Un 25N signado por los reclamos y la lucha por no perder lo conseguido

Desde que Milei se candidateó como presidente las feministas advertimos de una y mil maneras cuáles serían las consecuencias de su mandato, para todos, pero sobre más que nada para todas y todes.

Él, en la única oportunidad en que coincidió con los dichos de las mujeres, aseguraba que iba por todo, que el Ministerio de Mujeres y Diversidad ¡fuera!; que las mujeres que quisieran abortar deberían ir presas por homicidio agravado por el vínculo; que iba a plesbicitar la Ley ya aprobada y discutida durante años y que la palabra género y los términos de lenguaje inclusivo iban a ser erradicados.

No mintió nunca. Fue por todo. Las leyes que no pudo voltear directamente las desfinanció. Todos las dependencias y organismos dedicados al abordaje y prevención de las violencias fueron diezmados y/o desfinanciados.

Nos encontramos recién a la mitad de su mandato y la devastación es total. El Estado prácticamente se retiro de ser guardián de la vida de mujeres y diversidades y contamos con los dispositivos de provincias y municipios que aún quieren sostener esta perspectiva y con las redes comunitarias que, ante el vaío estatal se fortalecieron.

Durante este año en Argentina una mujer fue asesinada cada 35 horas.

Amnistía Internacional Argentina informa que el presupuesto para los principales programas destinado a prevenir y atender las violencias de género se redujo en un 89 % desde el 2023

El lugar más peligroso para las víctimas sigue siendo sus hogares en un 73 % y la persona que la daña, su pareja, ex pareja o familiar, quien dice “amarla”

En el mundo la situación no es mejor. Cada diez minutos una mujer es asesinada por su pareja.

​La violencia de género sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas y generalizadas. Se calcula que, a nivel global, una de cada tres mujeres han sido víctimas de violencia física y/o sexual al menos una vez en su vida.

Este año se cumplió el décimo aniversario del Ni una Menos y los números duelen. En esta década cerca de 3000 mujeres fueron asesinadas, más de 3600 chicos quedaron huérfanxs

Los discursos misógenos y de odio de los funcionarios libertarios no hacen más que avalar la violencia sobre nuestros cuerpos.

«Aunque los discursos oficiales sostienen que la violencia bajó, los datos muestran otra realidad: la violencia no disminuyó, lo que bajó fue la respuesta a las mujeres», aseguran desde el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA).

Desde esta ONG actualizaron el informe «¿Libradas a su suerte?», que habían publicado un año atrás, y aseguran que «los datos muestran un grave retroceso».

Una de cada dos mujeres afirma haber sufrido violencia por parte de una pareja alguna vez. Solo una de cada cuatro de ellas denunció.

Desde 2014, la cifra de femicidios se mantiene estable entre 225 y 255 casos anuales.

En 2025, al 31 de octubre se registraron 210 víctimas.

«Solo vemos retrocesos y desfinanciamiento en los dispositivos que deberían abordar la violencia de género», aseguran desde ELA. Y dan cuenta de la caída de los presupuestos y las partidas para los todos los programas, como el Programa Acompañar, la Línea 144 y el PatrocinAR de acceso a la justicia.

«La violencia empieza mucho antes de un crimen y, si no hay políticas de prevención, asistencia y acompañamiento, el Estado llega tarde. Hoy la protección depende de la provincia donde se viva y de su capacidad para sostener lo que la administración nacional abandonó. A partir del discurso del ajuste y la deslegitimación del feminismo, numerosos municipios han cerrado o reducido sus áreas especializadas, dejando a mujeres y diversidades sin espacios de contención y asistencia», aseguran.

Y repiten: la evidencia muestra que es 22 veces más costoso –y, por lo tanto, ineficiente– intervenir tarde que prevenir a tiempo: «La inversión en prevención y atención oportuna no solo salva vidas: reduce gastos en salud, justicia y programas sociales; y aumenta la empleabilidad y la autonomía económica de las mujeres. El Poder Ejecutivo dice que se eliminaron todas las políticas y eso bajó la violencia contra las mujeres. No es cierto. Lo que sí es cierto es que no hay propuesta integral para prevenir y abordar la violencia por motivos de género».

Programas con presupuesto cero

En 2023, más de 100 mil personas fueron beneficiarias del Programa Acompañar, en 2024, solamente 3572 y en 2025, ni una sola. Se trataba de un acompañamiento psico-social y económico, equivalente al salario mínimo, vital y móvil durante un plazo de 6 meses (que Milei redujo a 3 meses) dirigido a mujeres y LGBTQ+ que estén atravesando violencia de género de alto riesgo.

La Línea 144, uno de los dispositivos de atención, contención y asesoramiento frente a violencia de género más conocidos e históricamente usado por la población, cada vez se usa menos: entre el 3º trimestre de 2024 y el 3º trimestre de 2025 las comunicaciones cayeron un 29,6 por ciento a nivel nacional y las intervenciones, un 48,7 por ciento. La dotación de trabajadoras pasó de 138 a 79, una reducción del 41,7 por ciento.

Lo más llamativo es que la meta de cobertura proyectada para la Línea 144 a nivel nacional baja de 180.000 mujeres (2023) a 60.000 (2026), un tercio, de acuerdo con el Proyecto de Presupuesto 2026. Es decir, se proponen lisa y llanamente responder a menos personas que lo requieran.

También tuvo recortes significativos el Régimen de Reparación Económica Para las Niñas, Niños y Adolescentes (RENNYA), hijas e hijos de víctimas: en 2023 se registraron 270 dictámenes favorables. Para 2024 y 2025 solo se cuenta con información al 1er semestre de cada año, con 67 y 57 dictámenes favorables respectivamente, una caída de 14,9 por ciento entre 2024 y 2025, de acuerdo con datos oficiales.

En síntesis un 25N donde la lucha se renueva, las voces se tornan grito, la ayuda comunitaria se multiplica para salvar entre nosotras a quienes podamos.

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