A Netflix llegó la serie protagonizada por el gran Benedict Cumberbatch, creada por Abi Morgan y dirigida por otra mujer Lucy Forbes y el tiempo libre de los fines de semana largo que se vienen son una excelente justificación para verla.
¿Por qué? Por el guión, las actuaciones y la temática, o mejor aún, las temáticas ya que está llena de subtramas pero sobre todo porque en esencia, estas dos mujeres y la elección del talentosísimo Benedict Cumberbatch explora la importancia de la relación paterno filial. Un padre que quiere, pero no puede demostrar, que tiene detrás también una historia durísima con su padre y si bien sus intenciones son buenas, su propia rebeldía y deseos de torcer fuerzas poderosas lo hacen caer – por sus propias frustraciones- en todo tipo de adicciones y conductas insanas que, indefectiblemente dañan a quienes lo rodean.
A lo largo de seis episodios-que por su peso y complejidad no recomiendo maratonear- Benedict Cumberbatch (Sherlock, Doctor Strange, El código enigma, entre otros) se va a poner en la piel de Vincent, casado con Cassie (protagonizada por la genial Gaby Hoffmann y con un hijo de 9 años en común Edgar (Ivan Morris Howe)
¿Por qué entonces la serie se llama Eric?- se estarán preguntando. Porque Eric es una marioneta/monstruo que Edgar estaba creando en la soledad de su habitación, a donde se refugiaba para no escuchar las peleas de sus padres y de la cual le hablaba con mucha emoción a Vincent, quien no tenía tiempo de escucharlo porque siempre tenía algo más importante que hacer.
Cuando Edgard desaparece camino al colegio, su padre que precisamente es el creador y responsable de un programa de televisión con títeres y marionetas famoso de la televisión neoyorkina, va a querer crear ese Eric que su hijo diseñó para pedirle que vuelva a casa.
Lo cierto es que Eric no se va a terminar materializando en forma de peluche en el programa pero sí en la mente atormentada y plagada de adicciones del protagonista. Lo va a acompañar a buscar a su hijo pero en ese trayecto lo va a ayudar pero también “retar”, señalar sus culpas, remordimientos y le va a mostrar las decisiones que tomó y que lo llevaron al lugar en el que está.
Si bien la crítica señaló que tantos subtramas complejizan la serie me pareció valioso ponerlos en escena. Es importante aclarar que no va solo de una búsqueda desesperada de un niño, sino que también aparecen temas como: la corrupción en la Nueva York de los 80, el racismo, la gente en situación de calle, la violencia policíaca hacia esa gente, el racismo, la homofobia, el SIDA, las enfermedades mentales, los egos en las industrias de la televisión, las adicciones, abuso sexual infantil pero por sobre todo eso los vínculos padres/ hijos.
Si por un colador pasáramos todos esos temas el que no va a caer, el que va a quedar ahí arriba es el valor que tiene en la psiquis de un niño la imagen que su padre le devuelve. Lo importante que es para él (en este caso un niño, pero podría ser una niña también) el vínculo paterno, que ese varón le muestre aprobación, valoración, que sea un sostén amoroso, que no necesariamente sea perfecto pero que esté ahí para él.
Eric (Reino Unido/2024). Creadora: Abi Morgan. Guion: Abi Morgan. Dirección: Lucy Forbes. Elenco: Benedict Cumberbatch, Gaby Hoffmann, McKinley Belcher III, Mark Gillis, Dan Fogler, Ivan Morris Howe, Wade Allain-Marcus. Disponible en: Netflix







