Se identificaron los restos de Virginia Tempone estudiante desaparecida en Mar del  Plata en 1977

 

El Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de Virginia Tempone, desaparecida en 1977.Virginia era militante política, estudiaba Derecho y fue “desaparecida” en Mar del Plata. Tenía 21 años cuando apareció asesinada en Avellaneda y enterrada en una fosa común. Sus restos fueron restituidos a su familia en Alicante, España.

El equipo de Antropología forense continúa trabajando en la identificación de los cuerpos

Virginia fue secuestrada en la tarde del 26 de enero de 1977 en su domicilio del segundo piso de la calle San Lorenzo 2007 de Mar del Plata. Estudiaba Derecho. La denuncia por su desaparición lleva el número SDH 2118. Las últimas noticias que se pudieron investigar sobre ella, y que se conocieron en democracia es que la habían visto en la Comisaria de Batán y en la Brigada de Investigaciones de La Plata. Luego apareció asesinada en Avellaneda.

El Equipo de Antropología Forense trabaja desde 1986 en el cementerio de Avellaneda en la exhumación de fosas  comunes. En los trabajos se recuperaron casi 250 cuerpos de personas que podrían haber sido víctimas de la represión y más de 300 proyectiles de arma de fuego.

Los trabajos en el cementerio concluyeron en 1992.

En los trabajos que realiza el Equipo de Antropología forense se sumaron herramientas digitales que exploraron 91 sitios de exhumación. En ellos se hallaron 1647 personas y se pudo establecer que 838 eran personas que figuraban como  desaparecidas. De estas  696  pudieron ser identificadas  y restituidos sus cuerpos a su familia.

Muerte de un represor

Además este 12 de abril fue hallado muerto en el Complejo Penitenciario de Bouwer, Córdoba, Héctor Pedro Vergez, quien se jactaba de haber sido el creador del centro clandestino de detención La Perla.

Vergez se ufanaba de ser el creador de La Perla

Durante los veinte años que le siguieron a la caída de la dictadura el ex militar vivió una vida tranquila sin sobresaltos y sin culpas hasta que la lenta justicia dio con él y fue juzgado por las desapariciones del empresario Julio Gallego Soto, del funcionario ministerial Juan Carlos Casariego de Bel y del militante del ERP Javier Coccoz. Se le atribuía el secuestro de la pareja de este último, Cristina Zamponi, y su pequeño hijo; ambos fueron los únicos sobrevivientes. En una entrevista periodística Vergez aseguró: “La nuestra fue una guerra de inteligencia. Las batallas se liberaban en los interrogatorios. Eso no siempre implicaba la tortura sino una pugna psicológica muy sutil con el detenido”. Dijo haber salvado vidas, apiadándose a veces de sus presas, algunas de las cuales, incluso, pudieron salir del país gracias a sus buenos oficios. “Pero ellos me traicionaron, diciendo falsedades sobre mi persona”

 

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