Desde Plaza de Mayo hasta el Congreso una multitud de mujeres se movilizaron en un pedido de justicia por el crimen de Morena Verri, Brenda Loreley Del Castillo y Lara Morena Gutiérrez. «No hay víctimas buenas ni malas, hay femicidios», fue la consigna.

A las 16 horas dio inicio a la masiva movilización «por Lara, por Morena, por Brenda y por todas las que nos faltan», expresó uno de los flyers que encabezaba la marcha.
La convocatoria busca «organizar la bronca en la calle» y se enmarcó en el Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro que es mañana 28 de septiembre
También se realizaron otras movilizaciones en distintos puntos del país como Bariloche, Córdoba, Rosario, San Juan y Tucumán.
El terrible crimen volvió a poner en foco cómo las violencias atraviesan los cuerpos de las mujeres y más aún, en los sectores más vulnerables.
La convocatoria, realizada por el Colectivo Ni una menos, sumó a otras organizaciones y personas que espontáneamente se sumaron a la marcha.

Otra de las consignas de esta marcha fue: “ninguna víctima es descartable” y además de las familias de las mujeres asesinadas se sumaron otros familiares de víctimas de femicidio y varios dirigentes políticos
Un importante despliegue policial fue dispuesto por la ciudad y por Patricia Bullrich que incluso terminó con varios hechos violentos que afectaron a la madre y al hijo de Brenda, una de las víctimas del triple femicidio.
Milagros, prima de Morena, presente en la movilización, apuntó contra la policía por la tardanza en tomarle a las madres la denuncia por la desaparición de las víctimas, por la lentitud en la investigación, y porque “el celular de Pampita apareció en tres horas” mientras que los cuerpos de las jóvenes fueron encontrados varios días después a pesar de que sus teléfonos móviles se habían apagado en el mismo lugar donde fueron asesinadas.
“Vení, vamos a pasarnos tres pueblos porque quedarnos quietas nunca fue una opción”, se leía en un cartel.
El hallazgo de los cuerpos de Brenda Del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez en una vivienda de Florencio Varela puso en primer plano la crueldad de un femicidio que excede el esquema “íntimo” –la pareja o expareja como agresor– para insertarse en otro circuito, más complejo y menos explorado: el de la criminalidad organizada. Y eso fue lo que este sábado se reclamó en el Congreso.
Antonio, abuelo de Brenda y Morena, estuvo en la marcha junto con Federico, otro de sus nietos y primo de las jóvenes: “A mi la fuerza me la da todo el país. Yo hablo con las nenas, les pido que me den fuerzas a mi para que puedan descansar a paz, les pido a las organizaciones sociales, a los vecinos que no nos dejen solos”, dijo, y contó que Brenda siempre le decía que ella iba a llevar la manija de adelante de su cajón y ayer pasó al contrario que él tuvo que llevar la manija de los cajones de dos de sus nietas.
“Hoy me tocó a mí tener dos criaturas asesinadas. Esta vez se llevaron tres vidas, mañana se van a llevar cuatro y se van a llevar cinco. Esto no puede seguir así”, expresó Antonio.
Aunque todavía en etapa de investigación, el caso de Florencio Varela se inscribe en una problemática que ya cuenta con estadísticas en el país. Entre 2020 y 2025, se registraron 196 femicidios vinculados al narcotráfico, 128 de ellos en Rosario, según el observatorio Mumalá. En Santa Fe, el 65% de los femicidios ocurridos en los últimos años se dieron en contextos de criminalidad organizada.
Las cifras generales también son alarmantes: en Argentina, cada 35 horas una mujer es víctima de femicidio. En 2024 hubo 247 asesinatos de mujeres, que dejaron a más de 200 niños sin madre. Hasta agosto de 2025, la Casa del Encuentro registró 164 víctimas y 143 hijos e hijas huérfanos.
La ministra de Género de la provincia de Buenos Aires, Estela Díaz, se refirió esta mañana al triple crimen. La funcionaria subrayó la importancia de abordar el asesinato con perspectiva de género y criticó duramente los “comentarios estigmatizantes” dirigidos a las jóvenes víctimas y sus madres, al tiempo que advirtió que la narcocriminalidad se combate con más “presencia estatal y control, no con desregulación”.
La Ministra reconoció que las jóvenes pertenecían a un sector de “mucha vulnerabilidad”, donde se mezclan “situaciones de pobreza, situaciones de consumo” y narcomenudeo. En este marco, Díaz fue enfática en su crítica a las políticas de desregulación: “Cuando se desregula es con más Estado, no es con menos Estado con que se atacan las mafias, porque las mafias matan y así lo vemos cómo las mafias matan”.
Díaz advirtió que las mafias se favorecen con la falta de control y el blanqueo de dinero. “Necesitamos todos los recursos del Estado para el control, la persecución del delito, el seguimiento de las redes, pero también del dinero”, sostuvo, y criticó la “ampliación de decisiones desde el gobierno nacional” que favorecen “la circulación de los circuitos ilegales” mediante la desregulación y la falta de controles.
La causa tiene hasta el momento 12 detenidos y la hipótesis principal de la justicia es que se trato de un crimen vinculado al narcotráfico. Como autor intelectual, la polícía busca a Tony Janzen Valverde Victoriano, de 20 años, conocido como Pequeño J y de nacionalidad peruana.

Este sábado, se realizaron allanamientos en las localidades bonaerenses de Isidro Casanova y Florencio Varela, y pese a que no hubo detenidos vinculados al caso, sí se logró obtener “datos valiosos y nuevos informantes”, según los investigadores..
El primer operativo se llevo a cabo en Florencio Varela donde la policía buscaba a la persona que la organización narco contrató para hacer el pozo donde se encontraron los tres cuerpos. Fuentes de la causa, señalaron que fue un chofer de una aplicación de viajes quien aportó el dato a la policía ya que ese viernes por la noche llevó a una persona desde la casa donde asesinaron a las jóvenes hasta su domicilio y que estaba “embarrada y transportaba una pala y un parlante”.
El allanamiento en Isidro Casanova fue en un complejo de departamentos donde en alguna ocasión vivió “Pequeño J”. “Sabemos que salta de departamento en departamento y que cambia de ubicación todo el tiempo. No pagó nunca con billeteras virtuales para que no lo identifiquen, ni se sepan sus movimientos”, detallaron los investigadores. Aunque tampoco hubo detenidos en este operativo, sí secuestraron un arma cargada con trece balas y hallaron cajas con 50 municiones.

Se sumaron a la lista de la secuestrado cuadernos con anotaciones; cartas; el DNI de un hermano, primos y tíos; también trasferencias en dólares a Perú a un hombre mayor con su mismo apellido y hasta un DNI cortado que sería utilizado para trucar su identidad.

A su vez, se sumó un nuevo detenido en Bolivia durante la noche del viernes. Se trató de Lázaro Víctor Sotacuro, ciudadano boliviano con DNI argentino para extranjeros, acusado de ser uno de los conductores que brindaron apoyo a la camioneta utilizada para trasladar a las chicas desde La Matanza hasta Florencio Varela. Sotacuro había cruzado desde la ciudad jujeña de La Quiaca hacia la vecina Villazón, en el sur boliviano, donde fue localizado y arrestado en un hospedaje.











