«Sabias, santas, rebeldes» el último libro de Paula Winkler que visibiliza mujeres poderosas

 

“Sabias, santas, rebeldes” es el último libro de Paula Winkler, en forma de novela esta vez, la reconocida escritora y ensayista nos trae una historia plagada de personajes que los feminismos ya amamos.

Una novela histórica, un viaje hacia el alma de mujeres que desafiaron su tiempo, en la  obra la autora entrelaza historias que conectan los siglos XIV y XXI.

El eje central es la vida de Birgitta Birgersdotter, más conocida como Santa Brígida de Suecia, declarada Patrona de Europa y venerada como protectora de las viudas.  Pero además, en la novela, Winkler incorpora otra comunidad de mujeres asombrosas, las beguinas, originarias de Flandes.

Del otro lado de la historia está una contemporánea Inés, profesora de filosofía que duela varias muertes, la última, la de su hermana, monja que fue asesinada cruelmente en una misión en Libia. Como refugio a su dolor Inés busca la escritura y se sumerge en su novela “Sabias, santas, rebeldes”

Las Brujas que Salem charlamos con la autora que celebra ni más ni menos que su undécima obra publicada.

Una historia poblada y protagonizada por personajes femeninos que se construye en dos espacios de tiempo: el de Inés la escritora/ filósofa que escribe su novela y el de los personajes de esa novela situados muchísimos años antes. ¿Fue difícil el conjugar espacios tan alejados en el tiempo y a su vez encontrar la forma en que dialogaran?

Fue lo más fácil, en sentido de que siempre fui muy consciente de que en el siglo XIV no solo se vivía distinto sino que se pensaba de otro modo. Esto es lo que debía transmitir y no, transpolar nuestra visión de hoy a personajes de muchos siglos atrás. Sí le di vueltas al nivel de habla, pues cierto extrañamiento debía hacer al tratarse de una novela histórica, de otro mundo diferente al actual, incluso en Escandinavia (que Santa  Brígida unió) y en Flandes. Sin embargo, la dificultad la pude sortear porque es Inés la que narra acerca de su propia narración incluso en su novela y hay un viraje a tercera persona, a veces un indirecto libre y citas de poesía anónima o de las Beguinas más conocidas de entonces. (Pensá que el soneto recién se había inventado en el siglo XIII y algunos que cito son del siglo XI).

Santa Brigida de Suecia, uno de los personajes del libro

Los personajes de la novela, dentro de esta novela son Santa Brígida y “las beguinas” ¿por qué elegiste contar esas historias y vincularlas con quien la escribe, Inés y su hermana asesinada?

Elegí vincular el siglo XIV con el XXI porque al investigar sobre Santa Brígida y las Beguinas, enseguida confirmé que el planeta está regresando a cierta oscuridad del medioevo: fanatismos, crueldad, pobreza en patrimonio y en alma, que torna paupérrima a la época. Por lo demás, como se trataba de la historia de una santa y de mujeres de la caridad, me pareció interesante hacer el cruce con la actualidad y narrar la misma novela, utilizando el contrapunto: Inés y Diotima; Vallen y Milea; Santa Brígida, Kaj y su hijo desquiciado. Son cuatro novelas (breves) en una: Santa Brígida, las Beguinas; Inés y su hermana monja y Rafael; la novela misma que se tacha, se corrige, preocupa como texto a Inés, que se ocupa de su escritura y consulta.

«confirmé que el planeta está regresando a cierta oscuridad del medioevo: fanatismos, crueldad, pobreza en patrimonio y en alma, que torna paupérrima a la época»

 

 Así como Inés en la historia es la opuesta de su hermana Diotima; Santa Brígida se presenta en algún punto como opuesta a las beguinas en sus formas de vivir la religión sin embargo hay en la historia un “valor” y un respeto por la elección de cada una de ellas. Cuál es la opinión de Paula Winkler sobre ellas fuera del mundo del libro. ¿Creés que arriesga más quien “se aferra a normas” o quien las “transgrede”?

Reconozco que la historia de las Beguinas me apasionó de entrada. Mujeres reunidas en sus beguinajes bajo la orientación de una, sin votos de obediencia ni castidad, sostenidas solo por su convicción y su fe. De Brígida de Suecia pienso que ella fue una mujer ejemplar. Enviudó y en lugar de enfermar o paralizarse, de depender de sus hijos (tuvo ocho), se refundó y logró conmover hasta al papado de Avignon… bregó por que el Papado se mudara a Roma y por la unidad política de los territorios escandinavos de entonces.  ¿Quién se arriesga más, los que se aferran a las normas o quienes las transgreden? Es una gran pregunta, que me llevaría horas contestar. Para abreviar: para mí es más difícil mejorar el mundo desde dentro de un sistema porque la oposición es tremenda y dolorosa. Te quieren silenciar, se molestan, te envidian, todo el abanico de crueldades a la carta… Que una mujer de la Casa Real haya utilizado su poder social y político para llevar la Palabra, en esa época tratando de ser buena y justa…, es todo un hallazgo. En cuanto a las Beguinas creo que ellas no pensaban en transgredir sino en avanzar, hacer lo que sentían que había que hacer, a su manera. Coraje en ambos personajes, por sus esfuerzos descomunales.

Las Beguinas, mujeres poco exploradas en la literatura cuya historia te va a sorprender

 A lo largo del libro aparecen muy presentes las violencias que sufrimos las mujeres en el pasado y en el presente, no sólo las físicas: apedreadas, violaciones, mujeres quemadas, sino las de no tener espacio de decisión sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.  

¿Cuán gradual sentís que ha sido el cambio hasta el presente en nuestro país y en qué momento creés que nos encontramos?

La impresión que tengo es que la deconstrucción en nuestro país fue mucho más gradual que en Europa. No olvidemos que las dos guerras mundiales y la guerra civil española diezmaron de hombres a los hogares y las mujeres debieron hacerse cargo no solo de sus familias. Avanzaron en sus derechos desde lo real. Creo que en nuestro país se hizo un proceso interesante porque la deconstrucción, a mi juicio, se hizo sobre todo desde lo simbólico: prácticas públicas y normas jurídicas que se insertaron y se van insertando de a poco en la cultura. Me aclaro: “ni una menos” es el lema pero cada vez son más. El porqué: debido a que nuestra sociedad es agresiva, violenta y tiene una marcada intolerancia hacia los y las vulnerables. Nos han conquistado hispanos en el siglo XV, con su ancestral cultura y muchas provincias continúan siendo feudos. Somos bastante endogámicos… No se respeta demasiado la igualdad ante la ley, que no es igualación sino dar a cada uno lo suyo pero mejorar las oportunidades a quienes no las tienen, etcétera. Si desde chica, yo hubiera pedido permiso no estaría aquí. “Me impuse”, un estilo medio germano, poco femenino (para los latinos…). Ahora no sé si no van a lograr que disminuyan esos derechos, no hay que olvidar que todo se trata de la capacidad de enunciación que se tiene en una sociedad para lograrlos.  No se hace a los gritos, sino con firmeza y teniendo muy en claro que nosotras también somos agentes de la historia y de los cambios posibles de este siglo y de los venideros.

«nosotras también somos agentes de la historia y de los cambios posibles de este siglo y de los venideros»

Inés, la filósofa y escritora dentro de Sabias, santas, rebeldes, nombra a Pizarnik, Woolf, Joyce, mientras batalla con la escritura de su novela. ¿Qué escritoras te acompañan a vos, a Paula Winkler cuando escribís un libro?

Alejandra Pizarnik por su fuerza poética y frustración dolorosa; Virginia Woolf y Lucia Berlin, una cuentista de primera, sufrida; Herta Müller, por su originalidad, y Elfriede Jellinek, aunque tiene su modo perverso, por los climas tremendos que logra crear. Me gusta mucho Mariana Enríquez, eso que no me gusta el género de terror y Ani Shua, una clásica ya. Y siempre como un faro Hebe Uhart, tengo su obra completa, ojalá compartiera ese talento para pintar personajes y situaciones entrañables, su fina ironía. Hay muchas, muchas más. (Yo vengo del cuento aunque escribo novelas).

En la búsqueda de respuestas al asesinato en Libia de su hermana Diotima, Inés se hace una pregunta crucial ¿qué molestó de ella para que la asesinaran?, también se pregunta lo mismo sobre Santa Brígida y las beguinas: ¿a quienes molestaban ellas? ¿Creés en algún punto que los personajes que presentas en el libro son a propósito incómodos? ¿para quienes?

Obvio, son incómodos. Todos. Rafael, un rebelde total. Inés, una escéptica en esta época que nos impone la obligación de ser felices, para que nos olvidemos de que es un derecho a distribuir, disminuyendo malestar y no prometiendo paraísos o dando instrucciones de vida. Santa Brígida incomodó e incomodaba, pero la santificaron el mismo siglo en que murió por su poder, evidente. Las Beguinas: para ellas Dios es puro pasaje y no habita solo en su casa-iglesia. A mí que soy creyente (y algo mística), no me molestan en lo absoluto. Luego, Diotima dio su vida por la fe. Y está Dios, anunciándose cada tanto en la novela como una suerte de testigo de sí mismo. ¿No incomoda este Dios sencillo -de puro pasaje- a “la Ciencia”, incluso a los que se suponen  feligreses?  Estos personajes incomodan a los hipócritas, a los que no honran la vida, a los mezquinos y a los que cualquiera sea la posición de poder que ocupan, la utilizan para prevalecer y dañar al próximo (no hay fe de erratas: es “próximo” porque la abstracción suele ser simplificadora y quita sentido en vez de agregar).

«Estos personajes incomodan a los hipócritas, a los que no honran la vida, a los mezquinos y a los que cualquiera sea la posición de poder que ocupan, la utilizan para prevalecer y dañar al próximo (no hay fe de erratas: es “próximo” porque la abstracción suele ser simplificadora y quita sentido en vez de agregar).»

Sabias, santas, rebeldes visibiliza a mujeres dentro de la Iglesia, muestra su sacrificio, su rebeldía y su valor en un mundo donde el poder lo tenían- y aún lo tienen- los hombres. ¿Sentís que en algún punto formas parte de este nuevo grupo de escritoras mujeres que equilibran la balanza contando sus historias?

Si formo parte del nuevo grupo de escritoras que equilibramos la balanza en favor de nuestro género, lo deben decir mis lectores, lectoras, ustedes. Desde hace unos años me siento escritora porque ya antes de retirarme decidí regresar a mi amor de toda la vida: las letras. Y me esfuerzo por hacer las cosas bien, no me acelero, no necesito de premios ni aplausos. Pero mis personajes varían, no siempre escribo sobre mujeres cuentos, novelas, microrrelatos y cada tanto, incursiono en la poesía. Te confieso que huyo de las etiquetas, son cómodas para la crítica literaria. Prefiero meterme en el mundo de cada autora. Aunque sé que hay interés últimamente en el mundo literario por las argentinas que escribimos. Y creo que es porque no solo denotamos y somos capaces de pintar el universo desde la pared singular que nos alberga en Argentina, sino porque hace años vivimos “en crisis”, “en emergencia” y lo único que aumenta a nuestro favor, de momento, es nuestra producción cultural y artística. Y es para bien: tenemos una escritura fuerte y profunda, alegórica y abordamos diversos temas. No nos repetimos…

«creo que es porque no solo denotamos y somos capaces de pintar el universo desde la pared singular que nos alberga en Argentina, sino porque hace años vivimos “en crisis”, “en emergencia” y lo único que aumenta a nuestro favor, de momento, es nuestra producción cultural y artística. Y es para bien: tenemos una escritura fuerte y profunda, alegórica y abordamos diversos temas. No nos repetimos…»

 

Sobre Paula Winkler

Nació en Buenos Aires. Es Doctora en Derecho y Jurisprudencia por la Universidad de Buenos Aires, Jurista (nombrada Jurista Notable por el Ministerio de Justicia de la Nación en 2002) y Magister en Ciencias de la Comunicación por el Centro de Altos Estudios en Ciencias Exactas de la Universidad CAECE. Está especializada en estudios semiológicos de la cultura.

Se formó en los talleres de Alicia Tafur, Nicolás Bratosevich, Elsa Fraga Vidal y Silvia Plager y en el de Liliana Heker. Hizo clínica literaria con Elsa Drucaroff. Colaboradora permanente de la Revista Letralia y del periódico electrónico valenciano Diario Siglo XXI, algunos de sus libros se encuentran reseñados en las revistas impresas Turia (Teruel, España) e Hispamérica (Washington DC, EEUU).

Amante de escribir Paula se decidió esta vez por la novela aunque prefiere el género de los cuentos

Narradora y ensayista, publicó, entre otros, Los Muros, cuentos (1999, Botella al Mar); Cuentos perversos y poemas desesperados (2003, Ed. Libris para  Longseller: libro objeto/ libro de artista); El  vuelo de Clara (2008, Nueva Generación); La avenida del poder, novela corta (2009, Nueva Generación); El marido americano, novela corta (2012, Simurg); Fantasmas en la balanza de la justicia, novela corta (2017, Ed. Moglia) y Viaje a Escandinavia. Mis nietos de invierno, novela (2020, Ed. Vinciguerra).

También Maldades, cuentos, viñetas, poemas y dos nouvelles incluidas (2021, Vinciguerra). Sabias, santas, rebeldes, novela histórica (2024, Diotima). Asimismo, Semiotic Notes for the study of visual imagery, en Artscape magazine, New York (2007, versión bilingüe); Zavala, una lectora con ética y localizaciones epistemológicas, en La Huella liberada, ArCibel Editores, Andalucía, España, Insularidad e insularismo, en La Fascinación Insular, Revista La Página, número especial (88), Islas Canarias, España (2010). Y Pulpos, mulitas, kiwis (2024, Ed. Vinciguerra). Relatos acerca de una animalidad y algunos nubarrones, libro objeto (libro “de artista”), microrrelatos y cuentos breves para adultos, ilustrados por Carolina Peralta.

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