Llegó a las librerías la primera novela –publicada- de Anabel Ares y es una oportunidad para zambullirse en una historia, contada en forma muy original a través de un protagonista, Federico- de profesión fumigador, – que, por su trabajo nos va a sumergir en múltiples experiencias de vida distintas entre sí… o no tanto, esto lo decidirá el lector.
“Mi experiencia con la escritura empezó por el lado de la dramaturgia en la escritura de obras de teatro”– nos cuenta Anabel, que, desde muy chica vivió y actuó en ese “mundo muy conocido para mi”
De hecho, asegura que, fue muy consumidora de leer obras de teatro, no solo verlas, lo cual la llevó a escribir dramaturgia como algo usual.
“Algo de la escritura tiene que ver con sentirse habilitada para poder contar algo, sobre todo para las mujeres- que es un gran tema para nosotras- y cuando estaba establecida, luego de estrenar obras y publicar obras, sentí que necesitaba otras formas de contar y habilitarme ese espacio”
Una charla con un amigo, que trabajaba de fumigador fue el disparador para escribir esta novela, en la que incluyó algunos relatos ficcionados que él le había contado e imaginó otros que tenían que ver con sus propios intereses para contar y que fueron constituyendo el libro.
Mucho de su origen en el conurbano bonaerense- es oriunda de Lomas de Zamora- y de su trabajo de dramaturga está presente en el libro. Cada departamento, cada espacio en el que entra Federico por escasos minutos a lo largo de 12 meses nos da muchísimos datos de cómo vive quien vive en cada hogar. Historias de parejas, mujeres solas, más adultas, más jóvenes, varones solos, profesionales, niñeces, mascotas, todo va desfilando en pequeñas cuotas delante de nuestros ojos y mes a mes vamos descubriendo más de esos habitantes y del protagonista, que cuenta la historia en primera persona.
El título, que fue elegido cuando ya estaba parte del libro escrito, es muy representativo de lo que nos queda dando vuelta en la cabeza cuando terminamos de leerlo. ¿Quiénes son las plagas? ¿Hay que domesticarlas? ¿Hay que domesticar a las plagas o a las personas que conviven con ellas? ¿Es bueno estar domesticado/a? ¿Qué pasa si nos revelamos a esa domesticación? ¿Somos más felices? Estas y muchas más preguntas van surgiendo a lo largo de este libro de Anabel Ares.

“El título lo pensé reflexionando sobre la plaga doméstica, del hogar, lo doméstico como el ámbito más intimo. Uno no le abre la casa a cualquier persona pero hay cosas que uno no le abre la puerta, pero entran igual. Luego te empezás a habituar a que estén, cosas metafóricas, simbólicas, personas…
Hay algo de inmiscuirse de las plagas, de esto que no piden permiso. Llega un momento donde uno se adormece, tiene una incomodidad y en vez de atacar, integras eso que no querés. Se dan como pasos progesivos de domesticación, y uno a veces lo hace inconscientemente como para poder vivir en el mundo actual. Uno transa con cosas incómodas, termina conviviendo con ellas”- reflexiona Anabel
En todas las sucursales de las Librerías Cúspide se puede comprar “La domesticación de las plagas”, un libro para regalar o autoregalarse, para leer con otres y comentar todo lo que nos mueve. Varias historias en una, como un pequeño muestrario. de este universo- que a veces nos gusta, y otras veces no- en el que estamos inmersos.
Escuchá la entrevista completa con Anabel Ares en LAS BRUJAS QUE SALEM por Radio Trinchera.








