Vantablack: La historia de dos viejas adorables contada evitando la corrección política

 

Raquel y Beba tienen más de 80 años, son amigas y cuñadas, y son además las protagonistas adorables de la segunda novela de Valeria Sol Groisman -la primera fue Barullo- que llegan para entretener, desparramar energía, decisiones locas y hacernos entender que no hay edad para hacer cambios de timón en nuestra vida.

Las Brujas que Salem hablamos con su autora sobre esta novedad editorial, su trayectoria como periodista, docente y escritora y los distintos temas que abarca Vantablack y que nos interpelan a todxs.

Es tu segunda novela, pero no tu segundo libro…

Si, es así, yo venía escribiendo porque soy periodista, trabajé en política, ahora, hace años me dedico a lo que más me gusta que es el periodismo cultural, aunque también doy clases de periodismo pero esto de escribir ficción, sin duda, es lo que más me gusta.

Claro, tus libros anteriores son más de divulgación científica…

Si, mi madre es especialista en nutrición y con ella hicimos varios libros Más que un cuerpo, El método NoDieta, Somos lo que comemos, Eso no se come (Aguilar). Después en 2021 escribí un ensayo que fue mi primer libro sola: Desmuteados (Akadia) y un libro sobre la desinformación, las fake news, la corrección política, el periodismo y demás, Pautas para la información ciudadana y la verificación de datos (Konrad Adenauer)

Recién después de todo eso apareció Barullo. La verdad es que siempre escribí ficción lo que pasa que para mí, que vengo de una familia muy tradicional: una madre médica, y un padre contador, era muy difícil mostrar que soy medio “loquita”

Para una familia estructurada son ideas medio raras las que ocurren en Vantablack, por eso el tema de la “ficción” fue motivo de terapia durante muchos años hasta que hice la Maestría en Escritura Creativa en España y ahí me solté.

A pesar de que es una ficción,  en la lectura de la novela se ve muy claro un trabajo de investigación muy meticuloso respecto de varios temas…

Sí en realidad yo trabajo en la Academia y en temas de comunicación científicas, de hecho ahora estoy por publicar un paper sobre memes como acceso a la información, lo mío también viene por ese lado entonces soy muy metódica, no puedo evitarlo.

Tanto en Barullo como en Vantablak si bien son ficciones, todos los datos que aparecen fuera de la historia de los personajes, son reales y comprobables porque no me siento cómoda hablando de temas científicos que pueden influenciar una opinión pública al nivel de la salud.

Cuando hablo de “hongos” es todo real, me leí 500 mil paper, me leí todos los libros entrevisté mucha gente (risa)

Tanto en Barullo, como en Vantablak si bien son ficciones, todos los datos que aparecen fuera de la historia de los personajes, son reales y comprobables porque no me siento cómoda hablando de temas científicos que pueden influenciar una opinión pública al nivel de la salud.  

¿Fue sólo teoría o también los probaste?

Sólo teoría, pude haberlo hecho, pero en la historia Raquel, una de las protagonistas los consume y pierde el control del todo, de lo que es, de lo que siente, de su vida, de lo que vivió. A mi la verdad me cuesta un poco perder el control.

Contános lo que nos puedas contar de la historia para enganchar a futuros lectores…

Raquel y Beba son amigas, pero también son cuñadas, algunos me preguntaron si son algo más, yo le dejo eso para la imaginación de cada lector.

Ellas vivieron juntas durante mucho tiempo, luego de que ambas enviudaran. Raquel es artista que después de descubrir el pigmento “negro más negro”, que es el Vantablack, siente que ya no puede pintar más, que ya no tiene sentido el arte. Por esto una noche de viernes, en la que se junta con sus amigas paquetas en una mansión que heredó de su marido, los hongos terminan en los platos de esa cena y ahí se arma un bolonki tremendo.

Sobre todo entre las amigas ¿no?, entre Beba y Raquel…

Si, porque ahí planteo un poco este entorno digital en que vivimos; la brecha generacional entre los más jóvenes, que están acostumbrados a usar cualquier red social o plataforma y los que, como Beba, se cree una piola bárbara y que entendió todo y de pronto sube un video a Facebook que después no puede borrar ni bajar y comienza a circular por las redes dejándo a las dos amigas enfrentadas en un juicio. En un juicio que es más simbólico que real, Raquel no necesita guita, no quiere que ella le pague- además Beba no podría porque no tiene un mango- Lo que en realidad quiere es limpiar su nombre y eso tiene que ver con la dignidad y con la imagen que nos armamos hacia el mundo. Eso que nos pasa hoy a todos nosotros incluso que mostramos en las redes una imagen que no es la totalidad de lo que somos; en el caso de Raquel se la creó toda la vida y de repente ve que se muestra una realidad de ella que no quiere se conozca.

Ese es un momento quiebre donde Raquel se replantea quién quiere ser a partir de ese momento y ahí entra el tema de la vejez y de cómo la percibimos. Nosotros podemos pensar que a ella le quedan dos, cinco años, no sabemos, pero para ella, para Raquel es todo lo que le queda y es suficiente para hacer una nueva vida con una forma distinta de ver la vejez.

Nosotros podemos pensar que a ella le quedan dos, cinco años, no sabemos, pero para ella, para Raquel es todo lo que le queda y es suficiente para hacer una nueva vida con una forma distinta de ver la vejez.

Tanto en los diálogos entre ellas como en lo que se hablan internamente cada una a si misma,  se lee un lenguaje tan auténtico, que recuerda a libros como Las primas de Aurora Venturini. A la vez están retratadas viejas de ésta época que tan poco tienen que ver con las abuelas de nuestras abuelas…

Si, yo para ponerme en el lugar de Raquel me ayudó mucho pensar en mi abuela, que se fue hace dos años y medio, pero yo la acompañé siempre, y los últimos años de su vida mucho, y que era una persona muy especial, rara loca, linda. De forma que traté de meterme en su cabeza, en qué diría ella, qué haría ella, qué palabras usaría, qué lenguaje. Y sí, por supuesto que Aurora Venturini es un referente y también recordé mucho esa charla de las viejitas antes de dormirse en la cama de la novela de Manuel Puig “Cae la noche tropical” Para mí ese texto era una belleza, a mí me encanta el mundo de las viejas, y digo viejas porque me gusta llamarlas así, me encanta el mundo del pasado, las antigüedades, siento que tengo un alma medio vieja, entonces me encantó recrear este mundo con estas viejas de la actualidad, que por supuesto, ya no son lo que eran antes

 

a mí me encanta el mundo de las viejas, y digo viejas porque me gusta llamarlas así, me encanta el mundo del pasado, las antigüedades, siento que tengo un alma medio vieja, entonces me encantó recrear este mundo con estas viejas de la actualidad, que por supuesto, ya no son lo que eran antes

Queriendo o sin querer es una novela que está muy lejos del edadismo que impera en la sociedad

Si, hay un prejuicio tremendo, nos cuesta muchísimo hablar de la vejez sin pensarla como algo que incomoda, esto que se da de tratarlas como si fueran niños y no comprendieran. A mí eso me resulta espantoso, me enoja mucho.

Por otro lado creo que todo en las sociedades tarda mucho en ponerse en su lugar, se necesitan años para romper esquemas. Así como las mujeres logramos ir adquiriendo derechos, oportunidades y demás con los años y con las décadas, siento que ya se está generando algo de ruido para que los viejos no sean una generación tan subestimada.

Otro tema que es central en la novela es la amistad entre mujeres. Son tres protagonistas mujeres y si bien valoras los vínculos y esta idea de que nadie se salva solo, también le quitas esa cosa “sagrada” de que la amistad tiene que durar para toda la vida y no se pude romper…

Totalmente, quise tirar por la borda la idea romantizada de la amistad, Yo amo a mis amigas las valoro y todo pero, para mí,  la amistad es un  vínculo que tiene conflictos de interés y que es conveniente en el buen sentido.

Uno no es amigo de cualquiera, en cualquier momento, siempre hay algún punto en común y me pareció interesante explorarlo porque hay cosas que ya hemos cuestionado como el amor romántico, o la relación madre/ hijx,  pero la amistad parece que es algo perfecto y no es así. Y ahí aparece el trío, el tercer personaje que es el de una médica Julia, y un trío nunca funciona menos si esa tercera incorporación es más joven.

quise tirar por la borda la idea romantizada de la amistad, Yo amo a mis amigas las valoro y todo pero, para mí,  la amistad es un  vínculo que tiene conflictos de interés y que es conveniente en el buen sentido

 

Con ese personaje también hacés una hermosa y real semblanza de la profesión…

Si, Julia es una joven, que también de pronto necesita aliarse a gente que tiene más poder, más acceso a lo que quiere para aprender o para crecer.

Aparece mucho el Hospital Publico, mi mamá trabajó durante 30 años en el Durán y creó el Departamento de Trastornos Alimentarios. En mis recuerdos yo estoy con ella todas las mañanas, antes de entrar al jardín a las 5 y media, 6 de la mañana.  Por eso viví lo que es trabajar en el hospital, lo que es que no te alcance para llegar a fin de mes, que tengas que llevar a tu hija… y de pronto me encuentro en este momento con una hija que va a estudiar Medicina. Y la verdad es, que en este contexto que vivimos,  yo siento que el hecho de que exista alguien que quiera estudiar Medicina es un signo de esperanza. Lo que escribí quiso ser un poco un homenaje a los médicos, sobre todo, del hospital publico.

Y a la hora de hablar de grupos y personas también hacés una crítica muy directa al mundo de los “artistas”

Si, justo ahora estoy leyendo un libro de David Rieff, que es el hijo de Susan Sontag. que habla de esta hipocresía. Siento que estamos viviendo un momento de corrección política y mí eso me incomoda. Por ejemplo tener que decir “adulto mayor”, “jubilado” o “abuelo” cuando estamos hablando de un viejo o una vieja; o por ejemplo en mis clases no me sale usar la e, y me siento inclusiva, lo soy, incluso cuando escribo una novela no me sale tampoco escribir con la e.

En este sentido me preocupa un poco que los artistas estemos hablando de cosas que son un poco de maquillaje, que no llegan tan profundo ni producen cambios tan estructurales cuando lo que tenemos que hacer en realidad, con nuestra obra, es incomodar

Para mi la lectura no es instrumental, no tiene que servir para algo, para mí es placer, me encanta leer y escribir y me pasó que hay muchos libros que leí que no me sirvieron para nada.

Escuchá la entrevista completa en Radio Trinchera

 

Vantablack, está en todas las librerías y fue editada por Gataflora.

 

 

 

 

 

 

 

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