Todas las plataformas y las redes siguieron esta semana a Greta Thunberg y un grupo de activistas en su cruzada a borde del buque Madleen viajando hacia Gaza para llevar ayuda humanitaria.
En aguas internacionales fueron detenidxs por las fuerzas de seguridad israelíes, que los deportarxn e impidieron la llegada de alimentos y medicamentos a cientos de niñxs y adultos aislados, pero sí lograron, en esta expedición, una visibilidad internacional del foco de atrocidades que sufre el pueblo Palestino. Como Greta y a través de distintas formas de “hacer” miles de activistxs intentan encontrar la manera de que los humanos despierten y reaccionen ante el daño que están haciendo al planeta.

En nuestro país Nasha Cuvelier, co-fundadora de SSF (Sustentabilidad sin Fronteras), una organización que desde hace diez años milita el cambio climático, trabaja todos los días en ese camino.
Las Brujas que Salem charlamos con ella y nos contó que desde chica pasó parte del tiempo entre el campo y la ciudad. Viajaba a Mercedes o a Entre Ríos y se perdía entre los árboles. Hoy, de adulta, repite la experiencia: trabaja en Buenos Aires, pero se escapa muy a menudo a respirar la naturaleza en San Pedro.

Su llegada al activismo ambiental se dio naturalmente, como el resultado lógico de una serie de sucesos en su adolescencia: participaba activamente en los Modelos de Naciones Unidas y el último año de la secundaria fue elegida Presidenta del Centro de Estudiantes. De esa época recuerda “Me peleé un montón y aprendí un montón”
Luego de estudiar Ciencias Ambientales en la Universidad, el interés, el deseo, la inspiración de personas con quienes se fue encontrando y la pasión por los problemas del planeta se transformaron en su profesión y la forma en que se gana la vida. Al mismo tiempo, se fue especializando, cada vez más, en acciones contra el cambio climático
“Empezamos en el 2015-recuerda Nasha- con el Acuerdo de Paris, que fue este convenio sobre cambio climático firmado por China, Estados Unidos, la Unión Europea, Argentina, 191 países que pusieron su firma y fijaron varios objetivos, como limitar la temperatura a 2 grados; para nosotros era una fiesta; jamás pensamos que se iba a venir un contexto como el que se está viviendo hoy en el mundo. En ese momento pensamos que lo acordado iba a ser una línea de base, un punto de partida”
En ese 2015 Nasha había sido seleccionada como delegada global joven de la UNESCO para el Acuerdo de París, luego vendría su participación en innumerables ediciones de la COP (Cumbre del Cambio Climático de Naciones Unidas) y muchos otros congresos y convenciones sobre el tema
Pero ese primer encuentro internacional la llevó a crear junto a Mariano Villares la Fundación SSF que, nos explica “es multidisciplinaria, hay mucha gente del mundo científico, abogados, periodistas, del mundo empresarial privados, activistas, ya que nadie puede hacer esto solito desde su computadora” – asegura.

«Las mujeres son las víctimas, pero también son las que están en primera línea, son las que están abrazando los árboles para que no pase la topadora, son las que van a los eventos internacionales y levantan la voz, son las abogadas que escriben litigios climáticos”
Reconocida en el 2023 como una de las 10 activistas más destacadas de Argentina por la Junior Chamber Internacional (JCI) Nasha asegura que en este presente siente que “estamos sobreviviendo al contexto” y recuerda el golpe que significó al año siguiente de ese Acuerdo de Paris en el 2015, la primera presidencia de Trump.
El cambio climático y la política: aliados necesarios
Un puñado de personas que andan en bicicleta o separan la basura sin duda hacen la diferencia. Pero las políticas de Estado son absolutamente necesarias para los cambios significativos que necesitamos si queremos imaginar un mundo mejor.
En la actualidad los gobiernos de derecha y ultra derecha que gobiernan los países no solo niegan el problema, sino que lo multiplican. Argentina no es la excepción: Javier Milei acaba de agredir por ejemplo a Greta calificándola de “una mercenaria del activismo para cualquier cosa que le dice la izquierda internacional a cambio de un poquito de prensa y cámaras”.
Nasha asegura, sin dudar “Cuando la política no acompaña es grave en muchos aspectos”
Y nos explica las distintas fases en las que la acción del Estado es crucial. Por ejemplo en la primera que es la Mitigación, o sea “dejar de contribuir al problema” para dejar,por ejemplo, de emitir gases de efecto invernadero se necesita una política de transición que incluya las energías renovables, lograr el pasaje al transporte de energía eléctrica, exigir que las industrias no contaminen, todas acciones que, si no están impulsadas por el Estado, no pueden llevarse a cabo, y se debe “confiar” en la responsabilidad de cada empresa.
En una segunda etapa, la de la Adaptación, nos explica Nasha “los efectos climáticos se vuelven más intensos, más frecuentes y más duraderos” Año a año, es palpable la sucesión de hechos “históricos” inundaciones, sequías, olas de calor, tornados, crecidas del mar, deshielo de los glaciares. En todos estos sucesos sin la presencia del Estado la población sola, queda a la deriva.
La tercera etapa es la más crítica, cuando ese cambio climático ha sido arrasador y la población se queda sin hogar. En las migraciones la ausencia del Estado significa que los más vulnerables no van a tener salida y van a estar expuestos a todas las amenazas posibles. “Claramente cuantos menos sean tus recursos más te va afectar el cambio climático”- explica Cuvelier
Mujeres como víctimas y como agentes de cambio
Si lxs más vulnerables son quienes más sufren los efectos del cambio climático es consecuente decir sin demasiado análisis ni estadísticas, que las mujeres son las que sufren más estos hechos.
En nuestro país la feminización de la pobreza, sí está medida. En el 2023 el Observatorio de las Violencias y Desigualdades por Razones de Género del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, de Nación, (el primero borrado de un plumazo por Milei) presentó el informe IGUALAR que recogía datos empíricos de que las mujeres representaban, en ese momento el 64 % de la población de menores ingresos. La mayoría de esas mujeres, vivía en hogares monomarentales o sea, donde no había un varón que proveyera ningún tipo de ayuda a les hijes.
Nasha lamenta que no exista levantamientos de datos con perspectiva de género en este tema puntual pero sí, estadísticas de otros organismos que llevan a sostener que “las mujeres y las niñas son las más afectadas también por el cambio climático”
Cuvelier explica que “por su propia socialización, muchas mujeres no tienen acceso a manejar, una tarjeta de crédito, acceder a un préstamo o a un seguro tanto para sus vidas privadas, como para sus profesiones. Eso ante una situación de stres climático, hace una diferencia”- afirma
A su vez nos cuenta lo palpable en la realidad de todos los días, también los golpes del cambio climático y las labores que deben realizarse “recaen mayormente en las mujeres” y ejemplifica “si hubo inundación o sequía y los varones tienen que buscar trabajo en zonas alejadas, son las mujeres las que se quedan en los hogares solas haciéndose cargo de todas las tareas de cuidado de la casa, hijxs y adultos mayores”
En la última fase de la afectación del cambio climático cuando se hace necesario abandonar el hogar y buscar otro destino también- nos explica Nasha- “las mujeres son mucho más propensas a situaciones de violencia de género. No tienen la contención de su idioma, de su gente, de sus recursos, no tiene pasaporte, llevan a sus hijos a cuesta, todo las pone en una situación de extrema vulnerabilidad”
Así como la tormenta se cierne más fuertemente sobre nosotras, somos también el sol que sale y recompone los barrios, las sociedades, la familia, el tejido social cuando hay que comenzar la reconstrucción.
“Cuando uno necesita una respuesta rápida, en una inundación o en algún hecho climático, lo primero que surge es llamar a la mujer que trabaja en el comedor, que se conoce a todos y que sabe quién no salió de la casa, Ese tipo de conocimiento social, que se dio por el propio rol que le fue asignado a la mujer, es clave en momentos como esos. En el mundo de la sustentabilidadd, generalmente, la mayoría son mujeres”-subraya Cuvelier.
Cuando los cuidados lo son todo, ese saber ancestral se vuelve urgente: “Las mujeres son las víctimas, pero también son las que están en primera línea, son las que están abrazando los árboles para que no pase la topadora, son las que van a los eventos internacionales y levantan la voz, son las abogadas que escriben litigios climáticos”- enfatiza.
Relatos para convertirnos en agentes de cambio desde la inspiración de lideresas
La COP30 se llevará a cabo en Belem Do Pará, Brasil entre el 10y el 21 de noviembre.
Entre las acciones ejecutadas por SSF camino al evento presentaron el proyecto “Un Buen Dia”, 30 microficciones escritas por lideresas de América Latina y el Caribe, que imaginan cómo sería un día en un mundo donde se hayan superado las crisis socioambientales de este siglo.

“Nos parecía que no podíamos hacer un mundo mejor, si no nos podíamos imaginarlo y pasa que cuando hablamos de cambio climático terminamos hablando de las inundaciones, de los incendios, de situaciones que generan mucha ansiedad, y ese sentimiento nos achica y también nos esconde, empujándonos a no hablar del tema porque es doloroso. En realidad, nosotrxs necesitamos lo contrario, gente comprometida, entusiasmada, conectada y por eso decidimos hacer este ejercicio de buscar mundos mejores a través de distintas narrativas”
Entre las mujeres invitadas a participar hay una nadadora de aguas helada de Chile, una conductora de Telemundo, la política que pensó el Acuerdo de París, una cantante costarriquense, una diputada trans brasileña, experiencias variadas, diferentes pero que “tienen muchas cosas en común”-asegura Nasha y nos cuenta “nos encontramos con que esos relatos distintos nos mostraban que no se necesitaba ninguna herramienta milagrosa para transformar el planeta, sino voluntad de cambio y que la mayoría de las mujeres tenían un motor muy importante que era pensar ese mundo, no sólo con ríos cristalinos y aire limpio, sino como un espacio en dónde querían que fuera habitado por su gente amada”
“Cuando uno necesita una respuesta rápida, en una inundación o en algún hecho climático, lo primero que surge es llamar a la mujer que trabaja en el comedor, que se conoce a todos y que sabe quién no salió de la casa, Ese tipo de conocimiento social, que se dio por el propio rol que le fue asignado a la mujer, es clave en momentos como esos. En el mundo de la sustentabilidadd, generalmente, la mayoría son mujeres”
Cada semana se publica online una de estas 30 microficciones que invitan a reflexionar y a debatir sobre el futuro y la idea luego, nos cuenta Nasha, es editarlas en un libro físico y otro digital y traducirlo a varios idiomas.
Escuchá la entrevista completa en Radio Trinchera







