Se nos fue, pero no. Nunca mueren las mujeres como ella.
Nora Cortiñas, Norita, pasó a otro plano hace apenas unos minutos. El tiempo se detuvo. El mundo y el país, se hizo un lugar menos bueno, si es que en este momento de nuestro país hay margen para eso.
Hasta los últimos días estuvo defendiendo todo lo injusto que se le cruzaba por el camino, como si luchar contra las injusticias de su propia vida que le arrebató a su hijo fuera poca cosa.

Aún así nos seguía dando lecciones todos los días, nos seguía diciendo que había que salir, que había que tomar las calles, que había que reclamar, que no había que quedarse quietos.
Las mujeres argentinas la tenemos en el podio. En el podio de la decencia, de la dignidad, de la coherencia, de la generosidad sin límites. En nuestra historia es una heroína con todas las letras, es «la madre de todas las batallas» y es la sonrisa que le cubría toda la cara, la enseñanza de que aún en los peores momentos siempre había algo por lo que luchar y una esperanza a la que aferrarse

Las redes se inundaron de mensajes, de recuerdos con ella como el de Ofelia Fernández


Norita no dejó de buscar ni un sólo día de su vida a su hijo mayor, Gustavo, desaparecido por el terrorismo de Estado el 15 de abril de 1977.
Quique Pesoa también publicó una foto con ella en su despedida


Los medios recibieron el Comunicado de la familia ante la vigilia por su estado de salud, ya que hacía unos días que estaba internada.

Nacho Levy se despidió de ella con sentidas palabras


Seguramente seguirán por días y días las palabras de despedida. Palabras que nunca van a alcanzar a describir la inmensidad de persona que tuvimos el privilegio de tener en nuestro país
En tiempos en donde el negacionismo y la crueldad están a la orden del día volveremos a sus reflexiones, a sus ejemplos a su firmeza y a su compromiso.


Su legado es infinito, lo que nos deja por recorrer se torna más difícil sabiendo que no la vamos a ver en cada trinchera de cada rincón del país, defendiendo a grupos, a personas con sus historias únicas, al país entero en la lucha por la soberanía.

Norita levantó todos los pañuelos y todas las banderas , luchó por ella, por todas, todos y todes, dio vuelta la plaza más veces que ninguna y nos hizo brillar en el mundo como un ejemplo de compromiso por los derechos humanos. Norita ya hizo todo. Nos toca a nosotrxs seguir esta lucha hasta que todo sea como lo soñamos.










