Hace tres años el Juez de la Cámara Federal de Casacción Penal Juan Carlos Gemignani en un chat que compartió con colegas de ese Tribunal que rezaba:”¡Feliz día para todas! Especialmente para las delincuentes! ¡Solo se alcanzará la igualdad cuando se les reconozca el derecho a delinquir! ¡Y también entonces sean pertinentemente penadas! Mientras tanto poniéndolas en evidencia. ¡Gran abrazo! ¡Hasta que la igualdad nos es solo relato! (sic)».
Dos de sus compañeras Ana María Figueroa y Angela Ledesma lo denunciaron ante el Consejo de la Magistratura. La Comisión de Disciplina tardó tres años- de hecho estaba a punto de caducar- para decidir entre quitarle por única vez 30 por ciento de su sueldo o archivar el caso. Bien a tono con la misoginia imperante desde el ejecutivo nacional los consejeros respaldados por la UCR y parte del PRO pasaron el caso a archivo.
Irina Hauser periodista de Página 12 recuerda en una nota esta semana que “Gemignani ya tenía un conocido antecedente violento: en 2016 metió presa a una secretaria de Casación, María Amelia Expucci, quien se había negado a acatar una orden suya -él no era su jefe- durante la feria judicial. El casador la dejó detenida e incomunicada en una dependencia de Comdoro Py durante dos horas. Lo que le exigía era que hiciera un inventario de materiales enviados para el tribunal por el Ministerio de Planificación, que estaba a cargo de Julio De Vido. Lo que quería era involucrar a su excolega Figueroa en alguna inexistente irregularidad, como si fuera una dádiva. Por ese episodio, cuyo debate como es habitual se dilató, el juez sí fue sancionado por el Consejo de la Magistratura con la quita del 30 por ciento de su salario (una sola vez), que la Corte Suprema dejó firme a fines de septiembre del año pasado”
El debate del archivo
Jimena de la Torre, con raíces en el PRO, sorprendió al minimizar el tema: «Como mujer yo voy a votar por el rechazo de esto porque como mujer me gusta que me traten como igual y en ese chat no veo una discriminación ni un problema de género». Se le sumó en una extraña tónica, también por rechazar la sanción, la diputada radical Roxana Reyes: «Voy a votar por la negativa, y también como mujer totalmente comprometida con las cuestiones de género y recordando que Micaela fue asesinada y que no debemos banalizar las cuestiones de género, que hay mujeres que la sufren y que se ven realmente afectadas por ella y que la ley Micaela tiene ese contenido dentro de las cuestiones que permite capacitar voy a votar por la negativa». La diputada de Unión por la Patria Vanesa Siley dijo que precisamente por los fundamentos de Reyes votaba por la sanción contra Gemignani.
La consejera María Fernanda Vázquez, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de Lomas de Zamora, fue enfática en cuestionar las «expresiones misóginas del juez». «Tienen que ser rechazadas, repudiadas, no pueden ser naturalizadas bajo ningún punto de vista, ni que nosotros cómo Consejo de la Magistratura hagamos la mirada a un costado de estas expresiones. ¿Qué vamos a decir el 8M? ¿Qué va a publicar este cuerpo cuando hablemos de las problemáticas de la mujer si cuando tuvimos que tratar un expediente de un magistrado por expresiones misóginas no nos pudimos poner de acuerdo en rechazarlo por unanimidad? Hay personas que debemos tener un estándar más alto para nuestras conductas, en público y en privado, las conductas de un magistrado que ocupa un lugar en la Cámara de Casación que es uno de los espacios de mayor relevancia de nuestro sistema judicial agravan el hecho que estamos tratando hoy».
Una perlita más del clima imperante en el que se niega la existencia de violencia de género y que hoy vuelca a las calles a miles de mujeres a reclamar por sus derechos.








