En los barrios populares la muerte a sus poblaciones les llega once años antes que en la media nacional. Este dato que hiela la sangre está directamente relacionado con las condiciones de vida precarias y la falta de servicios que afectan a millones de argentinos y argentinas.
Para conocer más sobre este informe que muestra una realidad que estremece Las Brujas que Salem hablamos con Luis Pato Porzio, Director de Desarrollo e Integración Productiva del Centro para la Integración Socio Urbana además de trabajador de la Economía popular y referente territorial de Mar del Plata
“El Centro para la Integración Socio-Urbana, llevó adelante un informe sobre mortalidad en los barrios populares, entendiendo por “populares” aquellos que son villas, asentamientos, barrios a los que no llegan servicios básicos como el agua, la cloaca, el gas o la electricidad”- comenzó a explicarnos
El trabajo se basó en datos oficiales del Censo Nacional 2022, en registros de defunciones del Ministerio de Salud y en los relevamientos realizados por el Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBap).
“Lamentablemente los datos que pudimos encontrar allí son crudos y muestran lo que nos toca hoy abordar y vivir en los barrios populares, que es, que en ellos la gente vive 11 años menos que en la media nacional. Esta desigualdad existente nos lleva no sólo a vivir en condiciones bastante indignas, sino además, a vivir menos años de vida”- relató
Cuando se habla de desigualdad “Pato” Porzio nos explica que se mide no sólo en la situación habitacional, sino en lo laboral, en los trabajos informales y las consecuencias de esas situaciones en el día a día Pero asegura que también quisieron mostrar en el informe el inmenso trabajo que realizan “los movimientos sociales, las organizaciones, las cooperativas de trabajo, ONG, las Iglesias y los vecinos”
Teniendo en cuenta que los datos relevados son del año 2022 y la situación general, pero en particular para estos barrios, se vio especialmente afectada por las “políticas y no políticas” de Milei Porzio asegura que estos “números se ampliaron y las diferencias se profundizaron fuertemente en los últimos tiempos”- y aclara: “En el 2022 todavía se estaban llevando adelante distintas obras de integración socio-urbana en los barrios populares, en donde se lograba que una familia pueda tener una canilla ,agua potable, o una conexión eléctrica digna para que no se le prenda fuego al rancho, con este gobierno todas estas obras han quedado paralizadas por falta de presupuesto”
“Lamentablemente los datos que pudimos encontrar allí son crudos y muestran lo que nos toca hoy abordar y vivir en los barrios populares, que es, que en ellos la gente vive 11 años menos que en la media nacional. Esta desigualdad existente nos lleva no sólo a vivir en condiciones bastante indignas, sino además, a vivir menos años de vida”
De ese año 2022 recuerda Porzio que se llevaron 1300 obras a lo largo y a lo ancho del país de esos servicios básicos que hace que la gente pueda vivir un poco mejor.
Y el relato de la vida en los barrios se extiende en una descripción de gente que vive comiendo las veces que puede, nunca 4 veces y de ir a llenar el tupper al comedor, viejos que tienen que elegir entre comer o comprar los remedios, niñeces que se alimentan más en base a hidratos, que de frutas y verduras y una salud, en general con poco tratamiento, incluso para las personas con discapacidad que viven en estos lugares.
El estudio muestra una realidad que es aterradora, la pirámide poblacional es similar a la de 1914: la gente mayor es muy poca y está en condiciones complicas y él lo explica “la mayoría no llegó a jubilarse porque no tenían un empleo formal y ahora para subsistir siguen haciendo changas y ventas para poder comer” – y subraya “cuando se estaba discutiendo el aumento de las jubilaciones, el presidente decía que no existían los jubilados pobres, y la verdad es que tiene razón, ya no son pobres, son indigentes”
Una población que está conformada y tiene los niveles de mortalidad de hace 100 años atrás habla de muchos gobiernos que no hicieron o no quisieron hacer nada para que esto cambie y “Pato” sentencia “Nosotros entendemos que la integración socio-urbana de los barrios es una deuda de la política argentina históricamente, y este informe lo deja bastante en claro. Los vecinos de nuestros barrios sufren la misma problemática que sufría mi abuelo, mi abuela”
Esta deuda tuvo un momento en el que el Estado apareció y se creó la Secretaría de Integración Socio Urbana que posibilitó obras que, incluso eran llevadas adelante por los mismos vecinos y vecinas, que ponían la mano de obra y con ese dinero se iba reactivando la misma economía del barrio en un círculo virtuoso. “Eso hoy no existe”– señala el funcionario.
“cuando se estaba discutiendo el aumento de las jubilaciones, el presidente decía que no existían los jubilados pobres, y la verdad es que tiene razón, ya no son pobres, son indigentes”
Las mujeres que marcan el camino
El informe habla del rol y de la situación de las mujeres en los barrios populares y Porzio asegura “En nuestras barriadas las compañeras son siempre las que están al frente de la trinchera, de la familia, haciéndose cargo de todo. A veces porque están solas y muchas veces quedan a cargo cuando el varón fallece o se va. Ellas nos marcan el camino, nos muestran que hay que poner el pecho. Pero más allá de su esfuerzo y su trabajo la política pública tiene que existir. Se tiene que volver a financiar el Fondo de Integración Socio Urbana, por otro lado el recorte de la Política Pública también fue un golpe y la falta del ingreso de los Impuestos a las Grandes Fortunas”- y resume “se metieron con lo más débil de los débiles”
“En nuestras barriadas las compañeras son siempre las que están al frente de la trinchera, de la familia, haciéndose cargo de todo. A veces porque están solas y muchas veces quedan a cargo cuando el varón fallece o se va. Ellas nos marcan el camino, nos muestran que hay que poner el pecho»
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