Cierre de empresas, caída de empleos y pymes ahogadas en el país de Milei

 

Datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo revelan una caída neta de 21.938 empleadores entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025. La construcción fue el sector más golpeado. Economistas alertan sobre un panorama de reestructuraciones urgentes por falta de financiamiento y deudas impagables.

Los números  son letales:28 empresas cierran por día y la causa son las caídas  de  la ventas por la baja del poder adquisitivo y la apertura de importaciones descontrolada.

Los negocios que  cierran  son pequeños pero  también grandes empresas  que se van del país. Hace unas semanas la multinacional Whirlpool anunció el despido de 220 trabajadores por el cierre de su fábrica en Pilar, en la periferia norte de Buenos Aires.

La había abierto hacía solo tres años, cuando invirtió 50 millones de dólares con el objetivo de producir 300.000 lavadoras de última generación al año.

Los motivos de la compañía estadounidense para frenar la producción en Argentina son los mismos que los de muchas de las miles de empresas que cerraron en el país en los últimos 20 meses: los números no cuadran.

La caída de ventas en muchos sectores y la apertura de importaciones decretada por el Gobierno de Javier Milei han golpeado con dureza el tejido industrial argentino, acostumbrado a una protección oficial frente al exterior que ahora ha desaparecido.

Los empresarios locales exigen reformas impositivas y laborales que les permitan ganar competitividad y advierten también de otros problemas. La apreciación del peso frente al dólar, sostenida por Milei, ha encarecido la producción argentina y complicado la exportación de bienes. El alza de tasas de interés, además, ha frenado el acceso a créditos.

El cierre de la planta de Whirlpool es uno más de una larga lista, que afecta tanto a compañías locales como internacionales asentadas en el país. En los últimos días, se han anunciado también despidos en la fábrica de sartenes y cacerolas Essen; el cierre de una de las plantas del fabricante de muebles Color Living; y el de la fábrica de generadores y alternadores eléctricos DBT, conocida como Cramaco, en Sastre, Santa Fe.

 

Según un informe del Centro de Economía Política Argentina, a partir de datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en el primer año y medio de Milei, cerraron 17.063 empresas más de las que abrieron en Argentina, lo que equivale a 28 por día, con un saldo negativo de 236.845 puestos de trabajo.

Las actividades más golpeadas han sido la construcción y la industria manufacturera. Tras sufrir un derrumbe en 2024 por la paralización de la obra pública y la recesión derivada de un gran recorte del gasto estatal, estos sectores todavía se mantienen entre un 22% y un 9% respectivamente por debajo del promedio de 2023.

El repunte económico de la primera mitad de este año redujo —sin detenerlo del todo— el ritmo de destrucción de empresas, pero se aceleraron los procesos preventivos de crisis (PPC) con los que las firmas buscan evitar despidos o suspensiones. Según datos oficiales citados por el diario La Nación, en los primeros diez meses de 2025 hubo 143 PPC, una cifra que ya supera el total de 2024 y es la más alta desde 2018 y 2019, cuando el país acumuló dos años consecutivos de caída del PIB al final del Gobierno de Mauricio Macri.

La crisis que atraviesa la industria argentina recuerda a la de los años noventa, cuando el presidente Carlos Menem abrió las importaciones y muchas empresas tuvieron que cerrar porque no podían competir con los precios de los productos que llegaban del exterior.

El titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, admitió que Argentina debe abrirse al mundo y competir, pero para hacerlo necesita políticas que reduzcan los costos que hoy encarecen la fabricación local. Según Rappallini, producir en la Argentina es entre un 25% y un 30% más caro que en Brasil debido a la presión impositiva, la falta de infraestructura y la legislación laboral vigente.

“No hay país en el mundo que se haya desarrollado a nivel industrial cerrando la economía. No existe. La integración es el gran camino. Pero hay que tomar políticas muy fuertes frente a las distorsiones que se construyeron”, declaró el titular de la UIA.

En septiembre, la capacidad instalada de la industria manufacturera fue del 61,1%, según el Indec, el instituto oficial de estadísticas. Se trata de un valor tan bajo que casi iguala al de ese mes en 2020 (60,8%), en plena pandemia.

La situación es especialmente grave en el sector textil, que trabaja al 44,4% de su capacidad instalada, cinco puntos por debajo de 2024 y casi 15 menos que en noviembre de 2023. Se trata de un sector que no puede competir con los precios de la ropa importada de China, que comenzó a ingresar a Argentina a través de intermediarios y también de forma directa tras el exitoso desembarco de plataformas de compra online como Temu y Shein. “Venimos hablando de competencia desleal: son productos que entran sin impuestos, y también está la competencia desleal que venimos alertando desde China”, criticó Rappallini.

El entusiasmo con el que muchos argentinos se lanzaron a comprar ropa barata sin moverse de casa después de años en los que las fronteras estaban casi cerradas y los precios eran muy superiores a los de los países vecinos tiene como contracara la gran destrucción de empleo en un sector formado en su mayoría por pequeñas y medianas empresas. Según datos de ProTejer, se han perdido cerca de 15.000 puestos de trabajo formales.

Otra empresa líder del país anunció su cierre definitivo .Se trata de la fabricante de neumáticos FATE .El cierre provoca el  despido de sus más de 900 empleados, pero el Ministerio de Capital Humano declaró la conciliación obligatoria por 15 días, frenando la decisión de la empresa.

A través de un comunicado, FATE expresó: “Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente”.

Por su parte, Capital Humano señaló que con la conciliación la empresa deberá revertir su decisión de cerrar.

Los números siguen siendo catastróficos y muestran que entre noviembre de 2023 (último mes del gobierno del Frente de Todos) e igual mes de 2025 (último dato disponible) se perdieron 21.938 empresas, pasando de 512.357 a 490.419. Esto implica una caída del 4,3% en el total de compañías.

Un informe realizado por el think tank Fundar en base a estos datos señala que la performance de las empresas en la gestión de Milei marca “la peor caída en los primeros 24 meses de un gobierno” desde el comienzo de los registros, a finales de la década del ‘90.

En tanto, durante la última gestión del Frente de Todos  el número de empresas se mantuvo prácticamente sin cambios (aumentó 0,4%, unas 2.279 compañías), mientras que en la gestión de Mauricio Macri (Cambiemos) hubo una pérdida del 4,4% (-23.632).

La SRT releva la cantidad de empresas que contratan seguros de riesgo de trabajo y los empleados inscriptos en el sistema, algo que resulta obligatorio a la hora de contratar a una persona. Según explicó Fundar, este registro “considera como empresa a cualquier persona física o jurídica que tenga al menos un empleado registrado en relación de dependencia, con la excepción del personal doméstico y de casas particulares”.

Según la información oficial, en los últimos 2 años los rubros más afectados por la pérdida de empresas fueron los servicios de transporte y almacenamiento (caída del 13,3%), inmobiliarias (-10,4%), construcción (-8%), servicios profesionales y científicos (-7,4%) e industria (-4,9%).

Por el contrario, aumentó el número de empresas en las actividades administrativas (6,9%), las asociaciones y servicios personales (3,2%), y la minería (1,5%).

En este contexto, las provincias en las que cerraron más empresas fueron La Rioja (-13,9%), Chaco (-12%), Catamarca (-10,8%), Tierra del Fuego (-10%) y Corrientes (-9,2%).

Si se considera el número de trabajadores registrados en las aseguradoras de riesgo de trabajo (ART), entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 se perdieron 290 mil puestos de trabajo (una caída del 3%). El número incluye también a los empleados de la administración pública de todos los niveles del Estado y se aproxima al informado por la Secretaría de Trabajo de la Nación (-272 mil), construido a partir de otras fuentes de datos.

En la gestión del Frente de Todos el número de empleados aumentó en 670 mil (7,3%), un casi un tercio de los cuales (200 mil) se explica por un incremento en el empleo público. Mientras que en la gestión de Cambiemos la caída fue de 139 mil empleos (-1,5%).

Por rubros, los sectores más afectados en los últimos 2 años fueron los de la construcción (-15%), inmobiliarias (-7,3%), la industria (-6%), la administración pública y los servicios profesionales (ambos registraron caídas del 4,9%).

Por el contrario, enseñanza (+6,3%), salud y agricultura (ambas con el 2,5%) sumaron más empleo, mientras que la minería y el comercio se mantuvieron estables.

Por provincias, las que registraron mayor pérdida de puestos de trabajo fueron Chubut (-36%), Tierra del Fuego (-14,2%), La Rioja (-13,3%) y Santa Cruz (-11,1%). Neuquén (donde está ubicado Vaca Muerta) fue la única que creó empleo (aumentó 28,3% en los últimos 2 años).

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