Ya pasaron diez años de una marcha espontánea, multitudinaria llena de hartazgo cuando la marea de mujeres salimos a las calles a reclamar, ni más ni menos que NOS DEJEN VIVIR, QUE PAREN DE MATARNOS.
Fue el femicidio de Chiara Páez en Santa Fe, esta niña de 14 años, el que nos impulsó a marchar, a gritar, a exigir, a juntar nuestra furia para convertirla en reclamos insoslayables.
Mujeres ahorcadas, quemadas, acuchilladas, travestis muertas a golpes, cuerpos escondidos, “desaparecidos” como en las peores épocas de nuestro país, familiares muertos por venganza, niñxs víctimas de esas muertes, todo eso que ocurría hacía años y años y se había normalizado como “cosas que pasaban” y que nadie podía detener.

Todas cada una de nosotras, tenía una mujer que sufría sola, puertas adentro algún tipo de violencia, todas y cada una de nosotras habíamos naturalizado que eso ocurriera y que los secretos entre abuelas, madres e hijas y el consejo de “aguantá” fuera lo normal.
Algo hizo click, nos dimos cuenta que no podíamos normalizar tanto salvajismo y necesitábamos que nos escuchen nuestras pares, que nos escuchen todos los varones y que nos escuche el Estado a quién exigimos que se hiciera cargo de su responsabilidad para prevenir y erradicar la violencia por motivos de género.
La calle se fue llenando de mujeres de todas las edades, aparecieron los cantos que iban a identificarnos por años, los carteles con frases que resumían nuestro dolor y nuestro reclamo, entendimos que “militar” y “política” no era una mala palabra y que por ese rumbo podían venir los cambios.
El momento para ese primer 3 de junio de 2015 en nuestro país era ideal para la escucha. Ya se había conquistado la ley de Matrimonio Igualitario, la de Protección de la violencia contra las mujeres, y la de Identidad de Género.

Ese gran movimiento transfeminista que había logrado tanto tenía una voz que se hacía escuchar y que iba por más. Puertas adentro, en las casas, en las escuelas, en los clubes, en los trabajos comenzó a hablarse por primera vez de los tipos de violencia, de abusos intrafamiliares
La socióloga feminista y referente de Ni una Menos Luci Cavallero asegura: “Pasaron muchas cosas en estos años desde el primer Ni Una Menos. Por ejemplo, la consolidación de un espacio asambleario multisectorial, transversal, la aparición de colectivas feministas en todo el país, en los barrios, en las universidades, escuelas, hospitales. Es decir, un feminismo capilar extendido por todo el país. Se aportó a un proceso de cambio en los umbrales de tolerancia de las violencias por razones de género, y que es un proceso de masas. Eso se tradujo en conquistas institucionales que no agotaron la agenda pero que son muy importantes, como la creación de los ministerios, la consecución de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo”, agregó.

“También hubo una serie de cambios en la arquitectura jurídica del Estado en relación a las violencias, políticas, resoluciones y normativas que trataban de hacer que el Estado se transforme o aporte a un modo de reparación de una desigualdad de género que es estructural. Hoy esa arquitectura se está atacando. Se quiere convertir al Estado por omisión, pero también por acción en un Estado cómplice que promueve y usa los más altos cargos del Estado para promover la violencia contra las mujeres y contra la población LGTBIQ+”, explica Cavallero.
Micaela Polak, secretaria de Mujeres y Géneros del Sindicato de Prensa de Buenos Aires, (SipreBA) se refirió a los embates del gobierno de Milei a las feministas y aseguró “Saben que es el que hace realmente tambalear la lógica de la crueldad, de la miseria y del saqueo de nuestra Patria”.
El salvajismo y la crueldad en tiempos de derecha
Durante la campaña presidencial de Milei todas las feministas alertamos lo que se venía si llegaba a hacerse cargo del gobierno. Sus amenazas, sus gritos histéricos y su salvajismo no era un “acting”. El presidente más misógeno de la historia llegó con los votos de un electorado que pensaba que “exageraba” algunas cosas y que no las iba a hacer.
Sus funcionarios igualmente violentos y machistas se regodean en los ataques. El ministro de ¿Justicia? Mariano Cúneo Libarona eliminó los 13 programas de género en este año que, en realidad ya no existían en la práctica porque habían sido desfinanciados desde el día uno.
Para Cavallero, “la eliminación de las políticas públicas es la última instancia de una cadena de ataques del Poder Ejecutivo hacia mujeres y diversidades sexuales. Hay un primer paso que es el Estado y el gobierno, utilizando los cargos más altos para promover el odio, negar la brecha salarial, la brecha de género, y para decir que los homosexuales son pedófilos. Eso desinhibe una violencia social contra esos colectivos. Y después tenemos el otro elemento, que es una crisis económica muy fuerte, que particularmente está pega en las mujeres»
«Si una persona tiene que pensar en abandonar un hogar donde hay violencia, es imposible que pueda alquilar una casa, y además tenemos los salarios que están perdiendo frente a la inflación y muchas más horas de trabajo por igual salario. Entonces esa crisis económica ya está afectando de manera muy fuerte la posibilidad de salida de las violencias. Se están incrementando las violencias. El tercer nivel, que es cuando todo eso ya pasó, ni siquiera queda un Estado que tenga algún recurso para atender y abordar las violencias por razones de género”-agrega Cavallero
A la par del desamparo la violencia no cesa, sino que crece pero las mujeres saben que la lucha es con todas, con todos y con todes quienes están siendo atacados por eso Cavallero asegura: “Es necesario pensar las tareas del movimiento transfeminista hoy, y una de ellas es abrazar la lucha de las jubiladas que están siendo reprimidas todos los miércoles. Son, además, el sector sobre el cual el gobierno quiere mostrar que no va a dar el brazo a torcer con la política de un ajuste que usa para pagar la deuda y sostener una bicicleta financiera. Ahí tiene que estar el feminismo popular, y este año lo estamos planteando como el día de la tarea de unir las luchas”.
Números que duelen
Según el observatorio Ahora que Sí, en los diez años del primer Ni Una Menos, hubo 2827 femicidios en todo el país. Fueron 2543 directos y 284 vinculados. Es decir, 1 femicidio cada 31 horas.
Por su parte, el observatorio Adriana Zambrano, de Casa del Encuentro 2931 desde el 3 de junio de 2015 al 31 de mayo de 2025. De esa cifra, 268 son femicidios vinculados.
Un solo Ministerio de la Mujer
Coherente con su promesa a días de asumir su mandato Milei desarmó el Ministerio de las Mujeres de Nación. Publicó cifras falsas para conseguir réditos y aplausos sobre la “dilapidación de dinero” y en otras provincias lo fueron copiando.

El único Ministerio de las Mujeres y Diversidades que queda en pie está a cargo de Estela Díaz, en Buenos Aires. Ella reflexionó en relación a este Ni una Menos “Se fueron buscando respuestas, caminos, voces. Para mí hay una imagen que lo grafica. Yo tengo 30 años de militancia feminista y lo que pasó fue que nosotras nos fuimos haciendo feministas. Y después de ese Ni Una Menos de 2015, las pibas nacen feministas”, aseguró emocionada.
Este año, Ni una menos decidió por única vez que la convocatoria cambiara de fecha y se realizará el miércoles 4 para acompañar la marcha de los jubilados.
«Unir las luchas es la tarea«, se lee en el flyer difundido por el Colectivo Ni Una Menos, donde destacan que se cumple una década desde el inicio de las manifestaciones. «Este 3 de junio se cumplen diez años del grito colectivo ‘Ni Una Menos’, esa marea que abrazó a las sobrevivientes, a las familias, a vos, a mí, a todas», agregaron.
De esta manera, la marcha se realizará este miércoles 4 de junio a las 16hs, convocando a los ciudadanos a la plaza Congreso. También estarán presentes los médicos residentes del Hospital Garrahan, empleados del CONICET, migrantes y jubilados.
Esto no les gusta a los autoritarios»Acá estuvimos. El 3 de junio de 2015 respondimos a un llamado urgente. Nos encontramos en un grito colectivo: Ni Una Menos. Salimos a la calle para decir ‘Basta de femicidios’. Fuimos una marea que abrazó a las sobrevivientes, a las familias, a vos, a mí, a todas», se escucha en el video que acompaña el mensaje de difusión de la movilización.
Recordando la primera movilización, se añadió: «Reclamamos, denunciamos, le pusimos nombre a la violencia y también al dolor. El 3 de junio señalamos que la violencia machista no es un tema de seguridad, es una cuestión pública, el lugar más inseguro puede ser nuestra propia casa. Pedimos acompañamiento, medidas de prevención, cuidado, educación».
«Estuvimos por vos, por mí, por las que fueron asesinadas, maltratadas, abusadas, por las que pidieron ayuda y nadie escuchó, por las que ni siquiera fueron noticias. Estuvimos con amigas, con familia, con compañeros y compañeras de colegio, de la facultad, del trabajo, estuvimos con vos que fuiste sola pero te sentiste acompañada», continuó escuchándose en el video.
A diez años de la primera marcha, desde el Colectivo que lucha contra la violencia de género se destacó que «el 3 de junio no es una efeméride, es una herida abierta» y añadieron: «En Argentina asesinan a una mujer cada 26 horas, la desigualdad persiste aunque algunos pretendan negarla. Acá estaremos, las redes de mujeres resisten».

«Nuestro compromiso es no retroceder», se remarcó en el mensaje que concluyó: «Diez años después seguimos unidas, porque nos sigue matando y nos queremos vivas. Acá estuvimos, acá estamos, acá estaremos. Gritamos juntas, gritamos todos: Ni Una Menos».
Hora y lugar
La convocatoria para el miércoles 4 de junio es a las 16 en la Plaza de los Dos Congresos, con réplicas a lo largo y ancho del país. Habrá pronunciamiento de las agrupaciones de jubiladxs y de los transfeminismos. También se buscará acompañar la ronda de cada miércoles. Todas acciones que se definirán ese día en base a cómo se desarrolle la jornada. “La historia no se mira: se empuja”, aclaman desde Ni una menos, a diez años de la primera movilización histórica.







