Neil Gaiman, las denuncias de agresión sexual y el tema de la cancelación

Los reportes sobre Gaiman comenzaron a salir a la luz el verano pasado, cuando varias mujeres se presentaron en un pódcast producido por Tortoise Media y acusaron al autor de haberlas agredido sexualmente. Pero la revista New York publicó el lunes una serie mucho más detallada y perturbadora de relatos de múltiples mujeres que alegan que Gaiman las violó, presionó, maltrató y agredió. El artículo describe el supuesto comportamiento abusivo de Gaiman hacia las mujeres, quienes afirman que las obligó a realizar actos degradantes, como lamerle vómito del regazo, y en algunos casos las presionó para que mantuvieran relaciones sexuales mientras su hijo pequeño estaba presente en la habitación.

Katherine Kendall, de 36 años, fue una de las mujeres entrevistadas por Lila Shapiro para el reportaje de la revista New York. Conoció a Gaiman cuando tenía 22 años, mientras trabajaba como voluntaria en una de sus lecturas en Asheville, Carolina del Norte, donde aún vive. Describió cómo, en otra lectura, 10 meses después, Gaiman —a quien había crecido leyendo y admirando— la llevó a la parte trasera de su autobús de gira y “se tumbó encima de ella”. Según Kendall, le dijo: “Bésame como si quisieras” y “Estoy acostumbrado a conseguir lo que quiero”.

Según el artículo, Gaiman le dio más tarde a Kendall 60.000 dólares para pagar por terapia en un intento, como él dijo en una llamada telefónica grabada, de “reparar parte del daño”.

En una entrevista con The Times, Kendall describió la “cultura del secretismo” en torno a Gaiman. “Las obras de Neil eran su cebo, y los actos promocionales eran su terreno de caza”, dijo. “Mientras sus editores y colaboradores profesionales guarden silencio, Neil seguirá teniendo un acceso sin restricciones a mujeres vulnerables”.

Después de que Gaiman publicara su comunicado, en el que señalaba que “podría y debería haberlo hecho mucho mejor” en sus relaciones con las mujeres, algunas de las mujeres que han denunciado dijeron sentirse defraudadas, pero no sorprendidas.

Kendra Stout, otra de las mujeres, declaró a la revista que, en 2007, Gaiman la obligó a mantener relaciones sexuales con él mientras ella “había desarrollado una infección urinaria que se había agravado tanto que no podía sentarse”. El artículo afirma que, el pasado octubre, Stout presentó una denuncia policial en la que acusaba a Gaiman de haberla violado.

“El silencio de la comunidad que lo rodea —su comunidad de seguidores, sus editores— es elocuente y perturbador”, dijo Stout en una entrevista con The Times. “He escuchado que era un secreto a voces que era un depredador, pero esa red de rumores no llegó hasta mí”.

Es la segunda vez que Gaiman es denunciado por decenas de mujeres que lo acusan de haberlas obligado a tener sexo con él.

Las primeras denuncias por abuso sexual contra el autor de ficción salieron a la luz a partir de julio de 2024 en distintos momentos, durante programas de podcasts como Maestro: las acusaciones contra Neil Gaiman y ¿Estoy roto?: Historias de sobrevivientes. Recientemente se sumaron otras cuatro mujeres a las acusaciones públicas, quienes contaron sus experiencias a la revista Vulture.

¿Cómo reaccionaron sus colegas  y representantes?

Algunos escritores destacados —entre ellos JK Rowling, Jeff VanderMeer, Maureen Johnson y Naomi Alderman— denunciaron el comportamiento de Gaiman y criticaron la tibia respuesta del mundo literario a las acusaciones. Otros sugirieron que los comités de premios deberían anular algunos de los galardones literarios de Gaiman. Algunos libreros se preguntaron si debían dejar de vender sus libros, que han vendido decenas de millones de ejemplares en todo el mundo e incluyen libros infantiles, cómics y queridas novelas de fantasía como American Gods y El libro del cementerio. Los fans, consternados, juraron que no volverían a comprar ni leer la obra de Gaiman.

HarperCollins, que ha publicado muchas de sus obras más notables, y Marvel, la editorial de cómics, no tienen previsto publicar nuevos libros con Gaiman, según representantes de las empresas.

Su agente literario en Writers House, que representa a autores de éxito como Dav Pilkey, Nora Roberts y Ally Condie, no respondió a las peticiones de comentarios sobre si la agencia seguiría representándolo. Norton, que publicó una edición ilustrada de Mitos nórdicos de Gaiman el pasado noviembre, no respondió cuando se le preguntó si la empresa publicaría obras de Gaiman en el futuro. DC Comics, que publicó su exitoso cómic The Sandman, junto con otras obras, declinó hacer comentarios cuando se le preguntó si DC seguiría publicándolo.

A partir de las denuncias, casi todos los proyectos audiovisuales de Gaiman fueron cancelados, entre ellos la tercera temporada de Good Omens en Amazon Prime, que terminará con un capítulo de 90 minutos. Por su parte, Disney detuvo la producción de su adaptación cinematográfica de The Graveyard Book, y Netflix canceló Dead Boy Detectives, aunque en ese caso no está claro si estuvo relacionado con las acusaciones.

El Comunicado que comunica poco

Gaiman publicó un descargo victimizándose y negando los hechos por los que lo acusan al menos 12 mujeres. «Durante los últimos meses, he visto con horror y consternación las historias que circulan por Internet sobre mí. Hasta ahora me he mantenido en silencio, tanto por respeto a las personas que compartían sus historias como por el deseo de no llamar aún más la atención sobre una gran cantidad de información errónea», comienza el texto.

Y sigue: «Siempre he tratado de ser una persona privada y cada vez sentía más que las redes sociales no eran el lugar adecuado para hablar de asuntos personales importantes. Ahora he llegado al punto en el que siento que debería decir algo”.

“Al leer esta última colección de relatos -continúa en referencia a las denunciantes que hablaron con la revista Vulture-, hay momentos que reconozco a medias y otros que no, descripciones de cosas que sucedieron al lado de otras que rotundamente no sucedieron. Estoy lejos de ser una persona perfecta, pero nunca he tenido relaciones sexuales sin consentimiento con nadie. Jamás”, afirma.

“Volví a leer los mensajes que intercambié con las mujeres que estuvieron presentes y siguieron a las situaciones que posteriormente se denunciaron como abusivas. Estos mensajes se leen ahora como cuando los recibí: de dos personas que disfrutaban de relaciones sexuales totalmente consentidas y que querían volver a verse», insiste Gaiman.

Además agrega: «En el momento en que yo estaba en esas relaciones, ambas partes parecían positivas y felices. Y también me doy cuenta, al mirarlas, años después, de que podría y debería haberlo hecho mucho mejor. No estaba disponible emocionalmente, pero sí sexualmente, estaba centrado en mí mismo y no fui tan reflexivo como podría o debería haber sido. Obviamente, fui descuidado con los corazones y los sentimientos de las personas, y eso es algo de lo que en verdad me arrepiento profundamente. Fue egoísta por mi parte. Me dejé llevar por mi propia historia e ignoré la de los demás”.

En los últimos meses, continúa diciendo, “vengo reflexionando detenidamente sobre quién he sido y cómo he hecho sentir a la gente” y “como la mayoría de nosotros, estoy aprendiendo y tratando de hacer el trabajo necesario, y sé que no es un proceso que se logra de la noche a la mañana».

«Espero que con la ayuda de buenas personas, pueda seguir creciendo. Entiendo que no todos me creerán o que ni siquiera les importará lo que diga, pero seguiré trabajando de todos modos, por mí, por mi familia y por las personas que amo. Haré todo lo posible para merecer su confianza, así como la de mis lectores”, dice el autor británico.

Y luego vuelve a despegarse de las denuncias: “Al mismo tiempo, al reflexionar sobre mi pasado y al repasar todo lo que realmente ocurrió en contraposición a lo que se alega, no acepto que haya habido abuso alguno. Repito, nunca he tenido relaciones sexuales sin consentimiento con nadie. Algunas de las horribles historias que se cuentan ahora simplemente nunca sucedieron, mientras que otras han sido tan distorsionadas de lo que realmente sucedió que no tienen relación con la realidad».

«Estoy dispuesto a asumir la responsabilidad por cualquier error que haya cometido. No estoy dispuesto a darle la espalda a la verdad y no puedo aceptar que me describan como alguien que no soy, y no puedo ni quiero admitir haber hecho cosas que no hice”, concluye el descargo.

Lo cierto es que sus dichos no condicen con el crudo relato de las denunciantes, algunas de las cuales aseguran que el escritor, en relaciones de índole sadomasoquista, les exigía que lo llamaran “Master” (amo) para excitarse y luego penetrarlas en contra de su voluntad.

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