Por más que la Trata de Personas tiene miles de años, el Día Internacional contra la Trata cumple apenas 10 años y fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en la resolución A/RES/68/192.
Este 2024 desde la ONU quieren centrarse en la sensibilización sobre las causas y vulnerabilidades asociadas a la trata de menores. Se hace hincapié en la necesidad crítica de prestar apoyo específico a los niños víctimas de la trata e insta al público y a los responsables de la formulación de políticas a abordar las deficiencias actuales y agilizar las medidas para #EndHumanTrafficking (#AcabarConLaTrata).
Esta decisión tiene una sensación especial en nuestro país a 48 días de la desaparición del niño Lohan en Corrientes, con fuertes posibilidades de que sea en contexto de trata y un “hacer” judicial y político con gusto como mínimo a “poco” y a posibles conexiones con el poder y la política.
Como si esta situación no fuera importante la decisión del presidente Javier Milei del “déficit cero” y su arrasada por los organismos públicos y sus empleados, sean o no sean importantes, llegaron a áreas sensibles como los organismos que se dedicaban a sostener a las víctimas luego de su rescate en las redes de trata de personas.
Sabido es, que los efectos de la trata de personas son casi letales, los reducen a personas sin sueños, sin proyectos y con la autoestima destruída. Si el Estado no los ayuda a recuperarse y no los contiene, caer nuevamente en ese círculo es inevitable.
“Hay víctimas que están volviendo al circuito del que salieron. Tratamos de que no, pero se cortaron los programas de asistencia después del rescate. A veces les pagan un pasaje a sus provincias sin ningún tipo de ayuda. Situaciones así hacen que nos llegue más cantidad de pedidos de asistencia. Y las organizaciones no tenemos recursos. Hay gente que se enoja con nosotros, pero no tenemos el recurso que tiene que dar el Estado” aseguraron del área que combate este delito.
Al igual que la línea 144 de asistencia a víctimas de Violencia de género, la 145 dedicada a denuncias por casos de trata también fue diezmada y los representantes provinciales del Comité Nacional de la Lucha contra la Trata también corrieron la misma suerte.
Según el informe “Un ajuste que agranda la brecha”, de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), que analizó la ejecución presupuestaria de políticas de género, el primer cuatrimestre del gobierno de Javier Milei, “el programa de rescate y acompañamiento a víctimas de trata ejecutó casi un 90% menos que el mismo período del año pasado”.
La línea 145 es administrada por la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas y recibió más de 7.500 denuncias entre 2020 y 2024. Según dijo Zaida Gatti, coordinadora Nacional del Programa de Rescate y Acompañamiento a Víctimas de Trata, “hubo un incremento de denuncias” desde el viernes 21 de junio, en el marco del caso Loan. Hasta el mes pasado se habían registrado 812 denuncias, 121 de ellas relacionadas con explotación de menores.
La Trata en el mundo
Existen millones de personas en el mundo que son privadas de su libertad y obligadas a trabajar en condiciones forzosas e insalubres. Muchos de ellos son niños. Suele señalarse a las industrias textiles, pero también sucede en el ámbito rural. Por eso, el 30 de julio se ha instaurado como el Día Mundial contra la Trata de Personas. No podemos dejar a ningún niño o niña atrás en la lucha contra la trata.
En todo el mundo, una de cada tres víctimas de trata de seres humanos es un niño, en su mayoría, niñas.
Según el Informe Mundial sobre la Trata de Personas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), los niños y niñas tienen el doble de probabilidades que los adultos de sufrir violencia durante la trata.
La proliferación de plataformas en línea supone más riesgos para los menores porque tienden a conectarse a estos sitios sin las protecciones adecuadas.
Los niños son objeto de diversas modalidades de trata, como el trabajo forzoso, la delincuencia, la mendicidad, la adopción ilegal, los abusos sexuales y la explotación sexual.
Las razones por las que los menores son el blanco de la trata son numerosas. Entre las más comunes se encuentran la pobreza, el insuficiente apoyo a los menores no acompañados ante el aumento de los flujos migratorios y de refugiados, los conflictos armados, las familias desestructuradas y la falta de cuidados parentales.
No podemos dejar a ningún niño o niña atrás en la lucha contra la trata de personas. Hasta la fecha, la lucha contra el tráfico de menores no ha sido eficaz. Es urgente adoptar medidas integrales para proteger a los grupos vulnerables y ayudar a los niños y niñas víctimas. Esto requiere esfuerzos coordinados a nivel nacional e internacional.
Los Estados deben priorizar la protección de los menores, reforzar las leyes, mejorar la aplicación de la ley y proporcionar más recursos para combatir esta trata.
Las medidas preventivas deben centrarse en abordar las causas profundas, como la pobreza y la desigualdad. Debe prestarse especial atención al tráfico de menores refugiados no acompañados. Es fundamental reforzar las redes de protección de la infancia y adaptar la legislación penal para que responda mejor a las necesidades de los niños.










