Una nueva marcha del colectivo Ni una menos, a 10 años de esa primera del 3 de junio del 2015 nos hermanó nuevamente en las calles.
Los contextos, con el correr de los años, fueron cambiando, pero en esta última década el avance de los reclamos feministas fueron convertidos en leyes, programas y planes de gobierno.
Este año, con un gobierno de derecha absolutamente consolidado en los organismos estatales -a los que viene desmantelando- se presenta como el más desolador en cuanto a los retrocesos y ataques.

Invitada a Las Brujas que Salem, la militante feminista, política y social Maia Luna, de Libres del Sur, analizó pasado, presente y esbozó cuál debería ser el rol de los partidos y las organizaciones en el futuro.
Este año el 3 de junio, fue pasado por unanimidad al día 4, para que la lucha feminista abrace otras luchas, como la de lxs jubiladoxs, trabajadores del Hospital Garraha y familias de personas con discapacidad. El resultado fue una plaza repleta y una policía que respetó la movilización, al contrario de las salvajes represiones de cada miércoles a nuestros jubilados o a concentraciones de reclamos menores.
Sin embargo, el número de mujeres, abundante, transversal y siempre presente con sus consignas cada vez más ampliadas, viene mermando año a año.
Maia Luna cree que estos hechos deben leerse “en un contexto general” y asegura: “Este gobierno está, desde el minuto uno, intentando desarmar las organizaciones de todo tipo: políticas, sindicales, feministas y territoriales”

Militante de una organización que es fundamentalmente territorial y por supuesto política como Libres del Sur, Maia nos subraya “Nosotras hablamos del feminismo en los barrios, porque entendemos que hay un montón de feminismos. pero que. lo que pasa en los sectores populares, en esas mujeres más humildes y vulneradas, es un parámetro bastante real de cómo se ve a nivel general”
Al repasar estos últimos 10 años Maia asegura que si bien en la historia general pueden no ser nada, “Para nosotras, las feministas significaron un montón de conquistas y logros- que por supuesto tienen atrás muchos años de historias de lucha- pero que marcan un momento importante a lo largo de la historia. Esto habla de lo que hicimos y lo que pudimos hacer, en este contexto mundial”–
Valoró, especialmente las leyes logradas que son de referencia en otros países donde, no sólo las tomaron de ejemplo, sino que copiaron la letra y que, en Argentina, incluso se fueron mejorando con los años y aclaró: “Por supuesto que siempre está la diferencia de la teoría y la a la práctica. Sin ir más lejos la ESI (Educación Sexual Integral) la tenemos hace muchos años, pero se tardaron por lo menos 15 en hacer una bajada institucional para que en la escuela se entendiera cómo llevarla a la práctica”
La dirigente de Libres del Sur aclaró que las leyes son procesos y que pueden haber textos espectaculares pero lo que importa es que la sociedad se apropie de esos derechos para que no queden como letra muerta y aseguró: “Nosotras hemos sabido ir tomando esas leyes y aprovecharlas, porque las construimos y ver hoy, como en medio de un soplo, una persona desquisiada las ataca, es doloroso”- y completó- “lo más grave no es la persona desquisiada sino la gran cantidad de personas en nuestra sociedad que avalan por un motivo u otro que la alternativa era esa”
En referencia a la decisión de la población en las urnas consideró que no hay que culpar a “quienes lo votaron” sino “hacerse cargo de que si eso sucedió es porque hay gente que no tenía mucho para perder y por castigo, por enojo, desilusión, un montón de ejes que se cruzan- lo eligieron”
A su vez consideró que esos motivos hay que estudiarlos para luego comenzar a construir y pensar una nueva política.
Respecto de si los partidos políticos opositores hicieron un replanteo o un mea culpa de los errores Maia consideró que los hechos hablan por si solos: “Han habido varias elecciones y los resultados no parecen mostrar que todos se dieron cuenta del monstruo que nos gobierna…”
Necesidad de replanteos
Maia Luna milita desde años en la ciudad de La Plata y consideró que el “desprestigio de la herramienta política no es culpa de la sociedad ni de la gente que votó a Milei” sino precisamente de cómo ha sido usada la herramienta política en los últimos tiempos
Convencida igualmente de que la transformación debe ser desde la política, considera que hay que transformarla con mayor participación popular y con una dirigencia que discuta con las bases.

Con respecto a la poca independencia de poderes y una democracia frágil, hecho denunciado incluso por distintos Organismos de Derechos Humanos Maia reflexionó: “Todo está tan negociado entre los sectores de poder, incluyendo los sectores políticos que la realidad es que una siente una gran complicidad”
Con respecto a la realidad en los barrios Maia observa que el núcleo de población que estaba en la pobreza la sigue pasando muy mal- porque ya estaba mal- pero asegura que ahora la gente de clase media está sacando sus ahorros para pagar el gas. El nivel de endeudamiento en los barrios ya no alcanza a las clases más empobrecidas, sino que se esparce fuertemente en otros niveles de la sociedad.
La fuerza de las organizaciones y la comunidad organizada
“Nuestro pueblo siempre ha reaccionado, en algún punto, a veces ha tardado más, a veces menos. No es la misma Argentina del 2001, las organizaciones sociales no son las mismas, los movimientos piqueteros tampoco. Ha habido una transformación, un crecimiento, incluso del saltar del piquete y el reclamo a la construcción de políticas públicas”- comentó la militante.
Así enumeró dos leyes trascendentes que llegaron al Congreso y se votaron pero que nacieron de las entrañas de las organizaciones sociales, como son la Ley de Emergencia Alimentaria y la Asignación Universal por Hijo
“Tenemos una experiencia acumulada que no puede ser en vano y eso nos da esperanza” pero insistió “si la dirigencia política no empieza a discutir con las bases ahí tenemos un problema serio”

Maia Luna recordó hechos cercanos como amparos judiciales que frenaron los decretos de Milei prohibiendo derechos constitucionales: “En todos los casos esos amparos provienen de organizaciones sociales que tiran redes y pequeños salvatajes para frenar el avance de la derecha”
Convencida de que la palabra de esta época es “la resistencia” aseguró que hay que dejar de criticar y construir algo diferente.
Para finalizar recordó algunos graves números recolectados por el Observatorio de Género Mumalá respecto de los últimos 10 años desde el primer Ni una Menos que contabilizan 2590 femicidios (incluidos lesbicidios y travesticidios) con un ranking a nivel provincia encabezado por la provincia de Buenos Aires.

De las mujeres asesinadas, el 17% había denunciado y 1 de cada 10 tenían el botón antipánico. Además 54 % de ellas tenían alguna orden de restricción que-evidentemente- falló.
En cuanto a los femicidas Mumalá calculó un promedio de 38 años, en tanto un 62 % eran pareja o ex pareja de la víctima. La mayoría de ellos convivía con la mujer que encontró la muerte en su propio hogar.
Un dato importantísimo en el relevamiento de Mumalá habla de 2637 intentos de femicidio en estos últimos 10 años, lo que nos habla de que podrían ser el doble, la cantidad de mujeres muertas.

Maia alertó que en la situación actual con políticas de prevención y de ayuda totalmente desfinanciadas las mujeres se encuentran en un momento de vulnerabilidad extrema.
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