Por Gaby Chamorro y Candela Cavenghi.
Además de ser la Presidenta de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica Vanessa Ragone tiene dos productoras. En 2023 se estrenó “Elena Sabe”, película basada en la novela de Claudia Piñeiro, autora con la cual ya había trabajado en la producción también de “La Viuda de los jueves” y Betibú”.
En sus comienzos se dedicó también a la dirección y a la realización cinematográfica con elecciones temáticas en hechos de fuerte contenido social y una preferencia por la realización de documentales.
La docencia también forma parte de su vida y todo esto nos los cuenta en una hermosa charla que compartimos en Las Brujas que Salem.

-Mercedes Moran, Erica Rivas, Miranda de la Serna, Mercedes Scápola, Anahí Berneri en la dirección, vos produciendo “Elena Sabe” qué, además es una novela escrita por otra mujer Claudia Piñeiro…. ¿Mucha casualidad que sean todas mujeres o fue a propósito?
-No. No fue casualidad, fue una decisión en combo, en principio yo ya había producido otras dos películas de Claudia, y siempre todo lo que tiene que ver ella, lo siento muy cinematográfico y complejo para trabajar, pero a la vez, en este caso, muy personal.
Claudia lo ha contado ya, su madre tuvo Parkinson, y si bien no se trata de la historia de su mamá, hay muchas cosas de ella que se utilizaron para el personaje.
El libro tiene sus años; yo en su momento lo leí y lo sentí como muy difícil de adaptar, pero luego, cuando se reeditó en inglés; fue traducido a otros idiomas y estuvo como finalista para el Brooker Prize, nos volvimos a juntar con Claudia y a repensar el proyecto. En ese pensar fue muy natural que lo dirigiera una mujer como Anahí, (Berneri) que trabaja en relación al cuerpo, porque de hecho ahí está el cuerpo de Elena con sus particularidades y el cuerpo de su hija. Mercedes (Morán) siempre estuvo en mi mente y en la de Claudia y luego pensamos en Erica (Rivas) y fue perfecta para el papel. La adaptación la escribió Anahí junto a otra escritora, Gabriela Larralde, así que sí, es definitivamente un proyecto pensado para un grupo de mujeres.

-Si bien produciste muchísimas películas, sobresale en tu currículum la oscarizada “El Secreto de sus ojos”, ¿cómo fue tu camino como productora y cómo se dio que llegaras a ser “dueña” de dos productoras?
-Si, yo tengo una productora desde los años ‘90 que se llama Zona Audiovisual, con una socia desde hace muchísimos años; en ella llevamos adelante determinados tipos de proyectos. Luego en el 2006 formamos con socios españoles Haddock Films con quien hacemos otro tipo de productos, que fue el caso de la película “El Secreto de sus ojos”.
-Haber arrancado en los ‘90 con una productora suena muy de valiente y que haya prosperado casi milagroso… ¿Cómo fue estar al frente en momentos de tanta zozobra y, cómo ves en la actualidad argentina el futuro de la realización cinematográfica?
-Uy sí!, en aquel momento fue con muchísimo esfuerzo. Esa productora la formé porque yo soy documentalista y muchos años los dirigí y sigo haciéndolo cuando puedo.A la vez, en un momento decidí producir mi primer largometraje de ficción que fue una película de Julia Solomonoff, “Hermanas”, película que les recomiendo ver, porque habla de muchas cosas que vuelven. Y ese momento me llevó a formalizar ya una empresa productora con toda la responsabilidad que eso implica. Fue complejo, empezamos a producir en mitad del 2001. Recuerdo que la película sucede principalmente en Estados Unidos y tuvimos que reconstruir en un country- que ya en el 2001 estaba vacío todo- y pasamos por episodios realmente muy complicados. Yo siempre digo que pagué durante 10 años la carga social de la gente con la que trabajé. Me honra haberlo hecho, pero costó muchísmo. Hacer esa película también me llevó a conocer a mis socios españoles con quien fundé Haddock Films.
Definitivamente no es fácil la producción de cine, es algo muy intensivo donde se mueve mucho dinero de forma muy rápido y hay que tener reflejos para no cometer errores.En ese sentido, el apoyo del Instituto de Cine es muy necesario y valioso.
¿Qué pueda pasar ahora en el país? La verdades un misterio que realmente nadie sabe. El Instituto del Cine está sostenido en una ley, así que cualquier cosa que signifique modificar drásticamente la estructura del Instituto o su sistema de subsidios tendría que ser modificar esa ley. Sería muy triste que nos quedáramos sin ese fondo de fomento cinematográfico que tienen todos los países del mundo o la gran mayoría, porque el cine, no sólo es una industria cultural, es una industria que da muchísimo trabajo, es una industria de enorme valor agregado. Nuestros equipos son personas con un montón de capacidades y estudios -desde actrices hasta los técnicos de efectos especiales-, todo eso es el cine. Además, estos equipos llevan nuestras historias por el mundo.No es casualidad que el país haya tenido más de 5 nominaciones al Oscar y 2 Oscar en su haber. No hay ningún otro país de Latinoamérica en nuestras condiciones y eso no viene de la nada, está relacionado con un fomento muy fuerte presente y concreto del Estado. Piensen que la ley del cine es del año 94, pleno menemismo, un gobierno que no estaba demasiado interesado en fomentar el gasto del Estado si se quiere, y aún así se logró esa ley que permitió fortalecer muchísimo la industria.
-El arte, en este caso el cine, es político. Desde la decisión de qué producir y que no, desde la elección del financiamiento, de los actores, los directores las elecciones pasan por decidir qué se va a contar y cómo se va a mostrar eso al país y al mundo. En tus elecciones a lo largo de tu carrera se ve muy presente qué es lo que puntualmente querés contar…
–Si, siempre las historias, especialmente los documentales son sinceros. Los documentales siempre me interesan por lo que le pueden decir a los demás, sobre una comunidad que no se conoce o una historia de vida de la que se sabe poco, o una historia social o política que no puede quedar en el olvido, como es el caso de la película de José Luis Cabezas. El documental siempre trae un compromiso y una responsabilidad muy grande, como productora también me interesan historias, que al fin son relatos que hablan de cuestiones socio políticas o culturales. Por supuesto que a veces el cine también es puramente entretenimiento y eso está bien. Yo he hecho cosas muy diversas pero generalmente tiendo a elegir proyectos que, de alguna manera no cuenten sólo anécdotas sino algo de la historia social, algo del país, algo de la vida de los personajes, olas características de ser de determinadas personas ante distintas circunstancias. Claramente no soy una productora de mucha comedia.
-Si miramos con luz violeta, en clave de género la industria del cine en el país, ¿qué podemos decir respecto de las brechas de género?
-Creo que se han dado pasitos adelante. Como otras, esta actividad es bastante masculinizada; no es fácil encontrar equipos técnicos femeninos. Nosotras, nuestra productora es 100% de mujeres, y siempre que podemos integrar diversidades también lo hacemos. En nuestros equipos de rodajes tratamos de tener un 50 y 50. A veces no es tan fácil conseguir ese 50 porque hay determinados roles, que no es que no haya mujeres, sino que quizás no han tenido toda la experiencia o no han podido filmar…Una directora de fotografía quizás hace una película por año, un director varón hace 5 películas por año. Es bastante injusto, lamentablemente es así; entonces nosotras trabajamos para que en los equipos siempre haya mujeres y diversidades, es una lucha que damos todos los días.
Yo decidí crear mi propia productora para que ningún señor me de órdenes, y en eso estoy y en eso sigo.
-También sos docente. A pesar de que sigue siendo una industria masculinizada y a partir de la visibilización de tantas directoras, productorasy técnicas mujeres, ¿ves que eso se haya traducido en más mujeres que ven esta industria un lugar en donde se pueden desarrollar?
-Si, mujeres en las carreras hay muchísimas. La cuestión- y eso todavía es algo que hay que trabajar- es que del total que se recibe no todas se icorporan al trabajo inmediatamente. Hay un dato de hace un par de años, un dato estadísitco que reflejaba que solo entre el 35 y el 40 % de las mujeres recibidas se incorporaban inmediatamente al trabajo, mientras los varones lo hacían todos. Como en otras profesiones las que comenzaron a maternar y a cuidar no se incorporaron al mercado laboral.
El área en la que más mujeres trabajan es el de producción y también es lógico por los tiempos que se manejan.
Como presidenta de la Cámara de Empresas Cinematográficas también veo que la gran mayoría de los asociados sus gerentes y CEOS son varones. Somos muy poquitas mujeres que tenemos empresas, a lo sumo hay mujeres, pero siempre asociadadas con otro varon.
Pero lo cierto es que el año pasado entre mis alumnos de Dirección de documentales la mayoría eran mujeres, 8 sobre 10. Y eso se da en todas las áreas hay estudiantes para sonidistas, fotografas, pero siempre con esa característica que luego, el traspaso al trabajo profesional, es más lento y a lugares de decisión o poder… ni hablar.
En el 2022 Vanessa recibió el Premio Condor de Plata, Distinción “María Luisa Bemberg” por su trayectoria en la actividad cinematográfica pero a lo largo de su carrera recibió decenas de premios, distinciones y becas que le permitieron hacer lo que más ama, que es crear.
Realizó documentales sobre Alejandra Pizarnik, José Luis Cabezas, Ezeiza, Borges, Pilcomayo, la muerte de María Marta García Belusunce, Archivo de la Memoria Trans, entre otros y produjo películas que están en el recuerdo y son clásicos en nuestro país.
Algunas de ellas son “El secreto de sus ojos”, “Hermanas”, “Betibú”, “La Bruja de los Jueves”, “Que parezca un accidente”, “Eva no duerme”, “La noche de 12 años”, “Matar a un muerto”, “Las hijas del fuego”, “La novia del desierto”, “Al final del túnel”, “El último traje”, entre otros.











