
Hoy, Joël Le Scouarnec se sentó en el banquillo en la ciudad bretona de Vannes para hacer frente a la acusación de abusar sexualmente durante 25 años de cerca de 300 niños y adolescentes.
A dos meses de la condena a prisión perpetua de Dominique Pelicót por violar y drogar a su mujer para que otros 50 hombres la violaran mientras dormía, éste caso tiene coincidencias por el lapso de tiempo en el cual los violadores perpetraron sus violencias y también por haber sido realizadas bajo los efectos de medicamentos. En este caso, el cirujano aprovechó la anestesia suministrada a sus víctimas- la mayoría menores de edad- que estaban bajo su cuidado por ser el responsable de las operaciones. Antes de las intervenciones y/o después los violentó sexualmente en estado de inconciencia o semi inconciencia.
Sin duda este es el mayor proceso por pederastía en Francia y serán los jueces del Tribunal de lo Criminal de Morbihan los que tendrán que determinar la culpabilidad o inocencia de Le Scouarnec, que tiene ahora 74 años.

Un detalle morboso pero que, de alguna manera facilita la labor judicial es que el depravado llevaba un detallado registro de lo que les hizo a las víctimas durante 25 años, con sus nombres, fechas de nacimiento y dirección.
este es el mayor proceso por pederastía en Francia
Si bien el hecho de por sí, tiene características aberrantes se buscará judicialmente también establecer cómplices y o responsables de esta situación ya que no se explica cómo, durante tantos años, el cirujano no fue descubierto por ningún otro profesional o empleadx de los hospitales donde trabajó.
Joël Le Scouarnec acusado de violar o agredir sexualmente a 299 pacientes, ya tenía una condena previa por posesión de pornografía infantil. En 2005 le dieron cuatro meses, con eximición de prisión y además lo dejaron seguir operando sin restricciones.
Esto es lo que causa sobre todo la indignación de las víctimas, sus familiares y la sociedad que ataca a todo el sistema de salud que permitió que esto ocurriera.
Le Scouarnec llega a este juicio en prisión, ya que en 2020, fue condenado a 15 años por la denuncia de su vecina de 6 años en Jonzac, por las de una antigua paciente de 4 años y por las de dos sobrinas de las que se demostró que también había abusado cuando tenían 4 y 5 años.
Esa primera denuncia de su vecina de 6 años fue en Jonzac, una localidad a medio camino entre Burdeos y Angulema y cuando se investigo el hecho se realizó un allanamiento en su casa, donde se procedió a su detención y donde, además, la policía encontró lo que ahora se llama en los medios “los diarios del horror”: cerca de 30.000 ficheros digitales de contenido pedopornográfico. Allí están presente las crónicas de los tocamientos y violaciones realizadas durante todos los años de profesión, juntamente con los nombres de las víctimas, fechas de nacimiento y fechas de los hechos.

Como ellos estaban dormidos fue recién en 2017 cuando se enteraron de lo que les sucedió. La policía fue víctima por víctima a tratar de verificar el relato del violador y se encontraron con que algunos guardaban un recuerdo borroso o alguna forma de traumatismo insidioso del tratamiento que habían recibido de parte de quien los operó. Como la mayoría eran menores que confiaban en su médico, muchos dudaron de las percepciones que tuvieron e incluso la mayoría, por su corta edad no tenían plena conciencia de si lo que se les hacía era un gesto terapéutico o una intromisión inaceptable en su intimidad.
El perfil de un profesional de la medicina
Nacido en París en 1950 Le Scouarnec, es hijo de un padre ebanista y de una madre ama de casa. Se graduó de la carrera de medicina en la Universidad de Nantes, en 1985.
Se casó y tuvo tres hijos. Empezó su carrera de cirujano en 1983 en una clínica de Loches, donde estuvo hasta 1994. Según pudo establecer la justicia, en esa misma época es que Le Scouarnec abusó sexualmente de sus dos sobrinas y de una de sus pacientes de 4 años en un hospital de la zona.
En 1994 trabajó en un Policlínico en Vannes, donde ejerció como cirujano hasta 2004. Según medios locales, la investigación de la fiscalía estableció que ese fue uno de los centros asistenciales donde Le Scouarnec estuvo más activo en sus esquemas de abusos sexuales y violaciones.
Durante esa época también hizo sustituciones en otras ciudades del oeste de Francia (Quimperlé, Morlaix, Saint Brieuc, Malestroit, Lorient, Pontivy, Acenis y Les Sables d’Olonne).
A partir de 2003 consiguió un puesto en el hospital público de Quimperlé y en 2008, después de haberse divorciado y de haber sido condenado en 2005 a cuatro meses de cárcel exentos de cumplimiento por comprar material pedopornográfico en línea, fue trasladado al de Jonzac, donde se jubiló en 2017.

Durante todo ese tiempo de su profesión también se explayaba con detalle, en sus diarios sobre su comportamiento que él mismo describía como «exibicionista, voyeur, sádico, masoquista, escatológico, fetichista, pederasta» y del que se mostraba orgulloso.
Los números del espanto
Los gendarmes que se ocuparon del caso llegaron a identificar 314 víctimas de los abusos de Le Scouarnec, que ante la magistrada instructora reconoció su implicación en buena parte de los hechos que él mismo había puesto por escrito.
Sus abogados pidieron que se archivaran los procedimientos por 85 de esas víctimas alegando que había prescripción y al final en el acta de acusación han quedado 299, algo más de la mitad de sexo masculino. Tenían una edad media de 11 años cuando fueron objeto de los supuestos abusos. Había 256 que eran menores de 15 años.
El cirujano se explayaba con detalle, en sus diarios sobre su comportamiento que él mismo describía como «exibicionista, voyeur, sádico, masoquista, escatológico, fetichista, pederasta» y del que se mostraba orgulloso.
En 111 de esos casos la jueza instructora calificó lo que sufrieron como violación agravada y en otros 189 como agresión sexual agravada. Teniendo en cuenta las reglas de prescripción, el periodo de acusación quedó limitado de enero de 1989 a enero de 2014.
Del total, 158 son hombres y 141 son mujeres. Sólo 14 de ellas tenían más de 20 años cuando fueron agredidas.

Por su carácter excepcional, el proceso contra Le Scouarnec tiene también una organización logística excepcional, durante los 75 días de audiencia previstos en los que desfilarán 45 testigos y una decena de expertos que serán observados por decenas de periodistas, teniendo en cuenta que se han acreditado 264 de 62 medios.
¿Cuántas personas e instituciones fueron cómplices del pederasta?
Las víctimas y organizaciones de protección infantil señalan que se trata de un «fallo sistémico». «¿Cuántas personas sabían que era un pedófilo y le permitieron seguir atendiendo niños?», cuestiona una de las víctimas entrevistadas por los medios de Francia. «Ellos lo sabían y no hicieron nada»– asegura
Médicos y autoridades recibieron múltiples advertencias sobre su conducta. En 2006, el psiquiatra Thierry Bonvalot alertó a la dirección del hospital, describiendo su preocupación por el acceso de Le Scouarnec a niños. Sin embargo, el hospital lo respaldó e incluso lo nombró jefe de cirugía.
El Colegio de Médicos de Finisterre también recibió informes sobre la condena previa del cirujano, pero no tomó medidas. «Me di cuenta de que era peligroso y le pedí su renuncia. Se negó», declaró Bonvalot.
En 2007, tras la muerte de una paciente en el quirófano de Le Scouarnec, la Agencia Regional de Hospitales de Bretaña inició una investigación. Un informe interno reconoció que su historial era incompatible con la práctica médica, pero no recomendó sanciones.
Pese a las crecientes denuncias, el cirujano fue trasladado a Jonzac en 2008, donde continuó operando hasta su retiro en 2017. Fue hasta entonces que salieron a la luz las acusaciones masivas.
El abogado de la asociación de protección infantil La Voix de l’Enfant calificó el caso como un «fracaso colectivo» y exigió responsabilidades.
La defensa de las víctimas
La abogada Francesca Satta representará a una decena de víctimas y familiares que se constituyeron como parte civil, entre ellos a los padres y abuelos de dos hombres que, tras enterarse por la policía que aparecían en las entradas de los diarios del cirujano, se suicidaron.

También representará al hijo de un ex paciente que se quitó la vida al conocer las anotaciones que narraban los abusos que había sufrido en su infancia.
En conversación con BBC Mundo, la jurista señaló que «este es el mayor proceso contra un pedófilo a nivel mundial. Este caso será un hito no sólo por el número de víctimas, sino también por la impunidad de la que disfrutó Le Scouarnec durante más de 30 años, tanto en su vida profesional como personal»
«Le Scouarnec era un verdadero perverso en cuanto su aspecto psicológico; consideraba a los menores que tenía delante de él como objetos. Nunca llegó a mostrar empatía por lo ocurrido, los veía como muñecos que usaba para sus necesidades sexuales. Sólo vivía para eso. Muchas de estas personas han sufrido un daño inmenso, tanto sexual como personal y profesional, incluyendo depresión severa, disfunciones sexuales, divorcios y separaciones», agregó
La abogada Francesca Satta representará a una decena de víctimas y familiares que se constituyeron como parte civil, entre ellos a los padres y abuelos de dos hombres que, tras enterarse por la policía que aparecían en las entradas de los diarios del cirujano, se suicidaron.
Durante esa investigación, se incautaron 300 mil fotos y videos de pornografía infantil. Satta, quien representó a los vecinos de Le Scouarnec en esa oportunidad, asegura que también se encontraron muñecas que habría utilizado como juguetes sexuales.
El Estado como garante de los agredidxs
Al juzgarse en el 2020 al cirujano por las violaciones y condenarlo a 15 años de prisión se encontró el detalle de centenares de abusos.
El Ministerio Público de Francia decidió entonces abrir una investigación paralela por el delito de omisión voluntaria de impedir crímenes o delitos contra la integridad física de las personas.
Las palabras de las víctimas
Los medios franceses reprodujeron algunas declaraciones de las víctimas que optaron por hacerlas públicas. Una de las sobrinas del médico dijo en 2021 a los medios que su tío era un «monstruo» y que su esposa era plenamente consciente de las atrocidades que cometía. «No era un tabú en la familia», aseguró.
Cuando las autoridades encontraron las anotaciones del violador se contactaron con sus potenciales víctimas, en algunos casos habían pasado casi 20 años de las agresiones.
La mayoría de ellos, según ha transmitido la fiscalía, se enteraron así de que habían sufrido abusos. Según Satta, a muchos de ellos se les leyeron fragmentos de los diarios de Le Scouarnec en que se detallaban lo ocurrido.
Por el estado de sedación en el que se encontraban, algunos no tenían recuerdos, otros se acordaban de algunos hechos, pero no habían identificado sus agresiones como tal. Pensaban que eran parte normal del procedimiento médico.
La especialización de Le Scouarnec era la cirugía digestiva y visceral.
Amélie Lévêque una de las ex pacientes de Le Scouarnec, contó a la prensa local que tenía 9 años cuando fue operada de apendicitis y que tras esa hospitalización sufrió trastornos alimentarios y depresión durante su adolescencia y adultez.
Una de las sobrinas del médico dijo en 2021 a los medios que su tío era un «monstruo» y que su esposa era plenamente consciente de las atrocidades que cometía. «No era un tabú en la familia», aseguró.
«Siempre sentí algo sin poder explicarlo», dijo en entrevista con TF1, red de televisión francesa.
Juliette, otra de las presuntas víctimas, declaró -sin ser identificada con sus apellidos- que cuando tenía 7 años el cirujano la operó de peritonitis, pero que no fue hasta que la contactaron los gendarmes que se enteró de sus abusos. «Me explican que mi nombre aparece en sus cuadernos, que escribió sobre mí».
«A partir de ahí comencé a leer las tres primeras líneas. Y de repente, todo vuelve a mi mente, veo a alguien entrando a mi habitación, que se acerca a mí, que me pregunta cómo estuvo la noche, que me levanta la sábana, que me abre de piernas y que me dice que va a ir a ver si todo va bien. Me violó, abusó de mí», relató.
Un juicio de características únicas
Mientras Joël Le Scouarnec espera su segundo juicio en prisión, el tribunal penal de Morbihan, en Vannes, se prepara con medidas extraordinarias. Desde el hoy, 24 de febrero recibirá a cientos de víctimas, representantes legales, familiares y periodistas.
El secretario general de la fiscalía general del Tribunal de Apelación de Rennes, Ronan Le Clerc, quien ha tenido a cargo la coordinación del proceso, explicó en entrevista con BBC Mundo que la organización del juicio les ha tomado más de dos años.

La misión más difícil —dijo— fue la de encontrar un lugar donde poder albergar a las cerca de 750 personas que proyectan participarán del proceso. En su momento, incluso se pensó en hacerlo en un estadio.
Finalmente, se optó por la antigua Facultad de Derecho de Vannes, ubicada a unos 300 metros del tribunal, donde ya se han habilitado tres salas. Una con una capacidad total de 456 sillas para las víctimas y sus familiares, otra para la prensa y una para el público general.

El juicio fue calificado como extraordinario, lo que ha permitido que se le asignen mayores recursos que a un procedimiento tradicional.
Se estima que podría llegar a costar hasta 3,2 millones de euros (3,3 millones de dólares).
Si bien el juicio será público, algunas víctimas han solicitado resguardar su derecho a la anonimidad. Para respetar su decisión, se les concederán, por ahora, 8 días de procedimiento cerrado.
Según la abogada Satta, no se descarta que durante este segundo proceso judicial surjan nuevas denuncias contra Le Scouarnec. «Es importante señalar que hubo un periodo de dos años sobre el que no se encontraron diarios, lo que sugiere que hay más víctimas que podrían aparecer en cualquier momento», sostiene.
La jurista dice que está por verse si Le Scouarnec, mostrará esta vez algo de arrepentimiento, lo que no hizo al menos públicamente en el primer juicio.
«Explicó que tiene muchos remordimientos… sin necesariamente pedir disculpas. Sabe que lo que hizo es imperdonable», dijo en esa oportunidad su abogado, Thibaut Kurzawa, según consignó AFP.
«No pido perdón ni compasión… sólo el derecho a volver a ser un hombre mejor», se citó diciendo al cirujano en el juicio de 2020.









