”
“Yo tengo a mi psicóloga, mi nutricionista, mi entrenador, mi familia, no creo que haya ningún deporte que sea individual”- y aclara: Es cierto que juega mucho la fuerza y la flexibilidad pero también la preparación psicológica. A mí por ejemplo siempre me costaba las vías para arriba, tenía miedo y lo pude ir manejando desde lo terapéutico. Siempre digo que a la hora de competir todo lo que hiciste no lo vas a mejorar en diez minutos antes de salir al torneo. En ese momento lo que juega es un 90 % la cabeza y un 10 % el cuerpo que ya está entrenado”- sostiene
El esfuerzo y el apoyo detrás de los resultados
Por más que Zoe tiene la humildad de asegurar que cualquiera puede hacer lo que ella hace y no deja de ser cierto que sólo hay que proponérselo, no cualquiera dedica el tiempo que ella hace para lograr la excelencia. Todos los días acude a la mañana a dos gimnasios distintos. Algunos días hace fuerza y otros se dedica a movilidad. Por la tarde, inclusive los sábados vuelve a dedicarle por lo menos cuatro horas a la actividad, horario que se amplía si está cerca de asistir a algún torneo para competir.
Durante la pandemia fue difícil mantenerse en estado y Zoe utilizó su propia casa como rocódromo. En su Instagram @zoe_climbing se la puede ver trepando paredes, camas, muebles, heladeras con una facilidad asombrosa.
“Sí esos videos llamaron la atención, me grabó mi mamá en pandemia”- nos cuenta y asegura “Mi vieja es mi mánager, la que me presenta, la que se hace cargo de todo. Siempre está ahí y todo lo que consigo es gracias a ella”
Conocer el país y el mundo es un plus a la hora de competir y también hacer amigos. “Tengo un montón de amigas y amigos, nos reencontramos en los torneos y es muy lindo aunque después no nos veamos por mucho tiempo. Una de las personas que yo más admiro es Valentina Aguado que actualmente es la mejor escaladora del país y compite afuera. Al principio me daba vergüenza decir que yo era su fan porque somos bastante cercanas, ahora ya lo admito sin problemas”
Zoe asegura que si bien es un deporte muy masculinizado en su muro jamás sintió que la discriminaran o la trataran de menos y eso se siente “increíble”
De sus 18 años Zoe ya lleva 13 de entrenamiento casi total dedicado a la escalada (durante un tiempo hizo también fútbol). Cuando cumplió 11 años se enteró que habían incluido la escalada como deporte en los Juegos Olímpicos y decidida le dijo a su entrenador Juan Martín Miranda que quería participar. “Literalmente se me cagó de risa”– recuerda justificándolo ya que era muy chica, medía 1, 10 y encararlo de esa manera era un atrevimiento.
“Empezá a venir más”- le dijo Miranda dándole la llave a su sueño y esperando la reacción de la nena, que semana a semana, mes a mes le demostró que era lo que quería y que estaba absolutamente decidida a lograrlo.
La escalada se escribe en femenino en nuestro país, Zoe García Molina es uno de esos nombres que nos representa y que también desde lo simbólico sentimos propio ya que es desde los pasos hacia adelante y hacia arriba desde donde las mujeres vamos construyendo la igualdad de género y nos hacemos presente en lugares que antes nos estaban vedados.








