Presentan un amparo contra el Congreso para que la Defensoría de la niñez no quede acéfala

El 28 de febrero vence el mandato de la defensora de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (NNyA), Marisa Graham. Su reemplazo debería haberse elegido por concurso público a partir de la conformación de una comisión bicameral, pero el Senado nunca designó a sus integrantes. En poco más de un mes, el organismo que resguarda a las infancias quedará acéfalo. Para tratar de evitarlo, el colectivo Infancia en Deuda y otras organizaciones sociales presentaron un amparo contra el Congreso.

“La acefalía de la Defensoría implica que perderá su capacidad de continuar e iniciar nuevos juicios y de realizar acciones e intervenciones en defensa de los derechos de la infancia”, advirtió Infancia en Deuda, junto a Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), Equipo Latinoamericano de Justicia y Género Asociación Civil (ELA), la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) y la Fundación Sur Argentina, en conjunto con Poder Ciudadano y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Mediante un comunicado, resaltaron que “el amparo y su medida cautelar tienen por objeto asegurar el funcionamiento de la Defensoría de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes como institución fundamental para la promoción y protección de sus derechos”.

La presentación judicial apunta en dos sentidos: por un lado, que el Senado nombre a las y los integrantes que faltan para constituir la Comisión Bicameral encargada de la celebración del concurso público para cubrir el cargo de Defensor o Defensora. Para que se designe a las nuevas autoridades lo antes posible. Por otro lado, se pide que mientras tanto se garantice el normal funcionamiento de la Defensoría, “a fin de evitar daños irreparables a las niñas y los niños. Por eso, el escrito demanda cautelarmente la designación de una (o más) personas idónea/s para ejercer las funciones de la Defensoría de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes desde el cese del mandato de la Defensora y hasta que se nombre una nueva autoridad conforme a la ley vigente”.

El rol  del Defensor es, ni más ni menos que  el de  velar por la protección y promoción de sus derechos consagrados en la Constitución Nacional, la Convención sobre los Derechos del Niño y las leyes nacionales.

La Defensoría funciona de manera independiente, autónoma, autárquica y federal para garantizar y monitorear que no se vulneren los derechos de NNyA. Actúa mediante la interposición de reclamos judiciales y/o administrativos, la supervisión y el sometimiento a auditoría de todo el Sistema de Protección Integral de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y la recepción de reclamos.

Su puesta en funcionamiento tomó casi 15 años: se logró recién en 2020. En 2025, a dos décadas de la sanción de la ley, el organismo corre peligro. Más aún, bajo un Gobierno Nacional que se vanagloria de achicar el Estado.

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