“Casa con pileta” es la primera novela de Patricia Salinas. Los escritos de sus reflexiones de los últimos 12 años se transformaron en una imperdible historia, editada por Planeta, donde a través de la autoficción podemos sumergimos en una historia personal, la de “Patri”, pero también en otra colectiva: la de los años 70 en Argentina.
Las Brujas que Salem charlamos con la autora- que además es psicóloga y socióloga -de esta nueva faceta de novelista y de cómo logró condensar en una historia personal el sentir de muchos testigxs de la última dictadura militar y de la atmósfera que reinaba en esa época.
“Es cierto que la primera parte es como un diario íntimo que empecé a trabajar desde mi casa, con vistas al Pozo de Quilmes, contando lo que yo sentía e imaginando lo que pudieron haber sentido otrxs”
Y es que la historia de “Patri” se cuenta en esa casa con pileta, que está tan presente a lo largo de toda la historia, que tiene vistas a la Brigada de Investigaciones de Quilmes, en la que funcionó durante la dictadura el “Pozo Quilmes”
Realidad y ficción se mezclan todo el tiempo en el libro que cuenta la historia de su homónima, quien, a los pocos meses de ser madre descubre, como venía sospechando, que era hija adoptiva e inicia un viaje a través de todos los organismos disponibles pero, también de “Abuelas” para averiguar su identidad. La cercanía de la Brigada de Investigaciones a su casa y todo lo simbólico que aún flota a su alrededor la llevan a a delinear todo tipo de historias sobre sus orígenes, a recabar datos y observaciones sobre la época y a pedir ayuda a un abogado que estudió luego de ser detenido en las épocas más oscuras de Argentina.
“Vivo en Quilmes y el Pozo circuló siempre como un símbolo, pero las cosas no significan lo mismo para todos y cada uno hace lo que puede. Me parece que esto es algo que nos pasó y no podemos negar. Fue una ruptura en el tejido social, un agujero y después están los que desde esa distancia del agujero pueden hacer distintas cosas. Te arrolla más, o menos. Pero la huella está y hay que atravesarla, no sólo la del trauma, sino la huella activa de la memoria y es bueno que este libro salga en este momento ya que me da satisfacción que haya cosas que se vuelvan a contar, sobre todo a las nuevas generaciones”
En momentos donde los discursos negacionistas suenan más fuertes y “libres”; en donde un grupo de legisladores visitan a presos por delitos de lesa humanidad en la cárcel y les otorgan prisión domiciliaria a otros; donde todas las políticas de defensa de la memoria están desfinanciadas o directamente destruidas; es desde el arte donde se levanta la bandera y se pone en agenda temas que pretenden esconder como si nunca hubieran ocurrido.
Patricia reflexiona sobre su búsqueda por la identidad y la de la su protagonista en el libro y asegura “Más allá de lo que le pasa a la “Patri “del libro y de lo que me pasó a mí, en este país sabemos que la identidad hay que sostenerla, hay que reconstruirla, hay que recordarla; no es un documento que te entregan y vos descansás en él”
Y tantas experiencias de vida escuchadas de la voz de los propios nietos recuperados respecto de lo que los movió a desconfiar o a querer buscar la verdad se repiten tanto en la Patricia Salinas escritora, como en la Patri protagonista de su libro.
“Se dio que fui madre y a la par comencé a buscar mi identidad biológica, pensando no sólo en mí sino en lo que quería que supiera él”
Y así aparecen generaciones nuevas, sin “silencios”, sin secretos”, sin huecos” en sus historias para poder vivir sus vidas en forma más auténtica.
Muchos otros temas se cruzan en la historia y la pintura de toda una época, una ciudad, una sociedad que se comportaba con mandatos y normas distintas a las actuales y también aparece en Casa con Pileta, la temática de la salud mental en una mujer que en ese buscar sufre, delira, se pierde pero en ese proceso duela, aprende, crece.
“Creo que la salud mental ahora nos damos cuenta que no está para nada separada de lo social” – nos asegura y así hablamos de la “Choco”, un personaje del libro que es amiga de la adolescencia de Patri y le inculca la lucha, la militancia, y también la importancia de estudiar no sólo como salida, sino también para transformar realidades.
“Estoy convencida que la educación es lo que nos salva y que no podemos cederla. Choco, en el libro es esa compañera que me mostraba ese mundo al que yo pensaba que no podía acceder pero que me merecía”
Ya sea como autora o como protagonista del libro Patricia es la primera egresada de una familia, que vivió en Quilmes, cuyos padres eran trabajadores y que viajó a Capital con lo mínimo para poder terminarla.
Las Brujas que Salem le consultamos sobre cuánto de ficción y cuánto de realidad hay en Casa con pileta y nos contó “Yo creo que está mi esencia, lo que me tocó en estos vericuetos de la vida. Lacan decía que la verdad tiene estructura de ficción. Yo tuve que hacer un gran camino para darme cuenta que mis padres eran mis padres. En el libro está la historia del país y también la de mi identidad biológica. Para mí esta última está perdida, pero no está callada. En este tránsito encontré que mis viejos eran mis viejos, y es algo que me satisface, porque es muy genetista pensar que la familia son sólo las personas con quienes compartimos lazos de sangre”

Patricia Salinas, una escritora que nació hace 12 años antes de darse cuenta que estaba escribiendo un libro, siente que el resultado de esta publicación significó para ella “la posibilidad de aparecer como sujeto mujer, el reto de haber tomado la palabra y el sentir que los libros que siempre fueron refugio también me salvaron”
Sobre la autora
Patricia Salinas nació en la provincia de Buenos Aires. Se licenció en Sociología y Psicología en la Universidad de Buenos Aires, y se especializó en fenomenología social y psicoanálisis. Se desempeñó en el Equipo de Violencia Familiar del hospital Dr. Cosme Argerich. Presidió la dirección del sello editorial IUNMA. Actualmente se dedica a la práctica clínica en su consultorio y como asesora en temas de derechos humanos. Asistió a talleres literarios con Tamara Kamenzsain y Alberto Laiseca. Casa con pileta es su primera novela. Vive en la ciudad de Quilmes.
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