Todos los jueves de julio, en el Teatro Beckett de CABA se presenta la obra “El hambre”.
Las Brujas que Salem charlamos con Camo Sibolich, su directora y Brian Nazer, a cargo de la asistencia de dirección y nos metimos en una realización que te invita a vivir, en una hora y cuarto varias emociones -que son más que urgentes- despertar.
“Tres criaturas viven por debajo de las calles de Buenos Aires, muy cerca de los túneles del subte y una de ellas intenta morir, desaparecer de este plano. Sus dos compañeras la ayudan, pero van fracasando en el intento y disparan situaciones muy divertidas”– nos adelanta Camo acerca del guión de la obra, pero advierte “Es una obra que refleja los márgenes, la perisferia, habla muchísimo de la amistad, una obra muy reflexiva, muy filosófica”

“El Hambre” se escribió hace dos años y tuvo una primera temporada de estreno el año pasado, durante tres meses. Ahora en este reestreno, los temas que abarca están muy en sincronía con el presente y ante la coincidencia Camo ríe divertida: “Argentina es un loop constante, van resonando los temas”
En escena se encuentran tres mujeres actrices: Isabella Rossi, Chiara Mosca – también responsable del guión y Guadalupe Ferraro. La directora nos cuenta que este año, para el reestreno incorporó un cuarto personaje Lucio Spinelli que está a cargo de toda una capa sonora que se suma al espectáculo.
Las tres protagonistas en escenas, estas “criaturas”, estos “monstruitos” generan reacciones encontradas en el público y Camo intenta explicarnos: “Por momento dan ganas de matarlas, porque son como muy tontas, pero a la vez las querés abrazar por su nivel de ternura entre ellas y lo que producen en el público, lo que cuentan, cómo hablan, todo es muy tierno” y por su parte Brian explica: ·”Esa ternura de los personajes también fue lo que le dio forma.Todos los que la creamos somos amigos,tenemos onda y pudimos hacerla desde ese lugar”
La situación actual del país y de los actores en particular no queda afuera de la charla. Hace apenas unos días, en todo el país, cientos de artistas y profesionales del teatro realizaron una acción colectiva a la gorra mostrando sus obras en distintos rincones en el Festival Entrá. La razón- más que evidente- fue una respueta en defensa del Instituto Nacional del Teatro, las libertades democráticas y en contra de las políticas del gobierno de Javier Milei que ataca, desfinancia y desmantela la cultura.
En este contexto, sobre todo en el teatro independiente aparecen obras como éstas que interpelan e invitan a la reflexión: “A cada une, en lo personal, en algún lugar lo va a tocar y le va a invitar a hacerse preguntas y creo que en este momento es importante que nos estemos haciendo preguntas”– nos dice Camo.

“Lo autogestivo tiene de divertido que uno se las rebusca y el empuje y el deseo están a flor de piel– nos agrega Brian- hicimos rifas, fiestas, nos ayudaron esposos, amigos, familiares, todos empujaron, bancaron y también Proteatro que nos apoya siempre. Ciertamente se presentan grandes obstáculos, pero siempre es mayor el empuje y el deseo de querer mostrarlo, que la gente venga y tenga sus experiencias con lo que ve”.
“El hambre” está en escena todos los jueves de julio a las 20:30 hs en el Teatro Beckett (Guardia Vieja 3556, CABA)
Además de las actrices en escenas y la música tiene un soporte profesional detrás que incluye el vestuario de Deseo Zapatos (La Porkería Mala y Malicia Mirai); la escenografía de Agustina; Chambón y Gabriel Carbone; el diseño gráfico de Perro Cochino Ediciones (Salo Goth) y el maquillaje de Carma Cannizzaro.
Camo Sibolich nos cuenta con satisfacción: “Me pasa en los ensayos, pero sobre todo en la función, que se me abre una sensación de mucho orgullo” y se detiene en detalles y funciones amorosas de cada una, uno y une que conforman “El Hambre”.
Y a la hora de hablar sobre el rol del teatro y del arte en los pueblos el pensamiento de la directora es claro: “Consideramos quienes integramos “El hambre”, que hacer teatro es una decisión política. No miramos desde otro lado.”- y nos cuenta que, en cada función, desde el escenario se sienten en un rol de protesta y buscan la forma de contar y de pelear. Y Brian resume: “Deseamos que vengan, puede gustarte o no la obra, pero para este contexto aberrante que vivimos también es una propuesta de descanso. Por una hora y cuarto estoy pensando en otra cosa y no en lo que está pasando afuera”
Una invitación sin duda, a disfrutar, reír, hacerse preguntas, dudar, coincidir, disentir, escapar, relajar, y también a- desde el lugar de espectador- tomar una decisión sobre qué tipo de artistas y obras querés consumir. Desde nuestro mundo de hechizos sin duda una obra super recomendada para ver este 2025.
Reviví la entrevista en Radio Trinchera








