“Programa Argentina” es un servicio que explotaba mujeres gestantes y funcionaba como una red de trasnacional con sede en nuestro país está siendo investigado tras varios allanamientos realizados en Capital Federal, Buenos Aires y Santa Fe.
Los organizadores de este programa reclutaban a mujeres necesitadas a través de las redes sociales y les pagan como máximo 10 mil dólares para que gesten un bebé, que luego se vendía a parejas extranjeras por alrededor de 50 mil dólares.
Su target eran mujeres vulnerables y en el caso de que el embarazo no llegara a término las dejaban desamparadas.
El caso se inició el 25 de enero del año en curso, a raíz de la presentación efectuada por la titular de la Dirección de Contencioso del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, ante la sala de sorteos de la Cámara Federal.
El Consulado argentino en Bonn, Alemania, fue contactado a raíz de que una mujer alemana de 58 años de edad se había presentado en el hospital de la localidad donde reside y solicitó la atención médica para una niña de tres meses de vida nacida en Argentina, acreditando su filiación con una partida de nacimiento emitida por el Registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires y un pasaporte argentino.
Funcionarios alemanes advirtieron que la niña se encontraba en pésimas condiciones de salud y que la mujer que la llevó a la guardia no le brindaba la atención necesaria. Se dio aviso a la policía local y le quitaron en forma provisoria la custodia de la bebé que entregaron a una familia sustituta.
De 147 legajos de gestación por sustitución detectados entre 2018 y este año se advirtió que al menos en 49 de ellos los comitentes presentan características comunes a las del caso que desencadenó el inicio de la investigación. Son todas personas extranjeras, no habían aportado material genético, no tenían vínculo afectivo con las gestantes, en ninguno intervinieron jueces civiles para autorizar los procedimiento ni la filiación, sino escribanos que recabaron supuestos consentimientos contractuales.
Fue la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal nro. 12, a cargo de María Alejandra Mángano con colaboración de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex), solicitó a la jueza María Eugenia Capuchetti los allanamientos a estudios jurídicos, escribanías y clínicas de fertilización asistida.
Los procedimientos ordenados fueron materializados ayer en forma simultánea por las Divisiones Trata de Personas y Ciberdelito de la Policía Federal Argentina.
Por qué podían realizar estos negocios con relativa tranquilidad en el país. Los especialistas aseguran que el problema es que aquí en la Argentina hay un vacío legal. Ni la Ley N° 26.862 de acceso integral a los procedimientos y técnicas médico asistenciales de reproducción médicamente asistida, ni el Código Civil y Comercial de la Nación regulan la gestación subrogada. No está regulada pero al no estar prohibida la práctica se lleva adelante. En todo el país, es obligatoria la intervención de la justicia de familia para autorizar u homologar los procesos de maternidad subrogada, salvo para la ciudad de Buenos Aires en donde es válido un acuerdo ante escribanos públicos y la inscripción del bebé en el Registro Civil como hijo de la persona que se quedará con el bebé.
En Córdoba ya está en marcha otro caso que investiga si 14 mujeres en situación de pobreza habrían sido contratadas para gestar a cambio de dinero y luego habrían quedado desamparadas, en principio no tendría vínculo directo con la causa instruida en Buenos Aires, pero, al igual que ella se trataría de delitos relacionados con la trata de personas.
En el Programa Argentina los actores involucrados se aprovechaban de la situación de pobreza y vulnerabilidad de las mujeres ofreciéndoles diez mil dólares a cambio de realizar los intentos que fueren necesarios para provocar un embarazo, transitar el embarazo con todos los correspondientes controles, y entregar al niño nacido por esta práctica, todo esto sin contar las posibles consecuencias físicas y emocionales -acreditadas en el caso- que puede tener este tipo de prácticas en las mujeres gestantes







