Polémicas y críticas fue el combo que recibió la propuesta de la firma deportiva Nike al presentar el uniforme femenino que deberían vestir las atletas femeninas de Estados Unidos para los Juegos Olímpicos de París.
La multimillonaria marca parece considerar un gasto a alguien que los asesore en perspectiva de género ya que corredores, fanáticas, atletas y ex campeones de Estados Unidos le saltaron prácticamente a la yugular considerando “una falta de respecto hacia las atletas” el diseño de los uniformes, como lo expresó Lauren Fleshman quien además consideró que deberían permitir que las competidoras se dedicaran solamente a su desempeño y no a preocuparse por la exposición y la incomodidad.
En general todas las críticas coincidieron en que la vestimenta estaba pensada por hombres y que tenía claros matices sexistas ya que, por ejemplo mostraba más piel y era más cavada que la de los varones.
Femita Ayanbeku, dos veces atleta paralímpica expresó su descontento en las redes asegurando: «Esto es claramente una broma. Soy la mamá de alguien, no puedo exponerme de esa manera. ¿Dónde están los pantalones cortos?»
Otras atletas que expresaron su descontento fueron Tara Davis-Woodhall, Queen Harrison Claye, Jaleen Roberts y Colleen Quigley.
Abrumado por el descontento John Hoke, director de innovación de Nike, dijo que los uniformes presentados son «solo una opción» entre varias disponibles para los atletas. El directivo aclaró que habrá muchas opciones para cada una de las disciplinas. En este sentido, indicó que esto era solo una muestra, con algunos de los ejemplos, y aseguró que los deportistas podrán elegir el uniforme «que les guste». Esperemos que luego del frío recibimiento a la propuesta Nike trate de adaptarse a los cambios que llegaron desde el feminismo y la convicción de que las mujeres ya no estamos para mostrar y gustar sino para cumplir con los roles que nos toquen de la forma más cómoda y funcional posible.







