En los últimos días del 2024 se conoció, a nivel nacional, una noticia que era un secreto a gritos en la provincia de Santiago del Estero,
Walter Costa Mayuli, un conocido ingeniero agrimensor y docente universitario de esa ciudad fue detenido- con prisión preventiva- por varias acusaciones en donde las víctimas son mayores de edad, pero relatan que los abusos habían ocurrido desde niñas y durante décadas.
Dos de las denunciantes son las sobrinas de Costa Mayuli, hijas de un juez civil.
El ingeniero fue rápidamente desafectado de sus funciones en la Universidad local y quedó detenido con prisión preventiva.
Además de sus dos sobrinas también hay dos denuncias, una de una mujer de 60 años que dijo haber sido abusada por él y una joven, hija de un matrimonio amigo. De estas cuatro mujeres que se presentaron en sedes judiciales, dos de ellas son abogadas. Sin embargo se presume que las víctimas son muchas más, compañeras de la infancia de las dos hijas del ingeniero a quienes ,el depravado, habría ultrajado durante las pijamadas que se hacían en su casa de fin de semana.
Este caso tiene un condimento especial que es lamentable, ya que la familia del acusado comenzó una campaña de desprestigio en las redes sociales contra las mujeres que denuncian, acusándolas de sostener “falsas denuncias”. Esto tiene su triste contexto en una etapa donde el gobierno, además de desfinanciar la ESI, contratar a grupos religiosos para dar charlas a adolescentes, diciendo que para cuidarse hay que abstenerse de tener sexo y prácticamente prohibir hablar de abusos, promueve a nivel legislativo, penas para las mujeres que realicen “falsas denuncias”.
Hace apenas unas semanas el PRO, en la figura de la diputada Carolina Losada, con el apoyo del propio ministro de Justicia de la Nación Mariano Cúneo Libarona, presentó un proyecto para endurecer las penas a las mujeres que realicen falsas denuncias de violencia o abuso hacia ellas o sus hijes por parte de sus parejas o ex parejas- penas que ya existen en el Código Penal- buscando, claramente un disciplinamiento hacia ellas y una gran “libertad” para los pedófilos y violentos.

No es menor recordar las palabras de Mariano Cúneo Libarona en ese momento hablando del gran “sufrimiento” que estas mujeres generan en estos “inocentes varones”, como así también que, el propio estudio del ministro de Justicia fue defensor de violadores condenados como el tres veces gobernador de Tucumán, José Alperovich.
Alentados por este contexto la familia de Costa Mayuli se muestra indignada con la catarata de denuncias contra el padre de familia y ha llegado a hostigar tanto a las denunciantes tanto es así que logró que una de ellas decidiera ir a vivir a otra provincia.
Es importante, también leer el contexto geográfico en el que ocurren estos abusos. Una provincia, una ciudad de esa provincia, donde todos se conocen y donde las propias víctimas temen hablar por vergüenza de que no se les crea o que las señalen con el dedo.
Además de esto, los casos de abuso sexuales tienen ingredientes psicológicos únicos, cuando se trata de niñeces. El abusador que comúnmente es alguien de la familia o amigo de la familia – como este caso-se presenta como alguien de confianza que le hace creer al niñx que lo que le hace «no es nada malo» y a la vez, convence a estxs niñxs, aprovechando su vulnerabilidad, de que todo quede «en secreto».
La mayoría de las veces les niñes tienden a llevar al subconsciente lo que les ocurrió, porque son traumas que no están preparados para procesar. Estos hechos comúnmente salen a la luz en la adolescencia, ante algún otro hecho traumático, o en la edad adulta cuando comienzan a hacer terapia lo que explica que las denuncias nunca sean en edades tempranas.
En particular este caso contra el ingeniero de Santiago del Estero llega a la justicia luego de que Fabiana Macías, una abogada de 35 años y madre de un niño de 9 años, tuviera que ser internada el año pasado por una depresión profunda en un centro de salud mental de Córdoba. En ese contexto, pudo poner en palabras el sufrimiento infinito que la atormentaba: contó que desde que iba a la escuela primaria había sido abusada por su tío, el esposo de la hermana de su padre. El acusado es, precisamente el ingeniero agrimensor Walter Daniel “Gringo” Costa Mayuli, de 65 años, quien dictaba clases en la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Fabiana contó que desde chica solo había hablado esto con su hermana-quien también había sido abusada – pero que en principio ninguna de las dos se animaron a hablar hasta que durante el 2024 hablaron con sus primas quienes sí las apoyaron y decidieron contarlo a la familia, en las redes sociales y finalmente hacer una denuncia penal el 6 de septiembre del año pasado. Los hechos relatados sucedieron cuando Fabiana tenía 9 años y su hermana unos años menos y a esta declaración se sumó la de otra familiar un mes más tarde.
Al trascender estas tres denuncias se sumó la de una cuarta mujer abogada, hija de un matrimonio amigo de toda la vida del ingeniero y su esposa, que relató que también había abusado de ella cuando la familia iba de visita a su casa.
En el caso de las tres denunciantes que son familiares del ingeniero, presentaron una querella en conjunto con Silvina Castaño y Diego Lindow como sus abogados.
Si bien los ataques contra las sobrinas han sido sostenidos en el tiempo, según los testimonios entre 1998 y 2023 los dos hijos y las dos hijas del ingeniero lo defienden con uñas y dientes, ante lo cual la Justicia debió dictar una serie de medidas cautelares para la protección de las denunciantes y testigos a los cuatro hijos que incluyen restricción de acercamiento e impedimento de contacto.
La causa se tramita ante la fiscal auxiliar Florencia Torres Cianferoni, integrante de la Unidad Fiscal para delitos contra la integridad sexual de la Circunscripción Capital.
El caso investigado también tiene las características específicas de cuando el denunciado tiene cierto poder y contactos en el lugar donde vive. El 1 de noviembre el juez Gastón Merino le dictó la prisión preventiva y su traslado a la Unidad Penitenciaria Nro 1 ,sin embargo ese día sus representantes legales alegaron una descompensación de Costa Mayuli por lo cual fue llevado al Hospital Regional para evitar la cárcel. Recién el 6 de diciembre quedó preso en el penal mientras su defensa pide la domiciliaria o sea que el abusador descanse en el mismo lugar donde violó por lo menos a cuatro víctimas.
Un caso espejo
Como lamentablemente la mayoría de los casos de abuso sexual infantil no se denuncian – se calcula que solo el 10 % lo hace- y de ese mínimo porcentaje solo el 1 % obtiene condena, no podemos imaginar cuantos ingenieros Costa Mayuli hay en nuestro país. Sin embargo esta denuncia que conmueve a Santiago del Estero tiene muchísimas coincidencias con un hecho ocurrido en Mar del Plata y que tuvo como protagonista al juez Edmundo O´Neill, que precisamente ofició en ese cargo no solo durante la última dictadura militar, sino también posteriormente en democracia,

Más de 10 niñas, sobrinas, vecinas y compañeras del colegio de la hija del juez denunciaron que entre los 6 y los 12 años el funcionario había abusado de ellas cuando iban a la casa a jugar, en los cumpleaños o en las pijamadas.
Hay un relato de una de las mujeres que detalla que cuando se apagaba la luz para cantar el feliz cumpleaños a la hija de O´Neill, él aprovechaba a manosear a las niñas. Es decir, la impunidad era tal que los abusos ocurrían “ a la vista de todos”
Al igual que en el caso del ingeniero, la denuncia de una, posibilitó que otras se animaran a contar. En el caso del juez, a pesar de que sólo 14 lo denunciaron, llegaron a ser 36 mujeres las que pudieron contar que él las había violado.
Estos hechos se investigaron en una causa que se abrió en el 2004 y se cerró dos años después extinguida la acción penal por prescripción de los hechos. Si bien él nunca declaró formalmente, en el expediente consta que dijo haber hecho “Algo Incorrecto”, esta frase dio título a una película que la cineasta feminista Susana Nieri hizo con esta historia a modo de reparación para las víctimas.
Edmundo O´Neil murió en 2016 a los 86 años, en Mar del Plata, sin haber sido ni siquiera llamado a declarar.
Marco legal en los casos de abusos en la infancia
La abogada María Paz Bertero, especialista en temáticas de género y abuso sexual infantil explica que “Nuestro Código Penal, en lo que refiere a estos delitos, se mantuvo sin modificaciones entre 1922 y 2011, entendiendo que el abuso sexual prescribía con la misma lógica que el resto de delitos. Recién ese año se aplicó la Ley Piazza (impulsada por el diseñador Roberto Piazza) a partir de la cual se estableció que “los tiempos para poder investigar los delitos contra la integridad sexual no comenzaban desde el momento del hecho sino desde la mayoría de edad de la víctima del delito.
En 2015 se incorporó una nueva modificación que se conoció como la Ley de respeto de los tiempos de la víctima (27.206) que establece que no sólo debe suspenderse la prescripción hasta la mayoría de edad, sino que debe extenderse hasta que la víctima pueda formular la denuncia pertinente. Esta norma, por el principio de irretroactividad de ley penal, se aplica solamente a hechos cometidos luego del 10 de noviembre de 2015”

¿Pero qué sucede con los delitos cometidos antes de esa fecha?
Nuestro país ha sido pionero en instalar los juicios por la verdad o sea, juicios como cualquier otro, con procesos probatorios, instancias de defensa, alegatos y sentencia, con una sola y gran distinción: en caso de que el imputado resulte culpable no tendrá una pena entendida en los términos del Código Penal. O sea no hay pena pero sí hay justicia, porque hay investigación, prueba, defensa, debate y decisión de jueces/zas imparciales.
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