Convertida ya en la serie más vista en la plataforma de Netflix la serie británica ADOLESCENCIA es en un disparador de temas en las casas, escuelas, universidades y distintos espacios pero, a la vez, una verdadera herramienta para poder reflexionar sobre masculinidades, brechas generaciones, nuevas tecnologías, y mucho más, en esos espacios y en la familia.
La historia de Jamie, el chico de 13 años que asesina a una compañera de la misma edad, poco tiene de “policial”. En principio porque desde el primer capítulo, sabemos que el autor es él, ya que sus creadores decidieron que la historia tuviera otro objetivo: mover, despertar, “cachetear” a la audiencia, que nadie quedara estático y sin reflexionar , investigar o comentar lo que pasa allí, en esos cuatro capítulos y, lamentablemente también, en el mundo real.
En Las Brujas que Salem, analizamos esta serie y también invitamos a nuestra columnistas psicólogas y especialistas en Salud Mental a sumarse y a aportar su análisis; Victoria Barone y Camila Marcó del Pont nos brindaron criterios y consejos sobre los temas que la serie pone sobre la mesa.

Respecto de la propuesta de la serie Camila aseguró “No sé si me gustó tanto la serie, me gustó más el después, en torno a todo el debate que generó y lo que se puso en agenda. La serie en sí no me cautivó tanto porque deja un debate que no está tan claro si no te ponés a analizarlo en profundidad o si no tenés ciertos conocimientos previos y eso hace que quede un poco afuera el debate social” pero sin embargo valoró, al igual que Victoria Barone que “es una herramienta que hoy aparece y que es muy valiosa para poder llevarlas a las escuelas y no quedarnos en ese esquema tradicional de enseñanza que se utiliza en el presente”

¿Podemos abstraer a los adolescentes de las Nuevas Tecnologías?
En un mundo interconectado donde no sólo los adolescentes, sino las infancias y los mayores, estamos conectados a las pantallas, el manejo del tiempo que los padres le permiten o no a sus hijos adolescentes es una tarea titánica.
Camila Marco Del Pont aseguró “El debate que viene a traer la serie es que hablemos de las nuevas tecnologías- porque ya están entre nosotres- y tenemos que saber qué hacemos con eso. Hay una parte que, evidentemente, nos estamos perdiendo, porque la distancia generacional que hay entre las adolescencias y nuestras generaciones y el acceso que nosotres tenemos a esas nuevas tecnologías es enorme y, además, hay algo del acceso que nosotros no terminamos de entender. Podemos tener celular- todos estamos atravesados por las tecnologías, esa es una realidad- pero también hay otra y es que las tecnologías tienen una parte positiva- que es por ejemplo que en la pandemia nos acercaba cuando no podíamos ver a nuestros familiares, que muchas veces tenemos reuniones que tal vez no podríamos tener personalmente, y un montón de cosas que están buenas- pero que también tienen una pata negativa, que es necesaria debatir y discutir”
Si bien el abordaje debe ser de la sociedad toda, la escuela, los espacios comunitarios y la familia Camila asegura que desde la Salud mental “podemos aportar que las nuevas tecnologías (N.T) producen síntomas y subjetividades particulares, así como el sistema patriarcal y el capitalista también lo hacen, en el caso de las N.T hay que identificarlas, ponerse a la altura y comenzar a discutirlas. Es necesario ver qué es lo que está generando- sobre todo en los jóvenes- que es lo que pasa ahí cuando hay un adolescente con su celular, que nosotres no sabemos si está en youtube, o tal vez leyendo un texto de filosofía…”
Y agrega “cuando en la serie vemos al padre diciendo que él fue buen padre, que no le pegó como su padre sí lo hizo con él, pero a la vez muestran que Jamie en la escuela y en las redes sufría bulling, ahí puede entenderse por qué el adolescente reprodujo esas violencias”
En este sentido Victoria agrega “cuando se muestra el capítulo en donde la psicóloga comienza a preguntarle a Jamie sobre su vínculo con su padre desde el campo de la salud mental, tiene que ver con profundizar sobre los mandatos de masculinidad, porque son los que generalmente luego los hijos reproducen”
Por otro lado profundiza: “Siempre hablamos de que las violencias no son sólo físicas, sino también psicológicas, es cierto que el padre dice que no le pegó jamás, pero a su vez Jamie cuenta que no lo escuchaba, o que no iba a verlo jugar al fútbol o que , cuando iba, si no jugaba bien, corría la mirada avergonzado, entonces es necesario reafirmar que la violencia no es sólo pegar”
A su vez reflexiona “En la época en la que estamos hay que hablar de las adolescencias y cómo para ellos todo es una exposición constante, no sólo en las redes, sino en la exposición grupal, en el querer pertenecer y ahí se dimensiona muy bien la masculinidad: ‘Cómo yo pertenezco siendo hombre’ y como se configura esta realidad con lo que cada uno vivió con su masculinidad con su padre en la infancia”
El silencio de las masculinidades y sus peligros
Si bien hay pocos o nulos trabajos de “asistencia a terapia” en Argentina diferenciada por género, el último estudio que uno puede encontrar, si investiga en internet, es uno del año 2022 que asegura que de todos los asistentes a terapia el 68,9% eran mujeres, frente al 31, 1% de varones.
Para Barone y Marcó del Pont no es necesario consultar muchas estadísticas sino ver la realidad en sus propios consultorios: la presencia femenina es abrumadora.
Si los varones no encuentran lugares donde procesar lo que les pasa, ya sea entre profesionales o entre pares, ¿cómo y a dónde fluyen sus emociones y sus preocupaciones o inseguridades?

Victoria Barone explica que “la masculinidad está estrechamente relacionada al silencio, al no decir lo que me pasa y ese silencio siempre en algún momento se transforma en actos , muchas veces esa transformación es precisamente en actos violentos” Asegura que esto nace desde la infancia misma porque no se le enseña a hablar al varón y por esto en edad adulta ni siquiera se cuestiona lo que le pasa y cuando llega a la adolescencia poner en palabras se le hace prácticamente imposible. Sin embargo afirma: “Que no hablen no quiere decir que no les pase nada” y ejemplifica: “En el consultorio es común que llegue el padre o la madre a la primera consulta y exprese ‘No entiendo, está encerrado todo el día, se la pasa con los jueguitos’, ahí es precisamente donde hay que escarbar, la terapia también incluye que los padres tengan otras herramientas que no sea sólo la de preguntar ‘¿Cómo estás?’ y, ante la no respuesta, no volver a accionar buscando otras maneras de comunicarse” – asegura.
Realidad & realidad virtual
Un adolescente juega en su computadora a matar personas, la consecuencia y el resultado puede ser un game over o quedar en un buen escor; en el mundo real si una persona mata gente o va preso o termina también muerto o herido en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridadd
Los límites entre el mundo real y la realidad virtual parecen borronearse para muchos, como para Jamie que, tras cometer un femicidio no muestra remordimientos, ni culpa, ni preocupación por haberle quitado la vida a alguien. Esa vida no es una carga por él, era de alguien “fallado”, de menor valor, de alguien que, además lo rechazó.
Esta falta de disociación de lo que ocurre en las redes con la realidad no afecta sólo a los adolescentes pero se puede trabajar desde muy corta edad.

Camila explica que la idea no es “prohibir los celulares o las redes” porque sería una postura adultocentrista y además, los adultos también las usamos pero sí hay que ver cómo trabajar con esa realidad virtual que para los adolescentes es “muy convocante porque es un lugar al que pertenecen y donde generan grupo”
“Mediar” en la utilización de esas redes y “generar espacios que sean más convocantes en la realidad” es en realidad el desafío según Camila.
Por su parte Victoria asegura que cuando los adolescentes consumen una realidad a través de la pantalla durante mucho tiempo se produce una realidad paralela que los confunde y Marcó del Pont completa la idea “los adolescentes tienen que saber que lo que pasa en la realidad tiene consecuencias. En Twitter o en redes desde la comodidad de tu casa uno puede escribir y no ver su consecuencia, si lo que escribe al otro le afecta, si ríe o si llora, pero en el mundo real la consecuencia es inmediata”
Espacios de contención
En un mundo, y en un país donde se promueve como una idea de libertad el individualismo y el éxito intentar abordar una solución a la desconexión del mundo de los adultos con los adolescentes es casi una utopía.
Construir espacios de diálogo y de tiempo no es rentable para los adultos y es una pérdida de tiempo para los jóvenes que están acostumbrados a no dialogar o a estar conectados a los aparatos y escuchar una idea por menos de dos minutos.
Sin embargo es por ahí, la importancia de crear un diálogo entre las generaciones es la salida.
Victoria Barone asegura: “La importancia es que cuando cueste dialogar con el adolescente, el adulto o el responsable no se quede de brazos cruzados. Hay que buscar otras maneras, otras herramientas y si no se tienen, consultar con profesionales para construir espacios de contención porque éstos definitivamente tienen que existir. Se pude lograr que, en ese marco, se sienten en libertad de contar lo que les pasa o alguna situación puntual que los preocupa. Se sale siempre a través del lazo. En soledad es imposible, si está solo se recrea un mundo que muchas veces es hostil y violento”
Un desafío que nos incluye a todos, todas y todes
El actor británico Stephen Graham que además es productor y co guionista de ADOLESCENTE y se pone en la piel de Eddie Miller- el padre de Jamie el niño femicida- contó qué fue, lo que lo motivó a contar esta historia. Y el motivo, aunque duela, fue la realidad: dos casos de un femicidio de una niña en manos de un menor en una punta del país y a los pocos meses el de otra niña trans, en manos de menores. Además de la tristeza y el horror inicial comenzó a reflexionar los motivos por los cuales, estos casi niños, realizan estos actos y cuáles son nuestras responsabilidades no sólo como integrantes de la familia sino como sujetos que formamos parte de la educación, la política, los centros comunitario, la salud, etc
Camila asegura al respecto: “La serie te plantea lo que está pasando y pregunta qué vamos a hacer al respecto. Sin duda hay que desarrollar políticas de prevención porque las infancias ya tienen acceso a las nuevas tecnología y lo van a tener cada vez más Las políticas de prevención son claves y ahí también se pone de manifiesto o intervienen otros espacios que tal vez no son exclusivamente de salud mental pero que es la escuela, los clubes de barrio, la familia…”
Y Barone agrega “El feminismo tiene algo muy piola que es que nos sentamos a charlar y a hablar de los que nos pasa, los varones no tienen esos espacios pero sin duda le pasan cosas que no comparten porque se sienten solos.”
“Así es”- agrega Camila– “como la la tecnología tienen mucho que ver con el individualismo y con la ruptura del lazo con sus pares lo que se debe hacer es generar espacios que convoquen un poco más; desde el deporte, la escuela, lo artístico. Convocarlos a que dejen un rato el teléfono- aunque después lo agarren nuevamente- hay algo de la regulación de esa tecnología que es necesaria y hay algo de lo que está pasando en la realidad virtual de lo que tenemos que estar advertidos, y donde también tenemos que educar a nuestros pibes y nuestras pibas para que ellos estén advertidos. De esa manera van a tener las herramientas y las estrategias para que, cuando surge algo en Instagram, lo identifiquen como violencia, y digan ‘esto no está bien’, ‘que me manden una foto de mi amgia desnuda no está piola’. Esas herramientas son cruciales porque después, no los podemos acompañar las 24 horas y la realidad es que ellos están mucho tiempo solos frente a la realidad virtual”
Escuchá el informe completo en Radio Trinchera
Profesionales consultadas: @vickbarone y @camilamarodelpont










