Samanta Schweblin es la ganadora del millón de euros del Premio Aena de Narrativa

La escritora argentina Samanta Schweblin, ganadora del millón de euros del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, ha confesado tras recibir el galardón que «no sabe» qué hacer con tanto dinero y que, de hecho, su «sueño», toda la vida, ha sido «tener un sueldo todos los meses».

La entidad Aena había seleccionado a otros cuatro escritores transnacionales como finalistas, quienes recibirán 30.000 euros cada uno como contrapartida. Sus raíces diversas y convergentes en el habla hispana han sido destacadas durante el encuentro como un punto de unión entre culturas. Quienes se han quedado a las puertas del millón de euros son los autores españoles Enrique Vila-Matas y Marcos Giralt Torrente, por Canon de cámara oscura y Los ilusionistas, respectivamente; el colombiano Héctor Abad Faciolince, por Ahora y en la hora, y la chilena Nona Fernández, con la obra Marcianos.

Pero el jurado eligió a Schweblin gracias al libro de cuentos El buen mal (Seix Barral), cuyos personajes coinciden en estar atravesados por una gran vulnerabilidad en momentos de cambio y transformación.

«No sé contar cuánto es un millón, es un número tan grande que me pierdo No sé cuántos ceros tiene. Es algo muy raro. No sé qué hacer con ello. En mi imaginario siempre, desde que dejé casa de mis padres, lo que toda la vida quise tener es un sueldo todo los meses. Este número lo asocio un poco con esa idea fantasiosa del sueldo para siempre», ha contado.

El premio, acordado por mayoría entre el jurado y entregado en Barcelona, reconoce al género del cuento cuando “parece que el mundo se cae en pedazos e insistimos en celebrar la literatura”, ha subrayado Schweblin. La escritora argentina ha agradecido en su discurso a los lectores que se sumergen en las historias plasmadas sobre el papel, pero también ha apuntado a aquellos que destruyen los centros del saber, con el foco puesto en “la muy quebrada Universidad pública de Buenos Aires”.

La también autora de Pájaros en la boca, ha querido aprovechar la visibilidad para denunciar la penosa situación financiera de la universidad pública de Buenos Aires, en cuyas aulas aprendió todo lo que sabe sobre literatura, ha explicado.

«Mi universidad es muy prestigiosa y he tenido unos maestros increíbles, pero hoy está desfinanciada. Fue un orgullo nacional muchos años pero la estamos perdiendo y es muy doloroso», ha dicho.

Preguntada sobre qué se encontraran en sus páginas los lectores, la escritora argentina ha dicho que se trata de un libro «fantasioso» que trata de las «fuerzas» que nos «comandan», sobre «momentos de cambio en los que darse cuenta de qué es importante».

Schweblin, que ganó el Booker Internacional en 2017, ha dicho querer leer en el premio «un guiño» al género del cuento, con menos galardones que las novelas en los premios de literatura.

La bonarense ha rememorado su «enamoramiento» con el cuento «allá por el verano de los once años» cuando leyó y releyó tres antologías de Franz Kafka, Ray Bradbury y Julio Cortázar.

«Ese verano se fundó en mi algo, fue como mi fundación literaria emocional», ha asegurado la escritora.

Afincada en Alemania, Schweblin ha reconocido que los responsables del premio tardaron más de un día en dar con ella para comunicarle que era finalista del premio porque «nunca» coge el teléfono de casa dado que su alemán «aún no es tan bueno».

La gala, en el Museu Marítim de Barcelona, presentada por Martina Klein y Josep Cuní, ha contado con invitados del mundo de la cultura como Arturo Pérez-Reverte, Carme Riera, Rosa María Calaf o Najat El Hachmi.

Han conformado el jurado de estos primeros premios los españoles Rosa Montero, Pilar Adón, Luis Alberto de Cuenca y José Carlos Llop; los argentinos Jorge Fernández Díaz y Leila Guerriero, y el mexicano Élmer Mendoza. El grupo ha conseguido mantener en secreto hasta el final el nombre del ganador, que no habrían decidido hasta pocos minutos antes de la gala.

En la lectura del fallo, Montero ha destacado la capacidad de la autora de «plasmar nuevos mundos» y transitar «la frontera entre lo posible y lo imposible» con una escritura «de belleza inquietante».

El Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, recordaron los organizadores, nace con vocación internacional y se dirige a la comunidad hispanohablante de más de 630 millones de personas.

El galardón, con la misma dotación del premio Planeta, es sin embargo a obra publicada y emula en lengua española a otros galardones internacionales como el Booket o el Gouncourt.

Además, cuenta con la colaboración de la Fundación Gabo y la Cátedra Vargas Llosa, con el fin de promover la lectura y la escritura en los países donde ambas instituciones desarrollan su actividad.

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