El documental NO OTHER LAND llega a nuestra ciudad este jueves 8 de mayo a las 19 horas.
Este trabajo, que ganó el premio Oscar 2025 en la categoría documental, se exhibirá en la Casa Nuestra Patria (13 e/ 54 y 55)*.
El director palestino Hamdan Ballal muestra a través de éstos registros audiovisuales el detrás del genocidio que está provocando Israel en Palestina.
Hamdan Ballal, codirector del documental ganador del Oscar No Other Land, regresó a su pueblo, Susya (sur de la Cisjordania ocupada), tras permanecer un día detenido por las autoridades de Israel luego de haber regresado a su país como ganador del Oscar.

“Venían a matarme”, afirmó Ballal sobre los colonos y uniformados que le dieron una paliza en la puerta de su casa. Mientras su mujer, Lamia, observaba impotente junto a sus tres hijos pequeños por la ventana, como ella misma describió antes de que quedara en libertad. El activista y reportero, con la ropa manchada todavía de sangre, describió continuos golpes de los soldados israelíes y falta de atención médica durante el período de detención, que lo ha pasado casi íntegro maniatado y con los ojos vendados.
Durante su relato, el cineasta repitió varias veces el nombre de un conocido colono que lidera con frecuencia los asaltos a los palestinos en esta zona de los alrededores de Hebrón. Se trata, según cuenta, de Shem tov Luski, que ya lo había amenazado con violarlo y que fue el lunes directamente a por él. Como describieron otros habitantes, es alguien que actúa de manera impune y muy violenta, aparentemente protegido por fuerzas de seguridad israelíes.

Es precisamente una supuesta denuncia de Shem tov Luski, que dijo que Ballal le había tirado piedras, lo que esgrimieron las autoridades israelíes para detenerlo. El ganador del Oscar afirmó que le hicieron firmar un documento antes de quedar en libertad que le prohíbe dirigirle la palabra al colono, del que hay repetidos informes sobre su violencia por diferentes organizaciones humanitarias.
Hamdan Ballal explicó que fue atacado en ocasiones anteriores, pero que no esperaba que tres semanas después de recibir el máximo galardón cinematográfico en Hollywood fuera a ser agredido entre 15 y 20 minutos de golpes, algo que lo llevó a pensar que podía morir en ese momento. “Realmente siento que nuestra vida está en peligro tras el éxito de la película y haber ganado el Oscar, pero son muchos los vecinos que reciben ataques de los colonos y los militares”, afirmó.
Durante los interrogatorios y las horas de arresto, escuchaba sin entender a los soldados hablar en hebreo mientras intercalaban en los diálogos su nombre y la palabra “Oscar”. “Creo que es una venganza por el activismo de Hamdan y por la atención despertada por el documental”, comenta otro codirector, Basel Adra.
No Other Land refleja los avatares cotidianos de la población de la zona de Masafer Yata, donde se encuentra Susya, de unos 350 habitantes. Ellos viven bajo la presión diaria de los colonos asentados en los alrededores, que suelen operar amparados por la aparente protección de policías o soldados. Hasta 45 “ataques graves” ha sufrido la aldea donde reside Ballal en lo que va de 2025.
Forman parte de la realidad cotidiana el lanzamiento de piedras, los puñetazos, los disparos al aire, el destrozo de vehículos y propiedades y las agresiones a los habitantes, explica el activista israelí, que con frecuencia se desplaza desde Tel Aviv para colaborar con los palestinos.
Hamdan Ballal es un conocido informador y activista palestino que acabó embarcado en el proyecto del documental, como el resto de los participantes, sin saber que iba a llegar tan lejos. Todo arranca con Basel Adra recibiendo en su casa al reportero israelí Yuval Abraham, desplazado este martes también hasta Susya. Ambos acabaron convertidos en protagonistas. El discurso de Adra gira una y otra vez, como en No Other Land, en torno a la ilegalidad de la presencia en tierras palestinas de colonos, militares y policías israelíes.







