El adiós a Francisco, el adiós al Papa que buscó construir un “iglesia de los pobres, para los pobres”

A los 88 años y tras 12 de papado murió en Roma el Papa Francisco.

Fue el primero en muchas cosas: en llamarse Francisco, en que un jesuita llegara al lugar de mayor poder de la iglesia católica y, sobre todo el primer Papa de un país latinoamericano.

Una de sus primeras frases fue “Recen por mi”, sabía que su labor iba a ser ardua sobre todo en una Iglesia con resabios de conservadurismo con los que él no comulgaba.

Siempre se manifestó en favor de los pobres y vulnerables, contra el cambio climático y las guerras.

También impulsó cambios dentro de la Iglesia que la hiciera más transparente en el nivel financiero, que evitara el abuso de menores y el menosprecio de las mujeres que trabajan allí

Fue elegido el 13 de marzo de 2013, a los 76 años, y dejó el cargo de  arzobispo de Buenos Aires y cardenal Jorge Mario Bergoglio para mudarse a Roma. Optó por llevar el nombre de Francisco, en memoria de Francisco de Asís, un santo muy respetado por haber dedicado su vida a los pobres y al ambiente.

Fue considerado por muchos como “el papa comunista”, incluso no olvidemos los agravios del propio presidente Javier Milei a su persona, quien en su campaña electoral lo calificó como “Nefasto y representante del maligno en la Tierra” por más que luego pidiera perdón y ahora haya decretado 7 días de duelo con una corrección política que seguramente fue alentada por algún asesor.

Fue considerado por muchos como “el papa comunista”, incluso no olvidemos los agravios del propio presidente Javier Milei a su persona, quien en su campaña electoral lo calificó como “Nefasto y representante del maligno en la Tierra” por más que luego pidiera perdón y ahora haya decretado 7 días de duelo con una corrección política que seguramente fue alentada por algún asesor.

«Mi gente es pobre y yo soy uno de ellos», dijo más de una vez según los datos biográficos difundidos por el Vaticano. Así explicaba también por qué decidió irse a vivir, siendo Papa, a un simple y pequeño departamento en Casa Santa Marta, dentro del Vaticano, donde vivió todos estos años, dejando el lujoso palacio y departamento papal donde habían vivido los otros pontífices.

El papado de Francisco

En sus doce años de pontificado escribió entre otros documentos, cuatro encíclicas (“Lumen Fidei” en 2013, “Laudato si” en 2015, “Fratelli tutti” en 2020 y “Dilexit nos” en octubre de 2024). “Laudato si, sobre el cuidado de la casa común” en particular fue la primera encíclica en la que Francisco invitó a todos a una “conversión ecológica”, destacando que el cuidado del ambiente está ligado a la justicia hacia los pobres y a la solución de los problemas de una economía “que persigue sólo las ganancias”. Otra encíclica que se destacó fue “Fratelli tutti” (Todos hermanos) que el Papa publicó en plena pandemia de covid para ayudar a todos a salir de esa crisis. “Nadie se salva solo”, dijo varias veces entonces, para estimular la solidaridad. “Fratelli tutti” hace referencia a una famosa frase de San Francisco de Asis, que subraya la importancia de “reconocer, apreciar y amar” a todas las personas, “independientemente del lugar donde hayan nacido o donde vivan”, subrayó la encíclica.

Francisco escribió también siete exhortaciones apostólicas (entre ellas una dedicada al Amazonas y otra a la crisis climática), 39 constituciones apostólicas (algunas de las cuales cambiaron las reglas vigentes en el Vaticano, como por ejemplo el Código del Derecho Canónico y el rol de la curia romana hacia la Iglesia en el mundo). En los 24 mensajes “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo) de Pascua y de Navidad, hizo cada vez un balance socio- político de la situación mundial. Los últimos, en la pasada Pascua y Navidad, los dedicó sobre todo a las guerras en el mundo, pidiendo la paz para todas ellas.

Los pobres, inmigrantes, el cambio climático y las guerras estuvieron siempre muy presentes en sus mensajes. Pero también importantes reformas hechas en la Santa Sede, tanto a nivel económico para mejorar la transparencia financiera, como otras referidas a cambios en la justicia vaticana, entre otras cosas para facilitar los procesos y condenas de miembros de la Iglesia acusados de abusos sexuales, y otras medidas que favorecieron el acceso de las mujeres a sectores de la Santa Sede.

Hasta 2024 más de 1.165 mujeres trabajaban en el Vaticano, muchas más que antes que Bergoglio fuera elegido Papa en 2013. El hubiera querido que las mujeres también ocuparan otros roles en la Iglesia, pero el sínodo de obispos del 2024 no aprobó las medidas que lo hubieran permitido, demostrando que no todos los miembros de la Iglesia están de acuerdo con Francisco, especialmente los que defienden una Iglesia que fue siempre reino masculino y donde las monjas cumplían un rol secundario o terciario.

Casi cuatro meses después de haber sido elegido Papa en marzo de 2013, Francisco decidió hacer su primer viaje como Pontífice a un lugar insólito: la isla de Lampedusa, donde llegaban miles de migrantes de África y Asia en esos años, porque es la zona europea más cercana a las costas africanas. En el Mediterráneo, cerca de esa isla, ya habían muerto entonces más de 300 migrantes y el Papa quiso rendirles su homenaje tirando coronas de flores al mar Mediterráneo, casi transformado, como él dijo varias veces, en un cementerio.

Hasta 2024 más de 1.165 mujeres trabajaban en el Vaticano, muchas más que antes que Bergoglio fuera elegido Papa en 2013. El hubiera querido que las mujeres también ocuparan otros roles en la Iglesia, pero el sínodo de obispos del 2024 no aprobó las medidas que lo hubieran permitido, demostrando que no todos los miembros de la Iglesia están de acuerdo con Francisco, especialmente los que defienden una Iglesia que fue siempre reino masculino y donde las monjas cumplían un rol secundario o terciario.

En estos doce años de pontificado Francisco hizo 28 viajes en Italia y 48 viajes al exterior que incluyeron, entre otros países, Mongolia, Portugal, Canadá, Irak, Grecia, Eslovaquia, Emiratos Árabes, Rumanía, Japón, Papua Nuova Guinea, Indonesia, Bruselas. En esos 48 viajes fueron incluídos 10 países de América Latina (Brasil, Chile, Perú, Panamá, Colombia, México, Cuba, Ecuador, Bolivia y Paraguay). Pero nunca viajó a Argentina aunque en algunas entrevistas había dicho que lo tenía presente y hasta había hablado de que podría viajar en 2025.

En sus 12 años de pontificado han sido publicados numerosos libros referidos a Francisco (“Más allá de los límites”, “La esperanza no defrauda nunca”, “Tierra, techo, trabajo”, etc) pero el más importante salió a la luz hace pocos meses: “Spera” (“Espera”, que en español han traducido también como “Esperanza”) una autobiografía de Francisco quien durante seis años trabajó junto al escritor Carlo Musso para armarla. En el libro cuenta detalles preciosos de su infancia, de su familia, de su adolescencia, de su preparación para el sacerdocio y mucho más. Según el Papa, este libro debía ser publicado después de su muerte. Pero el “Jubileo de la Esperanza” que él inauguró en diciembre pasado y durará todo el 2025 reuniendo a artistas, periodistas, niños, adolescentes, diáconos, mujeres, entre otros, de todo el mundo, le hicieron cambiar idea y lo publicó. Porque la esperanza es, según Francisco, lo que le hace falta a todo el mundo en este momento histórico de desastres naturales, guerras y crisis económicas.

La sucesión

Tras la ceremonia de despedida al Papa argentino comenzará el cónclave, es decir la reunión en el Vaticano de cardenales de todo el mundo para elegir al nuevo Papa.

Tras la muerte de Francisco se abre ahora la carrera por la sucesión. El próximo Papa será elegido por el cónclave del Colegio Cardenalicio de la Iglesia Católica, al que se convoca cuando fallece la máxima autoridad del Vaticano. Entre los que se perfilan para suceder a Jorge Bergoglio aparecen progresistas, moderados y conservadores.

Progresistas y moderados se destaca el cardenal filipino

Luis Antonio Tagle (67 años)

Cardenal filipino, fue arzobispo de Manila, capital de Filipinas. En 2019 Francisco lo nombró prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos en el Vaticano. Siempre ha insistido en la importancia de la inclusión y la justicia social.

Peter Turkson (76 años)

Ttambién cardenal, es de Ghana. Ya estuvo entre los candidatos a Papa en 2013, cuando resultó electo Jorge Bergoglio. Se lo cataloga de moderado, con una buena disposición para abordar temas como la justicia económica y el medioambiente. Fue prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral del Vaticano hasta 2021. Es

Matteo Zuppi (69 años)

Nació en Italia y es arzobispo de Bolonia. En la actualidad preside la conferencia Episcopal Italiana. Muy sensible a los migrantes y a los pobres, siempre estuvo muy cerca de la Comunidad de Sant’Egidio, que se ocupa de ellos y también de mediar en conflictos internacionales. Francisco en “misión de paz” a Ucrania donde se reunió con el presidente Volodymyr Zelensky y luego a Estados Unidos para ver al expresidente Joe Biden.

Pietro Parolin (70 años)

Es el actual secretario de estado vaticano, es decir el número dos de la Santa Sede. Fue nombrado por Francisco en 2013, a poco de asumir como Pontífice. Siempre como moderación,hHa desarrollado una larga carrera diplomática en estos años. Es italiano.

Juan José Omella (77 años)

Es español y actualmente se desempeña como arzobispo de Barcelona. Expresidente de la Conferencia Episcopal Española, fue creado cardenal por Francisco en 2017

Luis Francisco Ladaria Ferrer (81 años)

Jesuita, nació en España. Fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y creado cardenal por Francisco en 2018. Ladaria Ferrer no podrá votar por el próximo Papa pero puede ser elegido como sucesor de Bergoglio pese a tener 81 años.

Conservadores

Raymond Leo Burke (76 años)

Uno de los cardenales más crítico de Francisco por considerarlo, como muchos de la conferencia episcopal estadounidense, demasiado cercano a los pobres. Creado cardenal por Benedicto XVI en 2010, se opuso a muchos cambios propuestos por Francisco, entre ellas que las parejas divorciadas y vueltas a casar pudieran recibir la eucaristía, o dar espacio a los homosexuales.

Peter Erdö (72 años)

Es actualmente el arzobispo de Esztergom-Budapest y fue presidente de la Conferencia Episcopal Europea. También rechaza la comunión para los divorciados o casados nuevamente. Juan Pablo II lo creó cardenal en 2013. Considera como un “tráfico humano” el acto de recibir a refugiados que escapan de países en conflictos, con problemas climáticos o económicos.

Gerhard Ludwig Müller (78 años)

Ocupó el cargo de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe hasta 2017. Esta congregación es fundamental para la Iglesia porque es una suerte de “Corte Suprema” en materia doctrinal. Es alemán. Al principio parecía ser un moderado pero luego pasó a ser un gran crítico del papado de Francisco.

Willem Eijk (71 años)

Nacido en los Países Bajos, es arzobispo de Utrecht. Teólogo tradicionalista, se opuso a las reformas que impulsó Francisco.

En una nota realizada por el periodista de Telam Gustavo Sarmiento para Télam el sociólogo, investigador de sociedad, cultura y religiones, se refierió a estos 12 años de Francisco al frente del Vaticano, desde que asumió el 13 de marzo de 2013. Sus logros, su legado y las deudas pendientes, en un mundo cada vez más derechizado con el avance de sectores anti-derechos.

Tras la renuncia de Benedicto XVI, el 13 de marzo de 2013 Jorge Bergoglio fue elegido Papa. Adoptó el nombre de Francisco y desde su primera aparición pidió: “Recen por mí”. 12 años después, el Sumo Pontífice realizó su última aparición pública durante la celebración de las Pascuas y un día después falleció. Como si hubiera esperado un día para no opacar la celebración de la resurrección de Jesús, el acontecimiento más importante de la Iglesia que comandó hasta este lunes por la madrugada. El 17 de diciembre hubiera cumplido 89 años.

Su trayecto al frente del Vaticano dejó algunas certezas, conquistas, legados y numerosas incógnitas acerca del futuro de la institución eclesiástica, en un contexto de avance furtivo de las extremas derechas. ¿Cuánto queda y cuánto quedará del humanismo que pregonaba Francisco, ahora que su pontificado ha llegado a su fin? ¿Cuáles son sus deudas pendientes?

Para responder alguna de estas preguntas, Tiempo habló con Fortunato Horacio Mallimaci, sociólogo argentino y doctor en Sociología por la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París, investigador Superior del CONICET especializado en temas de sociedad, cultura y religiones con trabajos como ”10 años del papa Francisco: continuidades y rupturas” y “El mito de la Argentina Laica. Catolicismo, estado y sociedad”. En síntesis, uno de los expertos que más y mejor puede hablar del paso de Bergoglio por el Vaticano como Papa Francisco.

–¿Qué significó la llegada de Bergoglio al Vaticano?

–La llegada de Francisco significó una profunda transformación en la institución católica, sobre todo en el Papado, que viene por la renuncia de Ratzinger. Un gesto importantísimo que quiebra de siglos una ruptura hasta de la comprensión del Papado. Renuncia y se hace más «mundano». A partir de ahí la institución decide ya no elegir europeos, sino un latinoamericano. Esa llegada quiebra la hegemonía europea, de una cultura católica muy presente sobre normas, ritos, preceptos, y la incorporación del catolicismo latinoamericano como parte de esa cultura. Él lo dice al principio: “vengo del fin del mundo”. Es decir, descentrar lo que es el catolicismo y hacerlo más global.

–¿Cuál es su legado?

-Podemos decir que entre sus grandes aportes ha sido el de desclericalizar. No es sencillo, no lo ha podido del todo. Habla entonces de la sinodalidad, de que “el pueblo de Dios” (palabra clave en el Concilio Vaticano II de la década de los ‘60, es decir, la horizontalidad como manera también de entender esa institución católica), no solo va de arriba para abajo, sino sobre todo de abajo para arriba. El otro gran aporte ha sido el diálogo interreligioso. En un mundo cada vez más globalizado, cada vez más derechizado, cada vez más con violencia, con guerras, bueno, pedir por la paz, pedir por la comprensión, e ir él, viajar él, a visitar al líder sunnita en Emiratos Árabes Unidos, ir él a visitar al líder sunnita en Irak, en ir él a visitar al patriarca de Constantinopla, al patriarca de Moscú, visitar al Consejo Mundial de Iglesias… Hay ahí una idea que las religiones hoy, en un mundo de odio, de crueldad, de individualidad, de dejar de lado, de pensar solo en el dinero, tienen un papel especial en la cultura global y que para eso hay que tener estos gestos de sumar, buscar lo que existe en común y a partir de ahí plantear un Dios en el cual todos tienen cabida.

El humanismo de Francisco, la Iglesia y las deudas pendientes

Mallimaci menciona también otro gran aporte de Francisco: su rol como pensador y autor de documentos. Enumera sus encíclicas, “documentos hechos para el mundo entero. Dos de ellas, centrales”. Primero Fratellitutti, “que es un mensaje de amor y esperanza, todos y todas somos hermanos, con una fuerte crítica a la propiedad privada, al capitalismo, al mercado que solo quiere acumular, una fuerte insistencia en la distribución, en un Estado social que se ocupe sobre todo de las grandes mayorías empobrecidas dejadas de lado”. La segunda es Laudato Si, la casa común, “una mirada de la sustentabilidad que debe tener el Planeta, una ecología que llegue al conjunto de la sociedad, que no sea solo de preservación o conservación sino decir: hay aquí un tipo de consumo y utilización de la energía que atenta contra la vida en el mundo entero. Esto no es locura ni campaña de unos pocos. Me parece que esos dos documentos son centrales”.

–¿Cómo ves su incidencia en la institución de la Iglesia?

–La Iglesia Católica es una institución que se piensa global. Es una cultura, es un movimiento, una manera de comprender lo político, lo religioso, lo cultural, en vinculación; no separa, tampoco une, sino que va viendo las distintas autonomías según los momentos. Las principales reformas que ha hecho Francisco han sido, sobre todo, primero con gestos importantes. Decir “el catolicismo tiene que acompañar a las personas, sobre todo a los más pobres, a los vulnerables, a los descartables”. Desde que llegó a la Isla de Lampedusa a decir “los inmigrantes tienen derechos”. Palabra clave: tienen “derechos”. Las personas tienen derechos, todas, todos, todes “tienen derechos por ser hijos e hijas de Dios”, ha sido, me parece, su principal aporte. Recorrer el mundo desde esta perspectiva, hacer suyo el clamor de los desheredados, de las mujeres pobres, de los movimientos sociales, de aquellos que son dejados de lado por las políticas. Hay fuerte crítica a las políticas liberales, neoliberales, a las políticas del mercado desregulado. Y el otro gran aporte ha sido la amplia libertad de expresión al interior del catolicismo. Y esto creo que los demás Papas no lo habían hecho, por esa idea de que tienen que controlar, me parece que ese ha sido otro gran aporte.

–¿Cuáles son sus deudas pendientes?

–La Iglesia católica en la actualidad está pasando por enormes crisis: de autoridad, de participación, de tipo de estructura, que sea más horizontal. Hay una deuda. Sobre todo por las transformaciones de la propia curia romana, que él ha intentado. Es difícil, pero sigue siendo una deuda pendiente. La otra es la de las mujeres. No puede ser que en el 2025 una mujer tenga la discriminación y el segundo lugar que tiene al interior de la iglesia católica. Si todas las personas somos iguales porque fuimos creadas por Dios, bueno, entonces mujer, varón, para ocupar las distintas responsabilidades al interior de la institución deben ser iguales. Ahí hay un debate profundísimo del cual él es muy conservador, no ha aceptado. Lo otro es sobre el tema de los sacerdotes pederastas. Ahí ha intentado, pero muestra esa crisis de que hay episcopados y obispos que no aceptan que eso es un delito que hay que denunciar en la justicia y esas personas deben ser expulsadas. Salvo la Iglesia francesa, que lo llevó a fondo, ni en América Latina ni en Argentina ha sido tomado como política central.

–¿Y en un futuro, qué Papa puede venir?

–Como siempre cuando se discuten los candidatos, la mayoría de los que votan fueron elegidos por el anterior Papa, por Juan Pablo II, por Ratzinger, hasta que apareció uno de América Latina. Él ha elegido la mayoría de los cardenales que van a votar en esta ampliación de ese catolicismo. Pero bueno, no sé, siempre que lo he dicho me he equivocado. Muestra que esa institución tiene enormes maneras de pensarlo. Sí va a haber una discusión: si sigue siendo una iglesia que se abra al conjunto de la sociedad, en la que todos y todas tienen derechos a ser bendecidos, o una institución que quiere volver a una cierta identidad única, esencial, en la cual los demás se equivocan y ella tiene la Verdad. Creo que esa discusión está, sigue estando, atraviesa muy fuerte el catolicismo argentino, latinoamericano y global. Ahora, el viraje que hay a la derecha, a nivel global… “Global” siempre hablando de Europa, Estados Unidos, de América Latina. Porque existe La India, existe Rusia, existe China, existen otros lugares donde hay otras aperturas. La apertura que el Papa, por ejemplo, hizo hacia China me parece ejemplar. Una iglesia de las catacumbas a una iglesia en el espacio público, y lograr así otra presencia en ese mundo donde es muy minoritaria, creo que ahí hay una perspectiva. Habrá que verla, tener esperanzas de que las instituciones religiosas se sumen más al diálogo, a la comprensión, al acompañamiento de los pobres, y que tomen distancia de los ricos, de los nuevos tecno-feudales del mundo que quieren dominar, que quieren ser solo ellos y que a veces utilizan la religión para su legitimidad. Ahí sí que hay un gran debate en el cual el Papa Francisco es crítico, ha hablado por la paz, ha hablado por las grandes mayorías, ha hablado en nombre de la humanidad. Es su humanismo, el que espero que continúe en la iglesia católica y en el conjunto de las religiones.

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