Mañana vuelve a su ciudad natal a presentarse Carmen Sánchez Viamonte, la rockera feminista platense que presentó a fines del año pasado su último trabajo “Mala”.
Tanto sus composiciones, como sus presentaciones, están fuertemente influenciadas por los temas y lugares donde siente que tiene que estar y, en este caso, no es la excepción. El encuentro será en el Centro Ferroviario de Tolosa y el motivo los 10 años del Festival de Cine de Espacio Queer. Carmen compartirá escenario desde las 22 con artistas como Sudor Marika, Linxes y Hormiga dj2.0

Las Brujas que Salem aprovechamos a charlar con la artista en las horas previas de su presentación
Rock y feminismo un combo hermoso, pero un combo que elegiste desde muy chica y que no parece ser un lugar fácil de ocupar y quizás menos aún en estos tiempos. Contános cómo fue la elección, cuánto te costó o te cuesta ser mujer en el mundo del rock independiente y pararte desde el lugar de los reclamos de los feminismo y las disidencias.
Si, es un lugar hostil, no es nada nuevo. Siento que no elegí el feminismo, siempre estuvo ahí y un día se le puso nombre y una pulsión de movimiento. El rock también siempre estuvo ahí. Cuando arranqué a presentarme en vivo a los 15 años con mi primera banda, en ese momento me chocó mucho el machismo en el ambiente del rock y ver las cosas que me tenía que enfrentar. No tenía ganas y además era muy chica y en ese momento me frustré un poco. Con el tiempo apareció con mucha fuerza en escena las mujeres y feminidades rockeras y me sentí apañada, sentí que formaba parte de algo, que había un camino posible a seguir, así que ahí recuperé esas ganas de meterme un poco en el lodo y decir “voy a romper un poco más las pelotas”. Así que acá estoy en el rock que es una trinchera muy importante, y justamente en estos momentos que se corrieron unos cuantos límites y algunos discursos coparon una parada que nos había llevado mucho tiempo cambiar y transformar. Antes eran los viejos rockeros que no aceptan a las mujeres haciendo rock y ahora me pasa que me encuentro con congéneres, que se sienten los revolucionarios porque usan mucha distorsión, y dicen que vienen a hacer algo que hace veinte años no se hace en la Argentina, y no es así, hay muchas rockeras haciendo rock hace 20 años y mucho antes también. El rock no es distorsión es un movimiento contracultural y en ese sentido se lleva muy bien con el feminismo inevitablemente.
Lo cierto es que disfruto ambas cosas, a veces hace falta parar a recuperar energía, porque hace falta, pero hoy puedo decir que me siento acompañada.

Decís, y estamos más que de acuerdo, que el rock se lleva bien con los reclamos de los feminismos y también fue, en los 80 quien tomó la posta en las protestas, en los reclamos por derechos vulnerados. En momentos donde vuelven discursos negacionistas y también individualistas ¿creés que sigue siendo un buen lugar para pararse a disputar sentido, a dar batalla?
Hasta el año pasado muchas veces me preguntaban tenés 25 años ¿por qué no hacés trap como la gente de tu edad? Parece que todos tenemos que hacer trap, todo bien con el trap, pero es un género más. Yo ahora siento que renació un poco el género, que se le volvió a prestar atención y que se terminó esta cosa de “el rock se murió”, que es una pavada. Para mí el rock genera mucha efervescencia en la gente y justamente, por eso es un buen lugar para protestar, para incentivar.
La música para mí, además de mi profesión, es el medio que yo eligo para comunicarme; es como un lenguaje paralelo y me importa mucho comunicarle algo al público y generarle esa pulsión, que a mí misma me genera el rock y el feminismo. Poder transmitirlo a través de las canciones es genial y creo que no hay lugar más liberador que un pogo por ejemplo o cantar a los gritos una canción, y el rock tiene mucho de eso, me parece super poderoso.
«Para mí el rock genera mucha efervescencia en la gente y justamente, por eso es un buen lugar para protestar, para incentivar»
En 2016 sacaste tu primer material con la “Nena Transformer”, al separarte comenzaste tu camino solista; en 2018 apareció el primer disco “Episodios del Deshielo”, en 2019 “Eva”, y a fin de ese mismo año un álbum en banda con tu último proyecto “La Sánchez Viamonte”
Luego llegó “La Fuerza” en el 2022 y en el 2023 “Mala”. Contános un poco qué características tuvo cada una de estas etapas en tu carrera.
Son como fotos de las etapas de mi vida o mi transición desde la adolescencia a la adultez. La nena transformer era el nombre de la banda y el registro que hicimos en ese momento, que es muy cortito, son cuatro canciones, era de un rock de adolescentes, rioplatense, porque estaba muy en esa movida en esa época. Hoy lo escucho con mucho orgullo, muy contenta, me da mucha ternura lo que hicimos en ese momento.

( ph Romina Terrier)
Después los discos solistas son mucho más íntimos, más acústicos, “Episodio del deshielo” y Eva, contiene muy pocos elementos además de la guitarra y la voz son discos con mucha introspección que tiene que ver con el momento que estaba pasando. El disco de la “Sánchez Viamonte” es bastante más folk, un poco más jazzero, incluso tiene otros elementos, era la época que estaba cursando música en la facultad y tenía ganas de poner todo a prueba y toda la carne ahí al asador. Y después volví a ser solista, terminé la “Sánchez Viamonte”, pero en esta etapa solista, me presento en banda; si bien el proyecto lleva mi nombre los discos y los shows en vivo son en banda y “La fuerza” y “Mala”, que son mis dos últimos álbumes, son álbumes de rock y mucho más sencillos, más transparentes.
Hace poco te eligieron mujer destacada de la cultura en la La Plata, también acompañaste infinidad de veces a tu abuela Herenia Cámara de Sánchez Viamonte en homenajes y reconocimientos por su labor en Madres de Plaza de Mayo. Ella una vez contó que antes de que desapareciera su hijo Santiago y su nuera, Cecilia, ya había ido a las rondas de las Madres, movilizada por lo que estaba ocurriendo.
En estos momentos de tanto individualismo, tanta falta de “conciencia social”, de empatía sentís que esa empatía solo se construye si te pasa en el cuerpo o que debería ser, como le pasó a tu abuela que no necesitó pasarle en carne propia para sentir el dolor de los otros?
Es preocupante, es terrible, en mi familia como decís hay unos fundamentos sobre la empatía muy importantes. Mi abuela era maestra y profesora de Historia también, entonces siempre estaba muy en contacto con sus alumnos. Al día de hoy me cruzo gente de diversas generaciones , y me dicen tu abuela fue maestra mía mandále un beso muy grande. Ella siempre estaba ayudando y hoy en día sigue presente en la forma que puede y en la que su cuerpo le permite, pero es una mujer con mucha conciencia y supo transmitírnoslo a toda su descendencia. Creo que hace falta formas de transmitir esa empatía y de ponerse en el lugar del otro para combatir este discurso de “sálvese quien pueda”, porque nunca es cagaron al otro pero a mí no, porque yo lo voté, o porque yo no soy un ñoqui.

Hay que buscar formas de desarmar esos discursos que calaron tan hondo en parte de la sociedad proponiendo otra cosa, un acercamiento desde otro lugar.
Creo que hay mucho enojo y mucha angustia pero soy muy optimista porque siento que somos un país con una historia muy oscura-toda Latinoamérica tiene una historia muy compleja- en la cual siempre nos encontramos teniendo que defender nuestros recursos y nuestras comunidades ante los poderes hegemónicos. Es una batalla que vale la pena darla, vale la pena y a mí me motoriza.
También hay que estar muy atentos a que no nos derrote la tristeza, hay que prestarle mucha atención al estado de ánimo para seguir. Esa es otra cosa bastante ejemplar de mi abuela para mí: ella se queja de todo, expresa todo lo que quiere expresar, te lo dice sin pelos en la lengua, y después, también tiene sus espacios de alegría y tiene sus amigas.
Por eso creo que hay que buscar espacios de alegría, por más chiquitos o grandes que sean, construirlos en compañía con otros. Creo que este combate contra el discurso individualista empieza por uno y por transmitir eso. Es un momento bastante caótico también, donde cada uno hace lo que puede y hay que tenerse paciencia con eso.
«Creo que hay mucho enojo y mucha angustia pero soy muy optimista porque siento que somos un país con una historia muy oscura-toda Latinoamérica tiene una historia muy compleja- en la cual siempre nos encontramos teniendo que defender nuestros recursos y nuestras comunidades ante los poderes hegemónicos. Es una batalla que vale la pena darla, vale la pena y a mí me motoriza»
Sin duda este sábado en la Comunidad Ferroviaria va a ser la posibilidad de encontrar esos momentos de alegría, algo que vos, en particular tenés muy en cuenta. Siempre ese feedback que se genera con el público te retroalimenta y todo se vuelve mágico…
Hay parte de mi publico que lo bautizó “el pogo llorando” como una actividad liberadora.
Sí, yo pienso mucho los shows desde ese lugar. Cuando estoy en el escenario me siento un poco como una hechicera manejando la energía de la gente y del lugar. Me interesa eso, la respuesta con el publico, nunca me interesó el lugar de “estrella con anteojos de sol muy en la mía sin prestar atención” Lo que pasa entre el publico y el escenario es central y hace al show y yo busco que ese encuentro ocurra.
«Cuando estoy en el escenario me siento un poco como una hechicera manejando la energía de la gente y del lugar»









