Nueva búsqueda de los restos del estudiante platense Miguel Bru

 

Gendarmería comenzó a rastrillar una propiedad que habría sido de uno de los policías de la Comisaría Novena de La Plata, donde el joven fue torturado, asesinado y desaparecido. “Se hace un poco lento, pero confío en la información”, dijo Rosa Bru en alusión a un testigo de identidad reservada que motivó la orden fiscal para hacer el operativo.

Las causas abiertas por la desaparición forzada de persona casi nunca se cierran. Es por eso que esta semana se realizó una nueva búsqueda, la número 43, para encontrar los restos de Miguel Bru, el estudiante de periodismo de La Plata desaparecido el 17 de agosto de 1993 a manos de la Policía Bonaerense. Esta semana comenzaron las tareas en una vivienda rodeada de un amplio terreno ubicada en la localidad de Abasto, a partir de un testimonio brindado con reserva de identidad ante la fiscalía federal que está a cargo del expediente de búsqueda del joven. “Tengo toda la expectativa de que esta sea la última búsqueda y poder encontrar a Miguel. El próximo 17 de agosto se cumplen 33 años desde que mi hijo fue desaparecido por la policía. No vamos a bajar los brazos hasta saber dónde está Miguel y no vamos a parar de buscarlo», dijo a Página12 Rosa Bru, la madre de Miguel, quien estuvo presente en el lugar del procedimiento. “A partir de la muerte de Justo José López el año pasado en la Unidad 24 de Varela, el expolicía condenado por el homicidio y desaparición de mi hijo, se abre la posibilidad de que puedan declarar otras personas que todavía tenían miedo. Esto me da muchas esperanzas, con estos nuevos testimonios que se están aportando para la búsqueda de Miguel” agregó Rosa. Tal como los represores de la dictadura, los policías que participaron del crimen de Bru jamás confesaron dónde están sus restos.

El rastrillaje se inició con una limpieza del terreno de la vivienda indicada en el testimonio, en calle 212 entre 518 y 519 de Abasto, y luego en el enorme terreno lindante. Después de la limpieza de malezas efectivos de Gendarmería pasaron el georradar, con resultados negativos hasta el momento. La búsqueda continuará sobre otras partes del lote, aún sin fechas confirmadas. En esta propiedad, en el pasado vivió uno de los policías de la Comisaría Novena que fue acusado de haber participado en el secuestro, tortura y asesinato del joven. Rosa relató que los vecinos se acercaron a hacer preguntas.

La causa de la búsqueda está a cargo del fiscal de la UFI 3 de La Plata, Gonzalo Petit Bosnic. En esta búsqueda cuarenta y tres trabajan, además de Gendarmería Nacional, empleados de la delegación municipal encargados de la limpieza de los terrenos. “Lo que más esperanza nos da es que el testimonio le ha resultado muy creíble a la fiscalía, y se nota que el fiscal está predispuesto a hacer todo lo que le pedimos”, comentó Rosa.

El 17 de agosto se cumplen 33 años desde que Miguel fue torturado, asesinado y desaparecido en la Comisaría Novena de La Plata. En un fallo inédito, en 1999 se logró la condena por homicidio en un caso de desaparición a los expolicías responsables del crimen, pero la causa por la búsqueda de Miguel continúa abierta ya que nunca aportaron datos para encontrarlo.

Existe una recompensa de 5 millones de pesos que dispuso el gobierno de la provincia de Buenos Aires a quien aporte información, con reserva de identidad, que permita encontrar a Miguel Bru. “Tengo mucha expectativa, y siento que el fiscal nos escucha, además hemos hecho muchos rastrillajes con él y ahora está diferente, como más predisposición”, comentó Rosa.

Justo López y Walter Abrigo, los dos expolicías condenados por el crimen y desaparición de Miguel, murieron estando detenidos y de esa manera se llevaron a la tumba el secreto de qué hicieron con su cuerpo. De esta forma sostuvieron hasta el último día su delito permanente como es la desaparición de una persona. “Mientras se perpetúa el dolor constante que sufren la familia y los amigos de Miguel, desde la Asociación Miguel Bru reiteramos nuestra voluntad de lucha por justicia y exigimos saber ¿Dónde está Miguel?”, expresó la agrupación.

¿Quién era Miguel Bru?

“Lo recuerdo con sus ponchos entrando a la facultad, delgado y hermoso, con sus perros atrás”. Así lo describió uno de sus compañeros, el periodista y escritor Cristian Alarcón. Junto a Pablo Morosi, fueron los primeros en hacer la cobertura periodística de la desaparición de Miguel, quien este año hubiera cumplido 56 años. “Fue un músico punk que no se dejó avasallar por el sentido común de la época, por el statu quo de una ciudad conservadora, y no permitió que nadie le pasara por encima», recordó Alarcón en el libro Desaparecer en democracia (Marea 2021). Probablemente por eso denunció el atropello policial que había sufrido. Miguel vivía en una casa de la calle 69, entre 1 y 115, con tres amigos, y padecían el acoso de los efectivos de la Comisaría Novena, a tal punto que él los denunció ante la Fiscalía de Cámara por allanamiento ilegal y abuso de autoridad. Una de las incursiones de los policías fue entrar a la vivienda y romper todo, supuestamente en busca de drogas. Eran los años de la Maldita Bonaerense al mando del comisario Pedro Klodzyc.

Algunos presos de esa dependencia declararon que vieron las tortura a Miguel, e identificaron a López y a Abrigo. También se comprobó que el libro de actas había sido adulterado. El 17 de mayo de 1999 Abrigo y López recibieron la pena de prisión perpetua como responsables materiales de la muerte de Bru. Fue la primera sentencia en un caso por desaparición de persona en democracia, y sin el cuerpo de la víctima. Todos los testigos, abogados e incluso la familia sufrieron graves amenazas durante la investigación.

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