Un nuevo gesto de soberbia, provocación y cinismo se sumó a los ya tantos otros del vocero presidencial Manuel Adorni, al celebrar que el programa de las Madres de Plaza de mayo haya “desaparecido” de la TV Pública. La decisión de utilizar ese término tan cruel y doloroso no fue ingenua sino absolutamente intencional, por parte del pseudoperiodista, que no escatima oportunidad para mostrar su postura ideológica afín a los funcionarios de La Libertad Avanza respecto del accionar de las fuerzas armadas en la época de la dictadura.
A 40 años de la recuperación de la democracia, las pocas madres y abuelas que quedan están expuestas a estas burlas y humillaciones que, no solo desconocen el trabajo inaudito que realizaron por la justicia y la búsqueda de desaparecidos y nietos sino que, además celebran con “alegría” y “felicidad” como si borrar de una grilla un programa, significara borrar los años de ejemplo y memoria que estas mujeres escribieron y siguen escribiendo en nuestra historia reciente.
Con la arrogancia que lo caracteriza en cada aparición pública, Adorni no solo se ufanó de haber sido él quien dio a conocer esa noticia sino que confesó haberse puesto “muy feliz” por esa decisión con la que, en su opinión, el gobierno de LLA “empezó a desarmar parte de la vieja política”.

“Pensá que este tipo de programación la sostienen los mismos pobres y los mismos indigentes que con sus impuestos, directa o indirectamente, pagan este tipo de producciones”, añadió haciendo uso del viejo apotegma con que los gobiernos conservadores suelen mezclar todo con todo para justificar una censura, un recorte, un ajuste.
Luego de decir eso, Adorni remató su festejo con la cuestionable frase final (“así que a mí me parece sensacional que esto haya desaparecido”) que sobrepasa todos los límites éticos, de respeto y de conmiseración por las víctimas de la dictadura más sangrienta de la historia argentina que, en plena vigencia, creó el eufemismo de “desaparecido” para referirse a las víctimas de detenciones ilegales, torturas, asesinatos, ocultamiento de cuerpos para que no sean materia probatoria y demás métodos aberrantes de crímenes configurados internacionalmente como delitos de lesa humanidad.
El programa “Madres de la Plaza” producido por la Asociación Madres de Plaza de Mayo emitió su último programa el 26 de febrero pasado. La organización que encabezó Habe de Bonafini calificó a esa medida como «injusta e intempestiva».
«Lamentamos el grosero error de cálculo de Milei: si piensa que por sacarnos del aire acabará con nuestra lucha, se equivoca largamente», expresaron en un comunicado en el que aseguraron que igualmente “seguiremos en la Plaza de Mayo».










